Flores muertas en mi piel, que nadie las vea, no quiero que que vean mi dolor. Las flores han muerto y dejado espacios que no se si se llenarán de nuevo.
Hay un hueco seco, vacío, sano. No se si se llenará de nuevo. No quiero que nadie lo vea, me da vergüenza... me da vergüenza sentir tan fuerte y que nadie lo entienda. No quiero verlo, siento pena de mi y mis cicatrices.
Pero si lo encondo, me escondo y yo ya no quiero huir.
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jueves, 6 de septiembre de 2012
viernes, 21 de octubre de 2011
Sueño para la memoria
Estaba yo entrando a una casona al lado de una playa, una bahía con la que he soñado antes. Parecía de tarde y había un poco de neblina, sin embargo todo se veía claro. Caminaba de subida viendo el mar color verde agua, parecía que hacía frío y el viento soplaba fuerte pues las olas de la bahía se movían con fuerza.
Subí unas escaleras que iban de la playa a la casona junto con mi familia: mi mamá, mis dos hermanos y una niña con la que he soñado otras veces más (Algunas veces es una recién nacida, otras tiene como un año, esta vez parecía de tres o cuatro). Entrábamos a la casona y esta tenía un patio central y balcones con unos cuantos geranios que colgaban; cada uno se dispersaba por su lado y yo empezaba a explorar la casa junto con mi hermano pequeño y la niña curiosa. Mi hermanito se paseaba a mi lado con la paciencia observadora de siempre y la niña corría de un lado a otro, se iba y regresaba a donde yo estaba sin decir una palabra pero siempre mirándome, como si esperara hacerme cómplice de lo que veía.
Caminábamos los tres, subimos al segundo piso y al andar por los balcones encontramos a tres personas, dos hombres y una mujer sentados en unas bancas junto al balcón, todos como de 50 años tal vez con ropa antigua, ellos enternados y ella con un vestido largo de color negro, todos parecían polvosos.
Nos fuimos acercando; yo me senté en una banca que había frente a los tres, mi hermanito se puso a mi izquierda y la niña a mi derecha. Miré a los señores de nuevo y ya estando cerca me di cuenta que se veían fantasmagóricos. Entonces ellos empezaron a hablarme.
Parecían urgidos por algo, como si no debieran estar ahí o como si no tuvieran tiempo. Empezaron a presentarse: “Nosotros somos”… Cesar… Augusto… algo así, no lo recuerdo bien, pero a medida que lo decían veía como sus nombres se iban escribiendo en el aire como con letras de máquina de escribir en lienzo transparente.
Sentados frente a mi estaban los dos hombres a la derecha y la mujer a la izquierda; el hombre del centro lideraba las palabras y los otros complementaban lo que decía mientras me miraban fijamente, decían varias cosas que no recuerdo del todo, pero me repitieron varias veces:
“V, es muy importante que recuperes la historia de los González Cueva, nosotros ya no podemos hacerlo, es muy importante que recuperes las memorias de los González Cueva, es muy importante, nosotros ya no podemos hacerlo; es muy importante…” Mientras se inclinaba desde su silla como para tocarme, pero no lo hacía.
Los otros decían palabras que ya no recuerdo, lo que sí me queda en la memoria es la urgencia de sus movimientos, como dándome instrucciones, muy serios, muy amables, parecía que querían que me quede muy claro lo importante de la solicitud.
Entonces escuché la voz de mi mamá, que nos decía que ya teníamos que irnos a una graduación, creo que de mi otro hermano o algo así, una ceremonia para la que ya estábamos tarde. Los personajes fantasmagóricos desaparecían y toda la familia empezaba a tomar sus cosas para irnos.
A mitad de camino hacia la ceremonia mi mamá me dice que se olvidó un documento, algo que había que llevar al lugar a dónde íbamos, algo que era importante… que no lo había traído… decía dándole miles de vueltas a lo mismo y antes de que siga desesperando le digo que yo regresaré a casa a buscarlo. Ella se fue en un auto negro.
