Nunca lo he llamado por su nombre, siempre por su apodo. Sólo hoy escribo para él con su nombre e iniciales porque la seriedad lo amerita. Talvez nunca lo lea, eso no importa; sólo quiero sacar algunas cosas de mi cabeza.
LF nos conocimos por un amigo en común y compartimos apartamento un tiempo, que debo decir, recuerdo con mucho cariño esa época. Siempre hubo algún tipo de atracción, pero en verdad yo no estaba en capacidad de haberme cargo de un amor, principalmente porque yo estaba muy herida de uno anterior. LF siempre insistía de muchas maneras, yo creía que lo que quería era acostarse conmigo y yo no estaba lista para eso o para nada.
Sus bromas casi siempre eran desatinadas, LF es el tipo de persona que dice cosas sin pensar y todos lo disculpamos porque sabemos que nunca lo hace de mala fe y la mayoría de las veces, aunque desatinadas, lo hacen ver muy gracioso y se puede pasar por alto el desatino sólo por la risa.
Luego de que nos mudamos cada uno por su cuenta, seguimos viéndonos, los amigos en común eran muchos, las aficiones también; cada tanto nos juntábamos para salir a tomar algo, conversar o correr. Yo odio correr, sólo no odiaba hacerlo con él, porque no me presionaba a seguir corriendo cuando ya no podía o quería. Supongo también porque disfrutaba de su compañía... Sí... me gustaba acompañarlo, me parecía un chico íntegro, de buen corazón. Y por momentos sentía que podía ser yo misma a su lado.
En una de todas esas veces que coincidimos en salir y que me preguntaba porqué no quería salir con nadie, la idea rondaba mi cabeza: ¿Por qué no salir con él? Le dí vueltas a esa pregunta muchas veces. MUCHAS.
Entonces, lo decidí un día. Voy a salir con él y sin saber cómo hacer para decir casualmente esa decisión, me dirigí a su casa en mi vestido azul. Creo que quedamos en comer juntos y luego ir a bailar, recuerdo que llevé una mochila con ropa para más tarde y que la armé con toda la intención de quedarme a dormir con él.
Y así fue. Esa tarde, noche y madrugada la pasé hermoso. Me reí, nos besamos, tuvimos sexo delicioso, nos fuimos a bailar, regresamos a su casa, dormimos juntos, no sé cuando me fui a mi casa. Sólo recuerdo que ese fin de semana fue más de lo que yo esperaba y me sentía bien.
Seguimos saliendo, no recuerdo en qué momento salió el tema de hacer público que saliamos. Le dije que yo no estaba lista para tener una relación pública, pero si para conocernos y estar juntos un tiempo. Lo dije así porque si las cosas no iban bien, prefería que eso sea entre los dos, sin personas que pregunten por nosotros o que te miren con cara de pena o vergüenza cuando dices que se acabó. Yo quería que ese conocernos sea sólo de nosotros.
Esto trajo varias discusiones, y aquí yo debo asumir culpa de no comunicar bien lo que quería, de siempre estar a la defensiva cuando mencionaba que quería que lo nuestro fuera público. Él me contestó un día mientras peleabamos que yo me avergonzaba de él. Eso nunca fue cierto.
Tuvimos varias peleas por ese tema, un día borracho dijo cosas fuera de lugar, siempre alrededor del mismo tema. Peleamos horrible, tomé distancia y él envió flores para disculparse. Yo estaba tan molesta. Las flores eran hermosas, pero a mi no se me iba a pasar la molestia con eso, me molestaba que no viniera en persona a disculparse.
Un día recuerdo haberle dicho que nosotros sólo salíamos, que ambos teníamos la libertad de salir con quien quisiéramos, que yo no salía con nadie más pero que era así, que yo necesitaba conocer cómo éramos juntos antes de hacer ésto público. Es lo que recuerdo que quería decir, puede que no lo haya dicho tan bien como lo escribo hoy.
Él no quería eso.
A eso le siguieron varias peleas más, dónde él empezó a criticar mi decisión de estudiar "Algo que nadie conocía" y mi gasto de dinero en eso, varias cosas a las que empecé a responder a la defensiva. El drama de todas las peleas me cansaba y esos dos puntos en especial, eran cosas que todo mundo criticaba en todo momento, no entendía por qué las personas criticaban algo para lo que no les estaba pidiendo ayuda.
Él empezó a viajar mucho por trabajo y yo estaba muy ocupada con la maestría. Nunca hubo un cierre propio para ese tiempo juntos.
El último recuerdo que tengo de nosotros, es que un viernes compré una película que dijo que le gustaría ver y cuando salía del trabajo lo llamé para vernos. Él me dijo que no podía, yo le pregunté si sería mejor al día siguiente, él me dijo que estaba ocupado. Yo sentí que estaba interrumpiendo. No volví a llamarlo.
Unas semanas después vi varias de sus fotos por FB y aunque no lo decía explícitamente, sabía que estaba con alguien. En ese momento, no se bien si sentí pena, creo que era algo que esperaba. Pensé que yo abrí la puerta y él decidió irse, pensé que era mejor así, porque si no podía tomar el tiempo de conocerme y amarme en libertad, entonces era mejor que todo se acabe.
Con el tiempo, me di cuenta que la razón por la que no quería estar con nadie en esa época era que luego de terminar la relacion que tuve antes de conocer a LF, tenía la permanente sensación de que nadie iba a amarme por lo que soy y si eso iba a ser así, entonces prefería estar sola.
Sentir que quería conectarme con alguien (Él) era un paso enorme para mi, tenía mucho miedo.
En los años nos escribimos varias veces, para ver cómo estábamos y desearnos bien, preguntar sobre nuestras nuevas parejas, si éramos felices. La verdad es que siempre le he deseado bien.
Nos encontramos hace un año, justo el día de mi cumpleaños en la puerta de mi edificio, el llegaba para una cita en uno de los pisos superiores y yo llegaba con una amiga y un ramo de flores. Lo invité a mi casa, me dijo que sólo tenía 15 min y entró. Se burló de que me comprara flores cuando él me las regalaba y no me gustaban. Me encantan LF - le dije, pero en esa época yo estaba molesta y no estaba en condiciones de amar a nadie.
