domingo, 8 de abril de 2018

Una declaración de amor

O algo por el estilo...  supongo que "amor" es una palabra grande, pero en el contexto en el que estoy estas últimas dos semanas es bastante posible.

Conocí a este hombre hermoso que no se cree lo hermoso que es, eso suele ser una dificultad...

Luego de varios días pensando en decirle algo, me dije: Ya... le voy a decir que me gusta, pero tengo que encontrarlo solo. Apenas dije eso, apareció sólo caminando frente a mi y a mi se me fueron las ideas de la cabeza, no sabía qué decir... al final creo que comenté el clima y me fui corriendo.

La segunda vez dije lo mismo, tengo que encontrarlo sólo y di la vuelta a la esquina y lo encontré sentado en el jardín, la garganta se me hizo nudo. Me volví a ir corriendo.

La tercera vez nos encontramos en el almuerzo, caminamos juntos de vuelta a nuestras casas y me acompañó a meter mi ropa a la lavandería de mi edificio. Ahí hablaba y hablaba y yo, que ya conozco en mi cuerpo la mirada que pongo cuando alguien me gusta, pensaba para mi: Por dios! debo parecer una idiota! y las ganas de besarlo... ¿Qué hace uno con eso?

En 36 años de vida, nunca he sido la primera en decir "Me gustas", siempre he esperado a que los hombres sean los que den ese paso, como si fuera su función en la vida de las relaciones. El día de hoy siento admiración por esos actos de valor...  yo tenía esta sensación horripilante en el cuerpo, de miedo, de ansiedad de pensar qué pasaría si es que me dice que no le gusto o que sí... porque en verdad no podía pensar en nada más allá. Sólo en que quería decirle que me gusta. Nos despedimos, hizo un saludo gracioso y nos quedamos unos segundos sosteniendo nuestras manos.

Después de la lavandería cada uno se fue a su casa; en mi cabeza seguía esta idea de que soy una idiota por no decir nada... tienes que decirle... tienes que decirlo... me paré, tome mi llave y me salí con destino a su casa y cuando llegué a su edificio lo encontré en la puerta saliendo a comprar:

- Que haces?
- Nada, a donde vas?
- A comprar
- Te acompaño.

Y lo acompañé y no se que decía o que contestaba, sólo pensaba en que tenía que decirle que me gustaba.

Caminando de regreso se lo dije y creo que ni salió de la mejor forma... hubo este momento de confusión... y yo quería salir corriendo... pero me quedé y como no me dejé entender bien, cambié mis palabras:

- Me gustas, me gusta conversar contigo y es una pena que el tiempo sea tan poco porque me gustaría seguir conociendote.

Luego de eso... silencio... y yo en mi cabeza, haciéndome pequeñita... y ante el silencio le dije:

- No tienes que decirme nada, hagamos algo: Voy a abrazarte, me voy a ir y hagamos como si esto no sucedió. No tienes que responderme nada.
- Es que no se que decirte.
- No te preocupes, yo venía preparada para cualquier respuesta.
- Pero no esperabas que te dijera que no se.
- No, pero eso también es una respuesta.

Nos despedimos y me fui corriendo a casa de una amiga a sentarme en su sala mientras ella cocinaba. No dije una palabra.

Nos vimos en la noche en el performance de la escuela, hizo un comentario sobre que me veía bien, yo no podía mirarlo a los ojos. Me fui a bailar en la presentación al salir nos encontramos de nuevo y me felicitó, "Todo muy bonito", le agradecí. De lo otro no dijo nada.

Me voy en 3 días, sólo puedo decir que me siento tranquila de haberle dicho, no habrán hubieras.



lunes, 13 de marzo de 2017

Situación de desesperanza

No son fáciles estos días. Ando arrastrándome a fuerzas para no quedarme en la cama porque mi primer pensamiento es "No quiero volver a despertarme"; entonces, mi bien entrenado y optimista ser se pregunta:

¿Por qué estas agradecida?
Porque tengo proyectos para hacer, porque he sobrevivido un mes más viviendo en el lugar que quiero, de la forma que quiero.