Entonces me veía patinando a toda velocidad por las calles de Vista Alegre, por un lugar cercano a donde viví hace unos años. Iba súper rápido y las veredas estaban rotas por algunos pedazos y lizas por otros, así que iba saltando y esquivando los pedazos rotos. Junto conmigo iban mi hermano Aarón y la niñita, no sé si corriendo súper rápido o en patines también, pero iban a la par conmigo. Veía sus manitos apuradas.
Me di cuenta que delante de mi habían unas escaleras y yo venía muy rápido, recordé que mis patines no tienen el freno común que esta fuera, si no uno incorporado dentro de la bota y el cual me cuesta encontrar siempre que uso los patines luego de mucho, pensé que no tenía tiempo de volver a explorar dónde estaba, pero si no lo hacía rápido me iba a ir de bruces por las escaleras.
Entonces recordé que yo sabía frenar girando las ruedas hacia un lado y decidí hacerlo. Mientras escuchaba el raspar de las ruedas pensaba regañándome “Tu sabes que las ruedas se malogran de esta forma”, pero cuando me detuve al justo filo de la escalera mi regaño dejó de importarme de puro alivio, al ver que paré justo a tiempo.
Parada al filo me dije: Ok, bajar escaleras en patines… ¡Ah! Lo he hecho tantas veces… y las bajé corriendo como cuando era más chica.
Llegué a la casona con mi hermanito y la niña, buscaba el documento por todos lados mientras ellos me seguían. Entrábamos a cuartos fríos de ventanas abiertas que daban al mar, abríamos cajones, revisaba las mesas.
Buscaba y buscaba algo que nunca había visto pero que me habían dicho era importante, en cajones que no conocía, en una casa que no era mía.
Desperté.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Dream

Las estrellas me sonrieron, Dios respondió en un silencioso ensueño. Dije una plegaria y me quedé dormida.
He tenido un sueño
Podía volar desde el árbol más grande.
Tuve un sueño.
Ahora soy mayor y tengo un sentimiento gris.
Ahora soy mayor y tengo un sentimiento gris.
No sé que más queda por decir sobre esa vida que estoy dispuesta a dejar.
He vivido mucho y he vivido bien,
y como en muchas historias que he vivido para contarlo.
Ya estoy lista, estoy lista ahora.
Estoy lista para volar desde lo alto.
Yo tengo un sueño.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Sueño y Memoria

¿Cuál es la diferencia entre sueño y memoria?
Cuál es la diferencia cuando los sueños dejan rastros de existencia, cuando la memoria se siente tan brumosa que dudas que haya existido.
Sueño y memoría... Estarán hechos de lazos semejantes tal vez, una suerte de primos.
Dejo mi pregunta abierta para que resuene en los próximos días, para ver que resulta.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Ella y Él
Ella se movía adormecida entre sus sábanas, respirando como si estuviese regresando de algún lugar lejano. Aturdida, abrió los ojos y volvió a cerrarlos.
Ella estaba parada con un hombre, vestida de fucsia y panuelo en el cabello, Él de uniforme solémne: los dos hablaban acerca de lo que iba a suceder en breves momentos.
Ven acuéstate en mi regazo unos momentos, antes de que todo termine, le dijo ella con suavidad.
Ella conocía a su pueblo, sabía de que eran capaces, sabía que no iban a tener misericordia de él; no importaba quien fuese, ellos sólo iban a pedir sangre en su revolución. Los días de tensa paz se habían terminado.
Cuando se conocieron nunca pensaron en estar juntos, él venía de muy lejos y de dejarlo todo, ella venía de un pueblo que cargaba con años de injusticias. El destino siempre junta a las personas para que aprendan uno del otro en su camino.
Ambos vivían en una alianza donde el imperio de llegada era representado por él y el pueblo invadido por ella. Ambos simbolizaban un tenso acuerdo que había surgido luego de una matanza de muchos años, donde todos culpaban a todos y al no saber con certeza quien era el culpable decidieron tranzar una alianza; no eran los primeros en gobernar, pero si serían los últimos.
Cuando él decidió aceptar ese puesto sabía que si todo se rompía él sería quien daría la cara por su imperio, sabía que si algo pasaba sería él quien moriría; pero como buen guerrero aceptó su camino y decidió defender la paz de la alianza.