Hace unos meses me escribió para hacerme unas preguntas y ahí me dijo que se estaba divorciando, seguido por una propuesta para tener sexo. Me reí. Y me apené. Y me reí de nuevo y le dije que podía salir con él a tomar una cerveza y conversar. Nunca lo hicimos.
La pena que sentí en ese momento abrió una pregunta ¿Por qué siento ésto? Si conozco sus bromas idiotas y desatinadas. La respuesta apareció más rápido de lo que esperaba: Luego de tanto tiempo sin vernos, me da pena que no me hablara para saber cómo estoy, si no para "bromear" acerca de acostarse conmigo. Es un poco el lugar que siento tengo en su cabeza y sí, me apena.
Me apena porque a pesar de las peleas, yo tenía amor y respeto porlo que sucedía entre nosotros. Nunca tuve la intención de herirlo. Me apena porque al igual que antes, sigo sintiendo que nadie va a quererme por quien realmente soy.
Nadie me ha vuelto a preguntar por él hasta hace un mes, en que el amigo en común que tenemos me mencionó que él siempre pensó que algo fuerte pasaba entre nosotros.
Recordarlo con un poco más de madurez es lo que hace que hoy escriba sobre él. Porque siento que ninguno se dió el tiempo de cerrar con respeto ese tiempo que al menos para mi, fue especial. Fuera de todo lo que he mencionado, siempre recuerdo mi risa con él, su cara con mis explicaciones sobre el universo femenino y cómo (la mayoría de las veces) entendía mi ser renegón.
Creo que nunca hubiera podido publicar en redes sociales nada sobre nosotros y sé que eso no lo haría feliz, pero nuevamente, ahora con un poco más de madurez puedo decir siempre trato de mantener en secreto las cosas que quiero y desde ahí, hoy puedo decir que lo quería.
Entonces, hoy con ese respeto que tengo por las personas que quiero, agradezco por el aprendizaje que él ha sido en mi vida y espero de todo corazón que encuentre lo que su corazón necesita.
Con ésto, cierro ese capítulo.
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sábado, 8 de diciembre de 2018
miércoles, 11 de julio de 2012
Deja que te cuente de mi desde mis historias, deja que te ame desde el centro de mi ser.
Mi pensamiento a veces parece irse lejos pero mi cuerpo siempre se queda dónde sabe que ama.
Si escuchas mis historias y te quedas en mis silencios, sabrás que aún en mis idas y vueltas, yo siempre sabré amarte.
Mi pensamiento a veces parece irse lejos pero mi cuerpo siempre se queda dónde sabe que ama.
Si escuchas mis historias y te quedas en mis silencios, sabrás que aún en mis idas y vueltas, yo siempre sabré amarte.
jueves, 10 de mayo de 2012
Hace unos días en el FB
Hace un par de días en el FB veía mi inicio y todas las novedades de mis contactos, ya saben como es.... algunos días la gente cuelga cosas sólo para figurar y algunos otros días aparecen cosas realmente brillantes. Encontré el post de una amiga que decía:
"Ayer, mami, estoy muy triste, no siempre la vida es como uno cree, me han traicionado y quebrado mi confianza, mi alma y mi corazón ya no creo mas en la gente.... No hijita, los que traicionan son los que han cometido el error, nunca cometas tu el error de no creer en la gente, si dejas de creer en el ser humano pierdes la alineación de la vida. Creer en los demás es muy valioso, hay gente muy valiosa en este mundo.
Que tal mujer, la amo, siempre amando al mundo. Gracias mami por existir y se la mujer mas importante en mi vida. te amo."
Esa señora es realmente sabia.
Pensaba en lo dificil que es a veces creer en las personas, en cómo a veces hay voces que nos calman, que nos salvan. ¿Cómo dejar de creer en las personas si uno también lo es? A veces uno se olvida, siento que cuando eso sucede uno empieza a convertirse en una especie de cartón y con el tiempo uno se va olvidando incluso de cómo era creer en uno mismo.
"Pierdes la alineación con la vida"
Tal vez por eso es que últimamente creo más en que las palabras deben ser dichas en su momento, las palabras de amor, el mencionar que uno cree en el otro, que tienes miedo o uno ve las cosas de maneras diferentes. Es importante decir las cosas.
Esto de creer o no creer es una lucha constante, mi instinto primario es creer en todo lo que me dicen, TODO, yo creo en las personas y en lo que me dicen con inocencia, con imágenes de claridad que me invitan a buscar formas de hacer las cosas de la mejor manera posible. Creer en las personas y en sus posibilidades (con ellas o conmigo) me entusiasma, alimenta mis ganas de seguir adelante, de buscar opciones. Ese instinto es el que me hace seguir todos los días adelante.
Todos los días también esta la desconfianza y con qué decide uno quedarse de la experiencia propia (y a veces también la ajena), porque "no siempre la vida es como uno cree". Es duro eso, el instinto de autoprotección existe por algo, qué dificil es que el miedo no nos detenga, que nos nos prive de tener fe en que las cosas pueden ser diferentes. Qué dificil es sentirse traicionado y tener que salir de vuelta a la calle sin saber que puede pasar, uno tiene ganas de esconderse, de no volver a dar nada.
Cuando a uno le pasa algo malo habiendo hecho cosas buenas, la salpicadura del mal se escurre por todos lados, pareciera que no hay diferencia entre uno u otro. ¿Qué diferencia podría haber en el futuro? se pregunta uno pensando en el pasado. Qué dificil es ver que esa diferencia futura tiene que ver con uno mismo en el presente.Qué dificl es creer.
Yo escogo pensar que van a decirme la verdad, tal vez en el camino me de cuenta que no es así o tal vez reciba una sorpresa, tal vez tenga una oportunidad que no esperaba. Tal vez.
Yo decido creer... yo quiero creer porque siento que el paso siguiente a dejar de creer en las personas es el de dejar de creer en mi misma. Si uno no cree en uno mismo la esperanza esta perdida, si no puedo creer en el otro entonces mis intentos de crear vínculos saludables fracazarán y las personas necesitamos unas de otras, necesitamos puertos de calma, motores que nos inspiren, espacios que nos curen y momentos para dar, para compartir.