¿Que tienes que hacer?
Terminar las presentaciones, buscar info para tal consultoría, armar el horario para la semana, ver si es que hay algún trabajo fijo que valga la pena como para abandonar mi proyecto hasta que este más estable.

Ahí me entierro de nuevo en la sábana: "Abandonar".

¿Cuánto tiempo más tengo que dejar en pendiente lo que quiero hacer?

Entonces vienen a mi cabeza todos mis abandonos personales - la danza (por tiempo y plata), el bachiller en teatro (por tiempo y plata), la tesis (Ok, esto no esta en abandono, sólo en ritmo caracol), el curso final de EGS (por plata) - y me pregunto de nuevo:

¿No debería regresar a un trabajo de oficina para estabilizarme de nuevo?

Observo las implicancias de esa decisión: un monto fijo mensual con el que podría ahorrar y no preocuparme de qué más hacer porque ya todo lo haría en una oficina. Luego me digo que odiaba eso, me pasaba los días pensando en cómo me gustaría poder ir a esa audición que era a las 10am y soñaba que si me elegían para actuar, podría ensayar después de la oficina. Soñaba no más, porque ni podía ir a la audición, ni los ensayos se hacen en horas de funciones. Sólo no estaba en el lugar adecuado o no estaba viendo todas las opciones. No sé a quién preguntarle.

La misma ecuación se repite para el bachiller en teatro.

Siento que un trabajo en oficina me hace abandonar mis propósitos personales, pero ser independiente me tiene en vilo económico.

La fe es difícil de mantener.

A veces viene a mi mente que me gustaría tener una pareja que me acompañe en este camino, para al menos tener a quien decirle algo, pero eso es sólo "wishful thinking", porque en verdad no se cómo estar con alguien sin perderme y lo pienso así, echándome la culpa a mi.

Podría decir que han sido ellos que no saben amar a una persona como es, que han sido egoístas, ególatras y que no han sabido escuchar,  podría... puedo... pero la verdad es que aunque eso sea cierto, yo los escogí y no supe defender mi individidualidad.

Entonces me convertí en este individuo - dual... que se desdobla para por un lado, ser lo que el otro quiere para ver si es que así te quieren un poco (un poco es algo aunque sea) y  por el otro, ser lo que soy, este ser que tímidamente trabaja por lo bajo para no dejar de pensar que puede hacer lo que la hace feliz. ¿Pero sabes qué? Creo desde el fondo de mi corazón que lo que a mi me hace feliz, no hace feliz a nadie. Estoy acostumbrada a que nadie me quiera.

Así, es mejor estar sola.

Le digo eso a mi terapeuta, que me dice cosas que mi cabeza entiende pero mi cuerpo no siente y por ende, se me olvidan. Siento que pierdo el tiempo allí, pero me llevo de nuevo porque conocedora de la resistencia y el dolor metamórfico, considero que tengo más opciones de llegar a buen puerto que en otro lugar... más tomando en cuenta que mi terapeuta tiene mejores percepciones de mi que yo misma y que cualquier otra persona en mi familia.

Es duro sentir que no le puedes pedir consejo a nadie y por eso la terapia es tan solitaria, aunque esta ella, igual todo es yo me mi conmigo. Y de cualquier forma, estar sola en mis decisiones es mejor que estar con mi mamá, que siempre tiene una versión fatalista de la vida, dónde ella es la única protagonista que salvará a todos (sus súbditos) para que la hagan feliz a ella.

Es mucho mejor que hablar con mi "papa" (nombre que pongo para que se entienda su ubicación en el árbol genealógico, más no en mi vida) que me dirá que "Cristo me ha perdonado" y me de algún ejemplo bíblico relacionado a alguna adicción o comportamiento "pecaminoso" asociado a mi vida, porque satanás se mete en todos lados, pero que no me preocupe que "El señor me iluminará".

Mi amada tía Yeye me dará apoyo moral, será sincera diciéndome que no sabe que hacer pero que cuente con ella. Yo sentiré que si no me pude decir algo desde su experiencia entonces, sigo sola.

Así ha sido siempre, siempre estoy sola.