Ella llegó allí por herencia, simplemente aceptó lo que su pueblo le había enseñado desde pequeña: sus ancestros y familiares gobernaron y ahora no quedaba más nadie que ella.
Así, en esas circunstancias ellos aprendieron a amarse.
Pero la alianza había sido traicionada en secreto y el pueblo había vuelto a levantarse en busca de culpables. Lo único que sabían a ciencia cierta es que todos lo acusaban a él y pronto vendrían a tomar su cabeza. Ella sabía, sabía que el no tenía culpa alguna, pero no tenía como probarlo.
No importa, dijo él, yo voy a enfrentarlos con la verdad y si muero pues ese será mi destino.
Ella no soportó escuchar sus palabras, no podía ver torturado a su inocente amante, imaginaba cuando vendrían a buscarlo, la forma que sabía que lo harían. Ella, al romperse la alianza, debía entregarlo a su pueblo.
- No puedo entregarlo, que muera conmigo antes de que lo haga en manos de ellos; pensó.
En ese momento lo decidió. De cualquier forma iba a ser castigada, de cualquier forma, ambos estaban condenados.
- No me importa, prefiero ser yo la que muera en sufrimiento antes que verlo torturado, se dijo.
El se acercaba y ella vertió un té que le dio a beber, el lo recibió y se recostó sobre ella.
El pareció no darse cuenta, cada segundo que pasaba en su regazo mientras ella acariciaba su cabeza iba cayendo en un profundo sueño. Ella contenía el llanto, "Quienes son peores, Quienes son peores..." se repetía mientras sin mirar besaba su frente descubierta.
Abrió los ojos, lo vio muerto. Tras un golpe en la puerta la guardía entró y ella enterró en algún lugar sus gritos, sus ojos de horror, el dolor de su crimen. Los guardías gritaban, preguntaban cosas, lo movían, la movían... su rostro parecía haberse congelado.
Ella conocía las reglas, debió entregarlo, al darse cuenta de que estaba muerto le darían muerte.
Moriré... moriré... moriré porque has muerto... moriré porque te he dado muerte, se repetía entre el miedo y el alivio Los dirigentes sublevados llegaron para entregarlo a la multitud, pero sólo estaba ella, entumecida, silenciosa entre los gritos que la acusaban de traición.
Moriré.
Traición o clemencia, no importaba, alguien debía ser castigado. La tomaron por el brazo y paso a paso la guardia la llevó entre la multitud enardecida por cada camino. Ella lloraba y no lo sentía, veía las caras de la gente que gritaba improperios mientras caminaba. Llegó a una celda de paredes enormes.
- Aquí moriré, se dijo. Pero no fue así.
Allí la dejaron y de cuando en cuando un plato de comida rancia visitaba su puerta. "Ahora si", se decía cuando escuchaba ruidos, pero no, los días pasaban y nadie terminaba con su tribulación.
Entonces, mientras pasaban los días ella repetía: Tuve que hacerlo, no podía dejar que ellos lo hicieran, a las paredes de su celda, a los bichos que caminaban sobre ella, al polvo que la cubría, tratando de justificar esa horrible imagen grabada en sus ojos; verlo morir en sus brazos, saber que fue ella .
Los años pasaron y al no llegar la muerte a su silencio, ella la invocó a gritos, maldiciendo, suplicando, pero la única llegada era la de su comida rancia.
Ella contó las líneas de su piel y sus cabellos grises como si fueran años, veinticinco, treita y cinco, cincuenta... que importaba... ella contaba delirando.
Una mañana, con la sensación de veracidad de sus desvario cotidianos, Ella empezó a escucharlo.
"Vamos, es el momento", le repetía susurrando. Ella no lo creía.
Durante seis días seguidos Él regresó con sus susurros, Ella, inmovil en su celda lo escuchaba cada mañana sin contestar, quietecita como animal débil. Al amanecer de la sétima mañana Él apareció por unos segundos y le dijo: "Te estoy esperando, ven conmigo"
Ella, con el mismo vestido con el que creyó debió morir hace muchos años, tocó sus ojos con la lentitud propia de sus años y dio varios suspiros mientras sentía el sol entrar por su ventana. Al ver el resplandor claro, cerró los ojos.