Yo tengo tanto miedo a perderme.
Saben, en estos 30 años de creyente (en mi, en las personas), he descubierto que mi capacidad para sanar, aunque lenta, es óptima. Yo creo siempre que voy a sanar y a veces lo creo tan intensamente que siento que debo compartir esa esperanza con otros. Tal vez es una de las razones por las que escogí ser terapeuta y tal vez también es una de las razones por las que de cuando en cuando, me siento a escribir estas cosas. Yo quisiera que las personas no andaran tan solas y ese es un deseo que viene de mi, de no sentirme sola, de entender lo que es eso. "Una pena entre dos es menos atroz preciosa" siempre dice mi hermano, yo creo que es cierto.
"...hay gente muy valiosa en este mundo." E incluso dentro de lo monóntono, hay cosas para rescatar y abrir la mirada.
Tratemos ¿Sí?. No dejemos de buscar. Creamos que todo es posible.
"Ayer, mami, estoy muy triste, no siempre la vida es como uno cree, me han traicionado y quebrado mi confianza, mi alma y mi corazón ya no creo mas en la gente.... No hijita, los que traicionan son los que han cometido el error, nunca cometas tu el error de no creer en la gente, si dejas de creer en el ser humano pierdes la alineación de la vida. Creer en los demás es muy valioso, hay gente muy valiosa en este mundo.
Que tal mujer, la amo, siempre amando al mundo. Gracias mami por existir y se la mujer mas importante en mi vida. te amo."
Esa señora es realmente sabia.
Pensaba en lo dificil que es a veces creer en las personas, en cómo a veces hay voces que nos calman, que nos salvan. ¿Cómo dejar de creer en las personas si uno también lo es? A veces uno se olvida, siento que cuando eso sucede uno empieza a convertirse en una especie de cartón y con el tiempo uno se va olvidando incluso de cómo era creer en uno mismo.
"Pierdes la alineación con la vida"
Tal vez por eso es que últimamente creo más en que las palabras deben ser dichas en su momento, las palabras de amor, el mencionar que uno cree en el otro, que tienes miedo o uno ve las cosas de maneras diferentes. Es importante decir las cosas.
Esto de creer o no creer es una lucha constante, mi instinto primario es creer en todo lo que me dicen, TODO, yo creo en las personas y en lo que me dicen con inocencia, con imágenes de claridad que me invitan a buscar formas de hacer las cosas de la mejor manera posible. Creer en las personas y en sus posibilidades (con ellas o conmigo) me entusiasma, alimenta mis ganas de seguir adelante, de buscar opciones. Ese instinto es el que me hace seguir todos los días adelante.
Todos los días también esta la desconfianza y con qué decide uno quedarse de la experiencia propia (y a veces también la ajena), porque "no siempre la vida es como uno cree". Es duro eso, el instinto de autoprotección existe por algo, qué dificil es que el miedo no nos detenga, que nos nos prive de tener fe en que las cosas pueden ser diferentes. Qué dificil es sentirse traicionado y tener que salir de vuelta a la calle sin saber que puede pasar, uno tiene ganas de esconderse, de no volver a dar nada.
Cuando a uno le pasa algo malo habiendo hecho cosas buenas, la salpicadura del mal se escurre por todos lados, pareciera que no hay diferencia entre uno u otro. ¿Qué diferencia podría haber en el futuro? se pregunta uno pensando en el pasado. Qué dificil es ver que esa diferencia futura tiene que ver con uno mismo en el presente.Qué dificl es creer.
Yo escogo pensar que van a decirme la verdad, tal vez en el camino me de cuenta que no es así o tal vez reciba una sorpresa, tal vez tenga una oportunidad que no esperaba. Tal vez.
Yo decido creer... yo quiero creer porque siento que el paso siguiente a dejar de creer en las personas es el de dejar de creer en mi misma. Si uno no cree en uno mismo la esperanza esta perdida, si no puedo creer en el otro entonces mis intentos de crear vínculos saludables fracazarán y las personas necesitamos unas de otras, necesitamos puertos de calma, motores que nos inspiren, espacios que nos curen y momentos para dar, para compartir.
Yo tengo tanto miedo a perderme.
Saben, en estos 30 años de creyente (en mi, en las personas), he descubierto que mi capacidad para sanar, aunque lenta, es óptima. Yo creo siempre que voy a sanar y a veces lo creo tan intensamente que siento que debo compartir esa esperanza con otros. Tal vez es una de las razones por las que escogí ser terapeuta y tal vez también es una de las razones por las que de cuando en cuando, me siento a escribir estas cosas. Yo quisiera que las personas no andaran tan solas y ese es un deseo que viene de mi, de no sentirme sola, de entender lo que es eso. "Una pena entre dos es menos atroz preciosa" siempre dice mi hermano, yo creo que es cierto.
"...hay gente muy valiosa en este mundo." E incluso dentro de lo monóntono, hay cosas para rescatar y abrir la mirada.
Tratemos ¿Sí?. No dejemos de buscar. Creamos que todo es posible.
martes, 24 de abril de 2012
" Raro, muy raro es crear el amor a partir de sus consecuencias: eludir el instante del conocimiento mutuo, o aquel otro de la charla intrascendente; obviar la inevitable primera cita o la lentitud en el descubrimiento de los gustos ajenos.
Qué extraño pasar casi directamente al momento que nunca se olvida precisamente porque es el único: aislar lo que de verdad merece la pena del amor y experimentarlo así, en su propia soledad sin un antes ni un después."
Extracto de "Silencio de blanca" de Jose Carlos Somoza.
Hay algo en el goze de lo cotidiano que a mi me parece hasta erótico, no sé muy bien decir qué es, pero hay algo en el quehacer de los días que me causa dicha. No tiene que ver con el trabajo repetitivo o las responsabilidades inevitables de adultos dedicados, si no con el hecho de buscar las minúsculas diferencias dentro de lo cotidiano, la sonrisa repentina de la señora que siempre tiene el ceño fruncido, el día en que por fin te reconoce el señor de la tienda que visitas tres veces a la semana, la casa que cambió de color o la planta que da flor una vez por año, hay belleza esparcida como rocío en medio del gris de la monotonía.