Desde pequeña, en que nadie me hablaba, yo me las ingeniaba para lidiar con mis dudas diarias, le hacía caso a la señora de la tele que decía que debía lavarme las manos antes de comer porque parecía un buen consejo y la misma señora decía que es importante tener un lugar separado para estudiar, aunque nunca pude lograrlo para leer, siempre me gustó más leer en mi cama. Nadie contestaba mis preguntas y por eso aprendí a leer tan rápido, tenía que ayudarme a entender.

Nunca nadie ha tenido que empujarme a hacer las cosas, siempre soy yo la que se impulsa y odio a las personas que creen que tienen que empujarme porque mi ritmo es lento. Las odio, en verdad las odio, hacer eso conmigo es persecutorio.

Y me cuesta decirlo, me cuesta decir lo que pienso y siento, porque en verdad siento que a nadie le importa, porque veo en la cara del buen ser que me pregunta que mis respuestas son demasiado... y es que lo que siento es demasiado, yo lo sé.

Sinceramente creo que nadie puede lidiar con mi sentir más que yo misma, la tristeza, la emoción, la preocupación, si yo en verdad dijera las cosas como las siento entonces la mitad de la gente huiría. Es esa una nueva razón para mis silencios, porque debo procesar las cosas y apaciguarme (Y la voz de mi mamá en mi cabeza: nadie quiere a los niños que lloran). Debo defender mi sentir, defenderme.

No puedo vivir defendiéndome. Es horrible.

Entonces, decido salir así no más, pero me duele, me duele la vida estos días.








lunes, 25 de abril de 2016

Solitario

Siento pena por mi, por no haber sido valiente con mis propósitos de vida.

Estar en esta última relación me ha traído más descalabros que venturas y estoy molesta con eso... Estoy molesta porque estoy  harta de quejarme, pero siento que en estos momentos es todo lo que quiero hacer. Ni siquiera quejarme de él, podría hacer una interminable lista de desconsideraciones, dar ejemplos, recordar frases... pero eso no me va a devolver nada, no me va a dar ningún consuelo.

Estoy triste por mi, porque me doy cuenta lo difícil que es no perderme en los deseos del otro.

Él y yo nos conocimos en un momento en el que yo había trabajado mucho para poder ponerme en equilibrio con lo que necesitaba y con lo que quería, nos conocimos en un punto en el que yo estaba lista para dar el salto que había planeado tantos años, dedicarme a trabajar con arte.

Pero hubieron allí dos saltos y yo no me dí cuenta. El segundo salto era el de tener pareja.

Yo siempre creo todo lo que me dicen y fui explícita al decir "No me digas cosas de las que no estas seguro"... Yo se lo que es planear y luego pisar en falso, yo no quería más de eso en mi vida. Ese discernimiento entre la verdad y lo que es a medias no lo tengo interiorizado.

Entonces planee en falso, con alguien que no estaba seguro de lo dicho ni seguro de decirme que no estaba seguro. Yo planee y salté confiando.

Pero como dije antes, eran 2 los saltos.

No puede ser que todo salga mal, me dije.... algo tiene que salir bien... y continué con el plan pensando en que esta vez, tenía alguien que me apoyaba y acompañaba incondicionalmente. Pero no estaba seguro y no me lo dijo.

Entonces, todo fue condicionado.

De repente estaba de nuevo en el círculo de "te amo por lo que haces", no por lo que eres, de nuevo estaba en el círculo de "No me eres de ningún beneficio", "No entiendo lo que haces" y el que más odio de todos "Deberías renunciar".

Y yo no renuncié al sueño, pero si renuncié a mi.

Renuncié a ser feliz como soy, cantando la mitad de día y caminando por la calle, renuncié a bailar y a usar mi casa como centro de concentración para los días felices. Renuncié a mis espacios privados y a leer los domingos mientras el sol estaba arriba.  Poco a poco, ya no había con qué darle fuerza a mi plan. Entré nuevamente en este caos causado por las expectativas de otros que yo pienso que puedo complacer privándome de ser quien soy. Porque yo siempre puedo esperar, siempre puedo ceder, siempre puedo ser paciente, siempre puedo buscar las palabras adecuadas así este reventando en cólera. Siempre tan controladita para afuera.