De un brinco salió de la cama, miró sus manos, su cuarto, tocó su piel, corrió al espejo... no, no era anciana... Pero ayer... o anoche... anoche... anoche me dormí aquí, sí, sí, sí. Miró la hora y corrió a la ducha, mientras se vestía se miraba al espejo como si desconfiara. Tomó sus cosas y se fue a trabajar como de costumbre. A la mitad del día Él la llamó diciéndole que iba a ir a su casa en la noche. Ella le contestó que lo esperaba.
Esa noche ellos hablaban serios despues de la comida, Ella lo acariciaba en su cama y tras un silencio largo El volteó y de la nada le dijo:
- ¿Estas pensando en matarme?
- No... ¿por qué? Preguntó preocupada.
- Porque no sé, tuve esa imagen. Esta dificil esto...
Ella se asustó, no supo que decir, guardo un silencio pequeño e hizo una mueca para no contestarle.
-Entonces, ¿Qué hacemos?
- ¿De qué?
- ¿Cómo que de qué?
- Ah... perdón.
- ¿Estas prestando atención?
- Sí, sí.
- Dime entonces, lo que sea, pero dime la verdad.
- Si.
- ¿Sí?
- Sí. Lo hacemos juntos.
- Va a ser dificil...
- Lo que suceda, hagámoslo juntos
El sonrió y tomando su mejilla le dijo:
- Ya linda, no te pongas tan seria... nadie va a morir en este intento.
Ella estaba parada con un hombre, vestida de fucsia y panuelo en el cabello, Él de uniforme solémne: los dos hablaban acerca de lo que iba a suceder en breves momentos.
Ven acuéstate en mi regazo unos momentos, antes de que todo termine, le dijo ella con suavidad.
Ella conocía a su pueblo, sabía de que eran capaces, sabía que no iban a tener misericordia de él; no importaba quien fuese, ellos sólo iban a pedir sangre en su revolución. Los días de tensa paz se habían terminado.
Cuando se conocieron nunca pensaron en estar juntos, él venía de muy lejos y de dejarlo todo, ella venía de un pueblo que cargaba con años de injusticias. El destino siempre junta a las personas para que aprendan uno del otro en su camino.
Ambos vivían en una alianza donde el imperio de llegada era representado por él y el pueblo invadido por ella. Ambos simbolizaban un tenso acuerdo que había surgido luego de una matanza de muchos años, donde todos culpaban a todos y al no saber con certeza quien era el culpable decidieron tranzar una alianza; no eran los primeros en gobernar, pero si serían los últimos.
Cuando él decidió aceptar ese puesto sabía que si todo se rompía él sería quien daría la cara por su imperio, sabía que si algo pasaba sería él quien moriría; pero como buen guerrero aceptó su camino y decidió defender la paz de la alianza.
Ella llegó allí por herencia, simplemente aceptó lo que su pueblo le había enseñado desde pequeña: sus ancestros y familiares gobernaron y ahora no quedaba más nadie que ella.
Así, en esas circunstancias ellos aprendieron a amarse.
Pero la alianza había sido traicionada en secreto y el pueblo había vuelto a levantarse en busca de culpables. Lo único que sabían a ciencia cierta es que todos lo acusaban a él y pronto vendrían a tomar su cabeza. Ella sabía, sabía que el no tenía culpa alguna, pero no tenía como probarlo.
No importa, dijo él, yo voy a enfrentarlos con la verdad y si muero pues ese será mi destino.
Ella no soportó escuchar sus palabras, no podía ver torturado a su inocente amante, imaginaba cuando vendrían a buscarlo, la forma que sabía que lo harían. Ella, al romperse la alianza, debía entregarlo a su pueblo.
- No puedo entregarlo, que muera conmigo antes de que lo haga en manos de ellos; pensó.
En ese momento lo decidió. De cualquier forma iba a ser castigada, de cualquier forma, ambos estaban condenados.
- No me importa, prefiero ser yo la que muera en sufrimiento antes que verlo torturado, se dijo.
El se acercaba y ella vertió un té que le dio a beber, el lo recibió y se recostó sobre ella.