Me han dicho que mi mirada es diferente y creo que va por ahí, por el tema de la mirada. De qué nos llenamos depende de nuestra mirada y eso que va reposando en nuestras almas es también lo que devolvemos.
Y vamos, seamos sinceros, los eventos extraordinarios son siempre extracotidianos, pensar que la belleza o la alegría esta sólo en momentos cumbre ¿No nos deja abandonados el resto de los días?
Yo no creo que la vida sea tan precaria, efímera tal vez, pero nunca árida. Yo creo en abrir la mirada hacia lo impensado, hacia los detallitos esparcidos, creo en crear pequeños momentos cotidianos que alimenten el amor como esparciendo semillas.
El amor no nace de la cúspide, si no del camino.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Thinking about you
Ojos curiosos, mirándote recordé que puedo soñar con esos deseos y deseo, deseo intensamente. Curioso deseo aquel que te muestra como quieres ser amado.
Y yo no sé, pero te recuedo y siento que debería cantarte con todos mis sentidos sólo porque tus ojos ven cosas que para mi son invisibles.
We'll meet. I hope soon.
Y yo no sé, pero te recuedo y siento que debería cantarte con todos mis sentidos sólo porque tus ojos ven cosas que para mi son invisibles.
We'll meet. I hope soon.
lunes, 6 de febrero de 2012
Oye
Oye...
Y si te digo que te estoy pensando mucho ¿vendrías a verme?, si te digo que he pensado en uno de esos besos que no sabemos como llamar ¿Cuánto tardarías en llegar?
Es que me gusta cuando dices "No digas nada" cada que te miro estremecida y no me salen las palabras. Me gusta porque sabes.
Entonces yo sonrio más, sonrio, sonrio y te miro, te beso más. Me gusta eso que nace de mi falta de palabras.
No se que estas haciendo, pero ¿Tardarías mucho en llegar? Yo voy cerrando la cortina.
Anda, ven rápido.
Y si te digo que te estoy pensando mucho ¿vendrías a verme?, si te digo que he pensado en uno de esos besos que no sabemos como llamar ¿Cuánto tardarías en llegar?
Es que me gusta cuando dices "No digas nada" cada que te miro estremecida y no me salen las palabras. Me gusta porque sabes.
Entonces yo sonrio más, sonrio, sonrio y te miro, te beso más. Me gusta eso que nace de mi falta de palabras.
No se que estas haciendo, pero ¿Tardarías mucho en llegar? Yo voy cerrando la cortina.
Anda, ven rápido.
jueves, 26 de enero de 2012
Quiero creer que estoy volviendo
De Mario Benedetti
Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo
hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca
vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza
reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio
en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente
vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada
propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda
me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora
vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana
nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros
vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto
vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo
hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca
vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza
reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio
en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente
vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada
propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda
me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora
vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana
nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros
vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto
vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.
martes, 8 de noviembre de 2011
Hace días que he querido escribirlo y me detengo a pensar las cosas que debería decir; mientras hago la enumeración me doy cuenta que de nuevo estoy volando y no quiero detenerme; así que no escribo, sólo deseo, deseo intensamente.
Deseo enamorarme, deseo tenerlo en mi cama y cantarle para que duerma. Deseo que se enamore y me lleve a su casa a tomar el té, que me traiga galletas con helado sólo para mi. Deseo mirarlo, mirarlo tanto, decirle que se ha tardado mucho y aún así que me espere todavía un poquito más. Es que tengo miedo.
Es eso... un poco o mucho, tengo miedo porque cuando me enamoro aparece la mujer brillante que me habita, tengo miedo porque no sé que puede suceder, tengo miedo porque se que esa mujer brillante en mi es más valiente que mi dócil yo cotidiano. Cuando se juntan hay una danza en mis entrañas que necesita crear imágenes, sonidos, sensaciones... crear todo lo que no puede ser dicho en palabras, crear, crear. Manifestar.
Entonces mis símbolos y mi movimiento se enlazan para grabar contenidos que sean difícilmente borrados... unas palabras que no se ven... algunos pedidos que se sienten.
Con tanto deseo dentro tengo miedo de que todo se nuble, tengo miedo de sacar a la calle todas esas cosas que quiero compartir y encontrarme sola. Creo que es mejor estar sola aqui dentro que sola allá afuera. Creo. Por lo menos aquí puedo cuidar de mi y de los que lleguen.
Pero si salgo necesito que alguien de cuando en cuando me de una mirada amable, necesito que alguien me hable sabiendo que yo tengo cierta cadencia pausada algunos días y cierta velocidad pájara algunos otros, necesito que sepa que lloro, lloro mucho. No siempre lloro de tristeza, no se preocupen, lloro porque siento muy intenso y el sentir se me desborda. Lloro cuando algo me da mucha ternura, cuando rio a carcajadas, cuando me conecto. Si lloro en silencio entonces si podría haber algo seriamente feo. Necesito un compañero calmo.
Con esa calma que estoy tratando de cultivar, estoy arreglando mis espacios, porque siento que es tiempo y quiero estar lista. Quiero que mi voz este tan afinada como mis manos, que mis palabras tengan la fuerza de mis piernas. Quiero que la luz que tengo se vea en las paredes y espolvorear mis buenos deseos en cada plato de comida caliente que se sirva a la mesa.
No quiero parar de sentirme así, me gusta mucho.
Lo deseo mucho.
Necesito compartir, necesito que alguien también quiera hacerlo conmigo.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Dime dime dime ¿¿Si??
Dime si te causo una revolución,
Dime si te hago cambiar tu canción,
Dime si te hago suspirar,
Dime si te haré volver a empezar.
Dime si te hago cambiar tu canción,
Dime si te hago suspirar,
Dime si te haré volver a empezar.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Ella y Él
Ella se movía adormecida entre sus sábanas, respirando como si estuviese regresando de algún lugar lejano. Aturdida, abrió los ojos y volvió a cerrarlos.
Ella estaba parada con un hombre, vestida de fucsia y panuelo en el cabello, Él de uniforme solémne: los dos hablaban acerca de lo que iba a suceder en breves momentos.