No había claridad, no había equilibrio. Tanto tiempo me había costado armar eso para mi... no me di cuenta de los 2 saltos mortales y literal salté al vacío, nadie esperaba por mi y hay caídas que se sienten interminables.

Ahora me toca salir del calabozo y no exagero al decir esta palabra, encarcelada me he sentido al compartir espacio con alguien que no quería que lo bese, que lo toque, que le cante, que le haga la comida o que lo abrace al llegar porque él no necesita eso. Así literal. Yo no necesito eso, es demasiado.

Entonces desde el calabozo, en mi esquina en la que no podía cantar o llorar, quería por lo menos salvar un sueño al que le dediqué tantos años de mi vida... pero ese sueño sin mi esta perdido. Yo he me perdido a mi misma en ese calabozo.

En la penumbra he entendido que ese sueño no era más que yo misma saliendo a la luz.

Entonces siento pena por mi, porque no soy valiente o soy tonta o nunca voy a poder ser yo misma con alguien más.

Es un camino solitario este.





sábado, 9 de abril de 2016

Necesito llorar por ti



Yo pensé que nosotros podríamos... o quería pensar, querpia pensar que siempre hay formas de llegar a acuerdos, de amar a las personas como son, de tener diferencias y aún así poder hacer una vida juntos.  Pero hay algo en el medio de eso que no llego a ver, algo que parece ser importante y que nosotros no tuvimos.


Cualquier cosa linda que yo pudiera hacer por ti, no tenía valor para ti. Un comentario, una cena, algo que encontré en la calle o o en tienda y que traje porque tu lo querías o necesitabas, algo que encontré y me hizo recorcordarte. Nada. Todos los intentos y nada.

"Eso no significa nada para mi", "Yo no quiero cambiar mucho"... tu cara de cínico mientras hablabamos despues de una pelea.

Tu siempre supiste y yo también.

No es nuevo para mi que cuando tomo una decisión, no hay vuelta atrás... yo estoy ahi, me quedo ahi a hacer todo para hacer que algo camine. No abandono, incluso cundo la fe es poca, sigo adelante, porque creo de todo corazón que hacer siempre te llevará a algún buen puerto.

Pero necesito llorar, creo que no es por ti, es por mi y lo que se me ha perdido.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Escribir

De alguna manera escribir siempre me ha ayudado a procesar la vida y que ahora, es un poco lo que me limita a hacerlo. 

Antes, escribir aquí a manera de diario de proceso me hacía sentir que algo se liberaba, cada palabra escrita aquí iba cosiendo las piezas que quedaban de mi luego de tantas explosiones. 

Ahora, luego de la última estrellada de la vida, hay tantas cosas que quiero decir y que no logro elaborar para narrar mientras tipeo... no porque no pueda... las frases están en mi cabeza completas, se ven todas llenas de sentido, sin embargo, pensar en la queja y la posible idea de que "todo me pasa a mi" me pone en modo: DETENTE. Así, en mayúsculas. 

Yo no quiero escribir sobre la pobre V. que le pasan esas cosas en el amor y que no aprende cómo llegar a un punto equilibrado en sus relaciones. Más allá de el equilibrio: ¿Cómo no encuentro una forma de acercarme a hombres más equilibrados? Menos maltratadores psicológicos. Más allá de eso, ¿Cómo es que todavía caigo en esa trampa?¿Cómo es que quiero creer en la bondad de alguien que no me quiere como soy? y más aún, ¿Cómo es que yo aún pienso que puedo "posponerme" y que estaré bien?

¿Desde cuando lo que yo quiero es menos importante?

Así encuentro que ahora tengo una dificultad de decir las cosas en esta vía, que siempre fue un escape, que me permitió ser sincera conmigo y re evaluar lo que quería decir mientras escribía. Tengo una dificultad porque no siento que quiero sonar como la pobrecita, la que tiene mala suerte, la que todo le pasa, no quiero , no. 

Quisiera poder decir que encontré una forma de ser quien soy sin sentirme avergonzada, me gustaría poder decir que mi planes de trabajar en arte están yendo viento en popa luego de 2 años de haber dado el salto, quisiera decir que creo que he tomado acción, que he tenido enfoque para tomar decisiones; pero la pura verdad es que cada día lucho por sentirme bien conmigo, para convencerme de que lo que hago tiene valor y que las decisiones que he tomado me están llevando a algún lugar. 