El pareció no darse cuenta, cada segundo que pasaba en su regazo mientras ella acariciaba su cabeza iba cayendo en un profundo sueño. Ella contenía el llanto, "Quienes son peores, Quienes son peores..." se repetía mientras sin mirar besaba su frente descubierta.
Abrió los ojos, lo vio muerto. Tras un golpe en la puerta la guardía entró y ella enterró en algún lugar sus gritos, sus ojos de horror, el dolor de su crimen. Los guardías gritaban, preguntaban cosas, lo movían, la movían... su rostro parecía haberse congelado.
Ella conocía las reglas, debió entregarlo, al darse cuenta de que estaba muerto le darían muerte.
Moriré... moriré... moriré porque has muerto... moriré porque te he dado muerte, se repetía entre el miedo y el alivio Los dirigentes sublevados llegaron para entregarlo a la multitud, pero sólo estaba ella, entumecida, silenciosa entre los gritos que la acusaban de traición.
Moriré.
Traición o clemencia, no importaba, alguien debía ser castigado. La tomaron por el brazo y paso a paso la guardia la llevó entre la multitud enardecida por cada camino. Ella lloraba y no lo sentía, veía las caras de la gente que gritaba improperios mientras caminaba. Llegó a una celda de paredes enormes.
- Aquí moriré, se dijo. Pero no fue así.
Allí la dejaron y de cuando en cuando un plato de comida rancia visitaba su puerta. "Ahora si", se decía cuando escuchaba ruidos, pero no, los días pasaban y nadie terminaba con su tribulación.
Entonces, mientras pasaban los días ella repetía: Tuve que hacerlo, no podía dejar que ellos lo hicieran, a las paredes de su celda, a los bichos que caminaban sobre ella, al polvo que la cubría, tratando de justificar esa horrible imagen grabada en sus ojos; verlo morir en sus brazos, saber que fue ella .
Los años pasaron y al no llegar la muerte a su silencio, ella la invocó a gritos, maldiciendo, suplicando, pero la única llegada era la de su comida rancia.
Ella contó las líneas de su piel y sus cabellos grises como si fueran años, veinticinco, treita y cinco, cincuenta... que importaba... ella contaba delirando.
Una mañana, con la sensación de veracidad de sus desvario cotidianos, Ella empezó a escucharlo.
"Vamos, es el momento", le repetía susurrando. Ella no lo creía.
Durante seis días seguidos Él regresó con sus susurros, Ella, inmovil en su celda lo escuchaba cada mañana sin contestar, quietecita como animal débil. Al amanecer de la sétima mañana Él apareció por unos segundos y le dijo: "Te estoy esperando, ven conmigo"
Ella, con el mismo vestido con el que creyó debió morir hace muchos años, tocó sus ojos con la lentitud propia de sus años y dio varios suspiros mientras sentía el sol entrar por su ventana. Al ver el resplandor claro, cerró los ojos.
De un brinco salió de la cama, miró sus manos, su cuarto, tocó su piel, corrió al espejo... no, no era anciana... Pero ayer... o anoche... anoche... anoche me dormí aquí, sí, sí, sí. Miró la hora y corrió a la ducha, mientras se vestía se miraba al espejo como si desconfiara. Tomó sus cosas y se fue a trabajar como de costumbre. A la mitad del día Él la llamó diciéndole que iba a ir a su casa en la noche. Ella le contestó que lo esperaba.
Esa noche ellos hablaban serios despues de la comida, Ella lo acariciaba en su cama y tras un silencio largo El volteó y de la nada le dijo:
- ¿Estas pensando en matarme?
- No... ¿por qué? Preguntó preocupada.
- Porque no sé, tuve esa imagen. Esta dificil esto...
Ella se asustó, no supo que decir, guardo un silencio pequeño e hizo una mueca para no contestarle.
-Entonces, ¿Qué hacemos?
- ¿De qué?
- ¿Cómo que de qué?
- Ah... perdón.
- ¿Estas prestando atención?
- Sí, sí.
- Dime entonces, lo que sea, pero dime la verdad.
- Si.
- ¿Sí?
- Sí. Lo hacemos juntos.
- Va a ser dificil...