Ven acuéstate en mi regazo unos momentos, antes de que todo termine, le dijo ella con suavidad.
Ella conocía a su pueblo, sabía de que eran capaces, sabía que no iban a tener misericordia de él; no importaba quien fuese, ellos sólo iban a pedir sangre en su revolución. Los días de tensa paz se habían terminado.
Cuando se conocieron nunca pensaron en estar juntos, él venía de muy lejos y de dejarlo todo, ella venía de un pueblo que cargaba con años de injusticias. El destino siempre junta a las personas para que aprendan uno del otro en su camino.
Ambos vivían en una alianza donde el imperio de llegada era representado por él y el pueblo invadido por ella. Ambos simbolizaban un tenso acuerdo que había surgido luego de una matanza de muchos años, donde todos culpaban a todos y al no saber con certeza quien era el culpable decidieron tranzar una alianza; no eran los primeros en gobernar, pero si serían los últimos.
Cuando él decidió aceptar ese puesto sabía que si todo se rompía él sería quien daría la cara por su imperio, sabía que si algo pasaba sería él quien moriría; pero como buen guerrero aceptó su camino y decidió defender la paz de la alianza.
Ella llegó allí por herencia, simplemente aceptó lo que su pueblo le había enseñado desde pequeña: sus ancestros y familiares gobernaron y ahora no quedaba más nadie que ella.
Así, en esas circunstancias ellos aprendieron a amarse.
Pero la alianza había sido traicionada en secreto y el pueblo había vuelto a levantarse en busca de culpables. Lo único que sabían a ciencia cierta es que todos lo acusaban a él y pronto vendrían a tomar su cabeza. Ella sabía, sabía que el no tenía culpa alguna, pero no tenía como probarlo.
No importa, dijo él, yo voy a enfrentarlos con la verdad y si muero pues ese será mi destino.
Ella no soportó escuchar sus palabras, no podía ver torturado a su inocente amante, imaginaba cuando vendrían a buscarlo, la forma que sabía que lo harían. Ella, al romperse la alianza, debía entregarlo a su pueblo.
- No puedo entregarlo, que muera conmigo antes de que lo haga en manos de ellos; pensó.
En ese momento lo decidió. De cualquier forma iba a ser castigada, de cualquier forma, ambos estaban condenados.
- No me importa, prefiero ser yo la que muera en sufrimiento antes que verlo torturado, se dijo.
El se acercaba y ella vertió un té que le dio a beber, el lo recibió y se recostó sobre ella.
El pareció no darse cuenta, cada segundo que pasaba en su regazo mientras ella acariciaba su cabeza iba cayendo en un profundo sueño. Ella contenía el llanto, "Quienes son peores, Quienes son peores..." se repetía mientras sin mirar besaba su frente descubierta.
Abrió los ojos, lo vio muerto. Tras un golpe en la puerta la guardía entró y ella enterró en algún lugar sus gritos, sus ojos de horror, el dolor de su crimen. Los guardías gritaban, preguntaban cosas, lo movían, la movían... su rostro parecía haberse congelado.
Ella conocía las reglas, debió entregarlo, al darse cuenta de que estaba muerto le darían muerte.
Moriré... moriré... moriré porque has muerto... moriré porque te he dado muerte, se repetía entre el miedo y el alivio Los dirigentes sublevados llegaron para entregarlo a la multitud, pero sólo estaba ella, entumecida, silenciosa entre los gritos que la acusaban de traición.
Moriré.
Traición o clemencia, no importaba, alguien debía ser castigado. La tomaron por el brazo y paso a paso la guardia la llevó entre la multitud enardecida por cada camino. Ella lloraba y no lo sentía, veía las caras de la gente que gritaba improperios mientras caminaba. Llegó a una celda de paredes enormes.
- Aquí moriré, se dijo. Pero no fue así.
Allí la dejaron y de cuando en cuando un plato de comida rancia visitaba su puerta. "Ahora si", se decía cuando escuchaba ruidos, pero no, los días pasaban y nadie terminaba con su tribulación.
Entonces, mientras pasaban los días ella repetía: Tuve que hacerlo, no podía dejar que ellos lo hicieran, a las paredes de su celda, a los bichos que caminaban sobre ella, al polvo que la cubría, tratando de justificar esa horrible imagen grabada en sus ojos; verlo morir en sus brazos, saber que fue ella .
Los años pasaron y al no llegar la muerte a su silencio, ella la invocó a gritos, maldiciendo, suplicando, pero la única llegada era la de su comida rancia.
Ella contó las líneas de su piel y sus cabellos grises como si fueran años, veinticinco, treita y cinco, cincuenta... que importaba... ella contaba delirando.
Una mañana, con la sensación de veracidad de sus desvario cotidianos, Ella empezó a escucharlo.
"Vamos, es el momento", le repetía susurrando. Ella no lo creía.
Durante seis días seguidos Él regresó con sus susurros, Ella, inmovil en su celda lo escuchaba cada mañana sin contestar, quietecita como animal débil. Al amanecer de la sétima mañana Él apareció por unos segundos y le dijo: "Te estoy esperando, ven conmigo"
Ella, con el mismo vestido con el que creyó debió morir hace muchos años, tocó sus ojos con la lentitud propia de sus años y dio varios suspiros mientras sentía el sol entrar por su ventana. Al ver el resplandor claro, cerró los ojos.
De un brinco salió de la cama, miró sus manos, su cuarto, tocó su piel, corrió al espejo... no, no era anciana... Pero ayer... o anoche... anoche... anoche me dormí aquí, sí, sí, sí. Miró la hora y corrió a la ducha, mientras se vestía se miraba al espejo como si desconfiara. Tomó sus cosas y se fue a trabajar como de costumbre. A la mitad del día Él la llamó diciéndole que iba a ir a su casa en la noche. Ella le contestó que lo esperaba.
Esa noche ellos hablaban serios despues de la comida, Ella lo acariciaba en su cama y tras un silencio largo El volteó y de la nada le dijo:
- ¿Estas pensando en matarme?
- No... ¿por qué? Preguntó preocupada.
- Porque no sé, tuve esa imagen. Esta dificil esto...
Ella se asustó, no supo que decir, guardo un silencio pequeño e hizo una mueca para no contestarle.