No lo sé, creo que todo lo que hago es resistir la incertidumbre de meterme en un lugar que siempre quise estar y que no esta sucediendo como esperaba. Aunque, debo decir, tiene sus días en que creo que las cosas estan funcionando. 

Creo que hay días que no confío en mi lo suficiente o no confío nada... eso me paraliza y me hace pensar que tengo que enfocarme en lo positivo y no quejarme, no darle cabida a lo negativo, aunque este sucediendo en mis narices. 

Quiero decir que sí me doy cuenta de las cosas dolorosas que me estan pasando, quiero decir que no siento que me hundirán, pero que sí siento mucha mucha pena de que hayan sucedido, que siento mucha tristeza de haberme visto tratando de hacer maromas para ser amada, que me siento idiota de haber esperado peras del olmo y que siento que también hice las cosas largas porque había algún tipo de "beneficio" que quise convencerme de tener y que siempre supe que no tenía. 

No quiero escribir siento una víctima.











martes, 15 de diciembre de 2015

Cuidar de ti es más importante que cuidar de mi.

No se a qué edad pude haber aprendido eso... pero para una mujer que no tiene hijos que cuidar, es un pensamiento un tanto ambiguo.

Hoy escuchaba un audio libro de Breneé Brown que se llama "Los Regalos de la imperfección" y la frase del título apareció para ponerme a pensar en cómo esa idea esta tan hondo en mi actuar, cómo eso me ha puesto en una posición de espera y angustia en mis relaciones de pareja, pero sobre todo, cómo eso ha silenciado mi voz en momentos en que el conflicto era necesario.

Pensar que yo voy a estar bien, que puedo callarme, que puedo adaptarme... que ya habrá un momento para que, con más calma, podamos hablar sin pelear. Yo puedo posponer mi molestia y mi desacuerdo en órden que de tú, otro hombre/mujer puedas sentir que estas en lo cierto y así, no entremos en tediosos y posiblemente.

En mi cabeza hay algo que no esta bien en ese sentido.

Maternarme se hace necesario.

sábado, 12 de diciembre de 2015

12-12

Ya no creo en mi, eso es lo que siento.

Me pasé tantos años tratndo de construir una plataforma para despegar hacia mis sueños, hacia el amor. Siento que he fallado.

No todo puede estar tan mal me digo, hay gente alrededor de mi que cree en mi, que cree en el sueño que yo estuve construyendo para mi. ¿Porqué no puedo verlo?

Siento que estoy adormecida, que ni si quiera las palabras quieren salir de este letargo. Me siento lenta y fea. Siento que nadie puede contener este dolor más que yo misma, no tengo como compartir esto, como decirlo, como expresarlo. Nadie puede saber cómo se siente.

Esto no es lo que yo quería para mi. Esto no es por lo que yo he trabajado tanto tiempo. No me reconozco.

Me pospuse. Quise creer que podía hacerme a la idea. Quise creer que tal vez no me importaba tanto.

Todo me importa.

Y es que cuando no quiero pensar en algo hasta yo misma restrinjo las cosas que pueden traer ese pensmiento a flotee. Como escribir.

Hace tiempo que me digo que tengo que escribir, así tenga que obligarme a hacerlo. Y lo he intentado, pero creo que no quería leer mis verdades. Porque cuando escribo es así, diagramo mi verdad, ordeno mi peensamiento, saco las cosas que debo decir y que no se cómo pronunciar.

Creo que ha llegado el momento de volver a escribir. Quisiera que cuando escribo no fuera por mi necesidad de sacar el drama de mi ser, supongo que eso también es un trabajo.

Empezaré de nuevo. Un día a la vez.

Si me lees, no sientas pena por mi. No hay  decisiones buenas o malas, solo las que a uno se le ocurren en el momento y debo aprender a hacer un camino que es bueno para mi. No escribo para buscar consejo. Escribo para encontrarme con mi honestidad.

Eso es todo por hoy.

Buenas noches.