-Entonces, ¿Qué hacemos?
- ¿De qué?
- ¿Cómo que de qué?
- Ah... perdón.
- ¿Estas prestando atención?
- Sí, sí.
- Dime entonces, lo que sea, pero dime la verdad.
- Si.
- ¿Sí?
- Sí. Lo hacemos juntos.
- Va a ser dificil...
- Lo que suceda, hagámoslo juntos
El sonrió y tomando su mejilla le dijo:
- Ya linda, no te pongas tan seria... nadie va a morir en este intento.
Ella estaba parada con un hombre, vestida de fucsia y panuelo en el cabello, Él de uniforme solémne: los dos hablaban acerca de lo que iba a suceder en breves momentos.
Ven acuéstate en mi regazo unos momentos, antes de que todo termine, le dijo ella con suavidad.
Ella conocía a su pueblo, sabía de que eran capaces, sabía que no iban a tener misericordia de él; no importaba quien fuese, ellos sólo iban a pedir sangre en su revolución. Los días de tensa paz se habían terminado.
Cuando se conocieron nunca pensaron en estar juntos, él venía de muy lejos y de dejarlo todo, ella venía de un pueblo que cargaba con años de injusticias. El destino siempre junta a las personas para que aprendan uno del otro en su camino.
Ambos vivían en una alianza donde el imperio de llegada era representado por él y el pueblo invadido por ella. Ambos simbolizaban un tenso acuerdo que había surgido luego de una matanza de muchos años, donde todos culpaban a todos y al no saber con certeza quien era el culpable decidieron tranzar una alianza; no eran los primeros en gobernar, pero si serían los últimos.
Cuando él decidió aceptar ese puesto sabía que si todo se rompía él sería quien daría la cara por su imperio, sabía que si algo pasaba sería él quien moriría; pero como buen guerrero aceptó su camino y decidió defender la paz de la alianza.
Ella llegó allí por herencia, simplemente aceptó lo que su pueblo le había enseñado desde pequeña: sus ancestros y familiares gobernaron y ahora no quedaba más nadie que ella.
Así, en esas circunstancias ellos aprendieron a amarse.
Pero la alianza había sido traicionada en secreto y el pueblo había vuelto a levantarse en busca de culpables. Lo único que sabían a ciencia cierta es que todos lo acusaban a él y pronto vendrían a tomar su cabeza. Ella sabía, sabía que el no tenía culpa alguna, pero no tenía como probarlo.
No importa, dijo él, yo voy a enfrentarlos con la verdad y si muero pues ese será mi destino.
Ella no soportó escuchar sus palabras, no podía ver torturado a su inocente amante, imaginaba cuando vendrían a buscarlo, la forma que sabía que lo harían. Ella, al romperse la alianza, debía entregarlo a su pueblo.
- No puedo entregarlo, que muera conmigo antes de que lo haga en manos de ellos; pensó.
En ese momento lo decidió. De cualquier forma iba a ser castigada, de cualquier forma, ambos estaban condenados.
- No me importa, prefiero ser yo la que muera en sufrimiento antes que verlo torturado, se dijo.
El se acercaba y ella vertió un té que le dio a beber, el lo recibió y se recostó sobre ella.
El pareció no darse cuenta, cada segundo que pasaba en su regazo mientras ella acariciaba su cabeza iba cayendo en un profundo sueño. Ella contenía el llanto, "Quienes son peores, Quienes son peores..." se repetía mientras sin mirar besaba su frente descubierta.
Abrió los ojos, lo vio muerto. Tras un golpe en la puerta la guardía entró y ella enterró en algún lugar sus gritos, sus ojos de horror, el dolor de su crimen. Los guardías gritaban, preguntaban cosas, lo movían, la movían... su rostro parecía haberse congelado.
Ella conocía las reglas, debió entregarlo, al darse cuenta de que estaba muerto le darían muerte.
Moriré... moriré... moriré porque has muerto... moriré porque te he dado muerte, se repetía entre el miedo y el alivio Los dirigentes sublevados llegaron para entregarlo a la multitud, pero sólo estaba ella, entumecida, silenciosa entre los gritos que la acusaban de traición.
Moriré.
Traición o clemencia, no importaba, alguien debía ser castigado. La tomaron por el brazo y paso a paso la guardia la llevó entre la multitud enardecida por cada camino. Ella lloraba y no lo sentía, veía las caras de la gente que gritaba improperios mientras caminaba. Llegó a una celda de paredes enormes.
- Aquí moriré, se dijo. Pero no fue así.
Allí la dejaron y de cuando en cuando un plato de comida rancia visitaba su puerta. "Ahora si", se decía cuando escuchaba ruidos, pero no, los días pasaban y nadie terminaba con su tribulación.
Entonces, mientras pasaban los días ella repetía: Tuve que hacerlo, no podía dejar que ellos lo hicieran, a las paredes de su celda, a los bichos que caminaban sobre ella, al polvo que la cubría, tratando de justificar esa horrible imagen grabada en sus ojos; verlo morir en sus brazos, saber que fue ella .
Los años pasaron y al no llegar la muerte a su silencio, ella la invocó a gritos, maldiciendo, suplicando, pero la única llegada era la de su comida rancia.
Ella contó las líneas de su piel y sus cabellos grises como si fueran años, veinticinco, treita y cinco, cincuenta... que importaba... ella contaba delirando.
Una mañana, con la sensación de veracidad de sus desvario cotidianos, Ella empezó a escucharlo.
"Vamos, es el momento", le repetía susurrando. Ella no lo creía.
Durante seis días seguidos Él regresó con sus susurros, Ella, inmovil en su celda lo escuchaba cada mañana sin contestar, quietecita como animal débil. Al amanecer de la sétima mañana Él apareció por unos segundos y le dijo: "Te estoy esperando, ven conmigo"
Ella, con el mismo vestido con el que creyó debió morir hace muchos años, tocó sus ojos con la lentitud propia de sus años y dio varios suspiros mientras sentía el sol entrar por su ventana. Al ver el resplandor claro, cerró los ojos.
De un brinco salió de la cama, miró sus manos, su cuarto, tocó su piel, corrió al espejo... no, no era anciana... Pero ayer... o anoche... anoche... anoche me dormí aquí, sí, sí, sí. Miró la hora y corrió a la ducha, mientras se vestía se miraba al espejo como si desconfiara. Tomó sus cosas y se fue a trabajar como de costumbre. A la mitad del día Él la llamó diciéndole que iba a ir a su casa en la noche. Ella le contestó que lo esperaba.
Esa noche ellos hablaban serios despues de la comida, Ella lo acariciaba en su cama y tras un silencio largo El volteó y de la nada le dijo:
- ¿Estas pensando en matarme?
- No... ¿por qué? Preguntó preocupada.
- Porque no sé, tuve esa imagen. Esta dificil esto...
Ella se asustó, no supo que decir, guardo un silencio pequeño e hizo una mueca para no contestarle.
-Entonces, ¿Qué hacemos?
- ¿De qué?
- ¿Cómo que de qué?
- Ah... perdón.
- ¿Estas prestando atención?
- Sí, sí.
- Dime entonces, lo que sea, pero dime la verdad.
- Si.
- ¿Sí?
- Sí. Lo hacemos juntos.
- Va a ser dificil...
- Lo que suceda, hagámoslo juntos
El sonrió y tomando su mejilla le dijo:
- Ya linda, no te pongas tan seria... nadie va a morir en este intento.
jueves, 25 de agosto de 2011
En la orilla - Pamela Rodriguez
Me gusta mucho la música de esta chica... su álbum anterior me acompañó muchísimo y este nuevo esta lindo más.
Enjoy!
Enjoy!
sábado, 20 de agosto de 2011
Ternura o deseo
- Eres una coqueta - dijiste, Andas por ahí y miras como niña perversa...
- ¿Y eso esta mal?
- No sé, pero te miran con deseo y eso me da ira.
- Pero yo sólo te miro a ti...
- Ya vez... lo estas haciendo de nuevo.
- ¿Qué?
- Mirarme como niña perversa, no se si me causas ternura o deseo...
- Tal vez podrían ser los dos.
- Tal vez.
- Tal vez.
Entonces, volvió a mirarme, movió un poco la cabeza y tomandome del brazo como señor antiguo dijo: ¡Ay!... Niña morena y ágil.
Yo sonreí.
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
Pablo Neruda
- ¿Y eso esta mal?
- No sé, pero te miran con deseo y eso me da ira.
- Pero yo sólo te miro a ti...
- Ya vez... lo estas haciendo de nuevo.
- ¿Qué?
- Mirarme como niña perversa, no se si me causas ternura o deseo...
- Tal vez podrían ser los dos.
- Tal vez.
- Tal vez.
Entonces, volvió a mirarme, movió un poco la cabeza y tomandome del brazo como señor antiguo dijo: ¡Ay!... Niña morena y ágil.
Yo sonreí.
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena, dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
Poema XIX
Pablo Neruda
sábado, 6 de agosto de 2011
Lento
Ámame como en tiempo extra cotidiano
Por que probablemente nunca seré nada de lo que esperes
A veces las cosas llegan así, de las sorpresas.
Por que probablemente nunca seré nada de lo que esperes
A veces las cosas llegan así, de las sorpresas.
jueves, 4 de agosto de 2011
Not too late
Ay Ansias!! me conectaste de nuevo al sonido soft. Estaba un poco agotada de buscarlo, creo que lo estaba haciendo donde no estaba. La suavidad tiene un poder tan diferente... no puedes resistirte, no saber bien que es, pero te captura despacito.
"Yo siempre me acuerdo de ti cuando la escucho" me dijiste, ahí reparé en que claro, lo que buscaba no tenía nada que ver con el exterior; a veces uno no se da cuenta de lo que refleja hasta que alguien te lo dice.
Hoy me escribiste en la mañana:" Estás linda, no te dije ayer, pero se te ve muy muy bien". Yo tampoco te lo dije, pero ya lo sabía, fue algo así como un secreto telepatico; mientras te ibas mirándome tus ojos reflejaban una alegría pícara, tu expresión parecía decir que veías algo que te daba gusto, quise abrazarte más pero ya teníamos que seguir nuestros caminos.
Se que lo sentiste, soy muy feliz estos días.
Yo tampoco te lo dije, pero no quiero olvidarme esta vez; ayer mientras te ibas sentí que presenciaba el inicio de una nueva etapa, linda y brillante.
Todo va a estar bien. Vamos a ser felices.
"Yo siempre me acuerdo de ti cuando la escucho" me dijiste, ahí reparé en que claro, lo que buscaba no tenía nada que ver con el exterior; a veces uno no se da cuenta de lo que refleja hasta que alguien te lo dice.
Hoy me escribiste en la mañana:" Estás linda, no te dije ayer, pero se te ve muy muy bien". Yo tampoco te lo dije, pero ya lo sabía, fue algo así como un secreto telepatico; mientras te ibas mirándome tus ojos reflejaban una alegría pícara, tu expresión parecía decir que veías algo que te daba gusto, quise abrazarte más pero ya teníamos que seguir nuestros caminos.
Se que lo sentiste, soy muy feliz estos días.
Yo tampoco te lo dije, pero no quiero olvidarme esta vez; ayer mientras te ibas sentí que presenciaba el inicio de una nueva etapa, linda y brillante.
Todo va a estar bien. Vamos a ser felices.
martes, 26 de julio de 2011
Whatever
Hoy me levanté cantándola.
La primera vez que la escuché fue cuando tenía como 15, tirada en el piso de mi casa comiendo pizza con Eric mi amigo del colegio. Nos habíamos tirado la pera del Británico y según nosotros la sustituíamos escuchando música en inglés.
Recuerdo que él tenía esa canción en un disco single que además tenía una versión sinfónica que yo repetía una y otra vez sin que el se quejara. Sólo nos tirábamos cada uno en un mueble con nuestro respectivo pedazo de pizza, calladitos. A veces alguno movía un pie, una mano al ritmo de la música. Yo disfrutaba mucho de eso.
En ese momento Eric era mi mejor amigo y me encataba la capacidad que tenía de poder quedarse en silencio, sin hacer payasadas para llamar la atención, diciendo la palabra justa en el momento necesario, me gustaba que como a mi le gustara Oasis. Siempre quise quedarme con su disco. Nunca me dejó.
Al final de ese año él se fue a vivir a España. El año siguiente me envió mi propio disco de Oasis y escucharlo fue algo así como una oda al recuerdo de webeo significativo.
Hoy que la ando cantando, pienso que siempre será una de mis favoritas.
La primera vez que la escuché fue cuando tenía como 15, tirada en el piso de mi casa comiendo pizza con Eric mi amigo del colegio. Nos habíamos tirado la pera del Británico y según nosotros la sustituíamos escuchando música en inglés.
Recuerdo que él tenía esa canción en un disco single que además tenía una versión sinfónica que yo repetía una y otra vez sin que el se quejara. Sólo nos tirábamos cada uno en un mueble con nuestro respectivo pedazo de pizza, calladitos. A veces alguno movía un pie, una mano al ritmo de la música. Yo disfrutaba mucho de eso.
En ese momento Eric era mi mejor amigo y me encataba la capacidad que tenía de poder quedarse en silencio, sin hacer payasadas para llamar la atención, diciendo la palabra justa en el momento necesario, me gustaba que como a mi le gustara Oasis. Siempre quise quedarme con su disco. Nunca me dejó.
Al final de ese año él se fue a vivir a España. El año siguiente me envió mi propio disco de Oasis y escucharlo fue algo así como una oda al recuerdo de webeo significativo.
Hoy que la ando cantando, pienso que siempre será una de mis favoritas.
martes, 19 de julio de 2011
Unfinished
Pero todos estábamos en eso, lo he sabido siempre sin poder encontrar las palabras y lo saben ahora ustedes que ya no hay más que decir.
Aún frente a frente nunca estuvimos en el mismo lugar. Me pregunto porque nos amamos con tanto egoísmo... lo único que puedo decirles es que ya no es nuestro tiempo, ahora que nos amamos completos ya no es nuestro tiempo.
Los descontentos siempre resonarán en las paredes, la negación de nuestra vida pública, las puertas abiertas por las que decidieron irse anunciando mi incapacidad de hacer lo que en disimulo esperaban de mi.
Si, me destrozaron, de esa que había no queda nada.
Aún así se pelearán los despojos porque nunca fue suficiente, se llevarán retazos de mi piel muerta para curbrise los ojos y negar que todo se ha desvanecido.
Ahora liberada no desmiento mi silencio y tampoco condono sus desapariciones, sólo puedo decirles que cuando nuestros recuerdos tocan la puerta, no encuentran el desprecio con el que me reciben cada que niegan el saludo. Yo los invito a bailar acunados en mis manos, diciéndoles que fueron amados para por fin despedirnos.
Inconclusos se quedaron muchos instantes que regresan ahora a buscarlos, inconclusos se quedaron ustedes, con sus amores a medias, sus reproches ciegos y su ansia de seguir mirandose el ombligo. A la llegada de esos días me recordarán por eso... por las puertas abiertas de mi casa tibia, por mis secretos en las ventanas, recordarán que mi única imposición era el mantener el aíre que nos sostenía juntos.
Ahora, en este momento de encuentros espontáneos, sin querer como siempre, aparecen no se si en busca o ofreciemiento de algún resarcimiento.
Yo sólo puedo decir que todos estabamos en esto y en memoria de ese efímero amor nuestro, espero algún día perdonarlos.
lunes, 27 de junio de 2011
Finde
El finde por la tarde limpiaba mi casa mientras cantaba y tuve la sensación de que iba a enamorarme pronto... que será... mi yo esperanzado.
Le dí vueltas un rato a mi idea de mi yo enamorado, a la idea de cuanto me gusto así y de las ganas que tengo de que alguien me ame con mi locura y mis soltadas de indirectas directas.
Entré a bañarme mientras cantaba y me reía de sentirme sonsa, de imaginarme que seguramente en la reunión a la que iba podría encontrar el amor.
Me la pasé tarareando canciones mientras me cambiaba 3 veces de ropa.
Salí de casa, me subí al bus y en la radio sonaba: Amor en el aire... que nació del aire... Me dió ataque de risa.
En verdad no encontré nada nuevo, salvo un recordatorio de algo que me quedó grabado en la piel despues de mi seminario de movimiento auténtico. Pronto voy a escribir acerca de eso.
Hoy, me encontré esta cancioncita que me ha hecho la transferencia intermodal. Cantemos, cantemos...
But if your love should cross with mine
I will be here on your side
As long as you want me to be
I’ll not be going far or wide
Running, walking, standing still,
Sitting, laughing - that I can do
And wishing, wishing
It could be me to dance with you
Le dí vueltas un rato a mi idea de mi yo enamorado, a la idea de cuanto me gusto así y de las ganas que tengo de que alguien me ame con mi locura y mis soltadas de indirectas directas.
Entré a bañarme mientras cantaba y me reía de sentirme sonsa, de imaginarme que seguramente en la reunión a la que iba podría encontrar el amor.
Me la pasé tarareando canciones mientras me cambiaba 3 veces de ropa.
Salí de casa, me subí al bus y en la radio sonaba: Amor en el aire... que nació del aire... Me dió ataque de risa.
En verdad no encontré nada nuevo, salvo un recordatorio de algo que me quedó grabado en la piel despues de mi seminario de movimiento auténtico. Pronto voy a escribir acerca de eso.
Hoy, me encontré esta cancioncita que me ha hecho la transferencia intermodal. Cantemos, cantemos...
But if your love should cross with mine
I will be here on your side
As long as you want me to be
I’ll not be going far or wide
Running, walking, standing still,
Sitting, laughing - that I can do
And wishing, wishing
It could be me to dance with you
lunes, 20 de junio de 2011
Serena
El fin de semana el movimiento me mostró mi yo al encuentro con alguien, la forma en que llegó la imagen desde mi cuerpo ha sido clara y perenne.
Mi deseo secreto de crear un espacio íntimo impenetrable, de lento reconocimiento, donde nazca una intuición compartida que nos ayude a conducirnos, a leernos, a sentirnos.
Lo que he recibido ha sido conmovedoramente sereno, como ola de bahía.
lunes, 28 de marzo de 2011
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