- Lo que suceda, hagámoslo juntos
El sonrió y tomando su mejilla le dijo:
- Ya linda, no te pongas tan seria... nadie va a morir en este intento.
lunes, 23 de mayo de 2011
La puerta del invierno
Cuando llegué yo sabía que estaba dentro de mi cuarto, subí las escaleras mientras saludaba a las personas que pasaban. Encontré la puerta abierta y caminé por el pasadiso, vi al fondo la puerta del baño también abierta e iluminada, supuse que estaba dentro.
Todo era un poco extraño, esas eran mis cosas si, pero el espacio había cambiado, me parecía todo diferente, como si no fuera el lugar donde usualmente duermo. El closet estaba abierto, "Hay más ropa de la yo pensaba" me dije mientras caminaba como gato cauteloso en ese espacio que sentía un poco ajeno.
La ropa estaba guardada y la cama tendida, el mueble donde tiro mis cosas estaba despejado y hasta parecía haber crecido en tamaño, como si en mi memoria hubiese sido sólo para uno y a mi regreso hubiese sido para dos.
Seguí entrando y vi una escoba frente a la cama, la ropa limpia estaba sobre un planchador lista para ser alisada, me quedé mirando todo un segundo, cómo extrañada de que hubiera tanto espacio y claridad en la habitación.
Entonces apareció detrás de mi, me dijo algo al oido y nos besamos.
"He estado limpiando... ahora si voy a hacer todo bien" le escuché decir mientras yo caminaba por la habitación mirándolo todo y sin tocar nada, veía las cosas que reconocía mías pero que tenían el toque de alguien más: Mi cama y mis sábanas pero con una colchita marrón, la puerta abierta del closet también marrón con unas camisas dentro, mi sofá al lado y no frente a mi cama como lo recordaba.
Era cierto, habiendo movido todas las cosas se veía bastante mejor, el espacio fluía mejor, luz entrababa mejor, el sitio parecía estar oxigenado y aunque me daba cuenta de eso, seguía sintiendo que algo no estaba bien ahí.
"Has estado limpiando" le dije mientras entraba al baño, me sentía un poco asombrada de lo que veía. El baño estaba impecable e iluminado, el color amarillento del marmol relucía junto con los espejos, me gustaba ver todo tan limpio. Me senté en el filo del tocador, "Esta todo muy lindo" le dije, él me dió un beso
La puerta estaba abierta, salí del baño y me dirigí al otro lado, justo al pasar por la puerta de calle, me tomó de la cintura y empezó a besarme contra la pared. Yo con los ojos abiertos podía ver por la ranura de la puerta, había gente subiendo las escaleras, pasando por el pasadiso. Dejé de besarlo.
- Hay gente subiendo.
Él, sin dejar que me moviera empujó un poco la puerta con la mano y siguió besándome, me dió la vuelta hacia el corredor detrás de la puerta donde nos escondimos y empezamos a hacerlo. Él se recostó en el piso y su cuerpo funcionaba a manera de tranca si es que alguien trataba de abrir la puerta, yo encima pensaba en cuanto me gustaba verlo, ver la forma de sus brazos mientras me sostenían, lo veía allí conmigo y pensaba en que aunque me gustaba, había algo en mi pecho que ya no estaba más ahi.
Tu lo sabes todo de mi -me decía a mi misma mientras me tocaba- tu sabes todo de mi y no es suficiente, tu sabes todo de mi y esto también lo debes saber; pero me miras con ternura, tus ojos parecen pedirme que no sea cierto.
Miraba al frente y veía que esa vía que él había limpiado a mi me causaba disonancia, veía la luz brillante que salía de la puerta del baño y pensaba que ese lugar en medio entre ella y donde estaba revolcándome con él me causaba un miedo, incomodidad... incertidumbre.
Su voz en mi cabeza se repetía entre mis pensamientos "Ahora si voy a hacer todo bien... Ahora si voy a hacer todo bien".
"Hacer todo bien"
¿Que era hacer todo bien? ¿Decir todo lo que me estaba incomodando de esa habitación?¿Decirle que miraba su cuerpo y me gustaba de todas las formas posibles y a pesar de eso no encontraba un atisbo del amor que sabía que había habido? ¿Que me sentía fragmentada? ¿que mi cuerpo estaba dejando de sentirlo porque no encontraba por donde estaba mi corazón y mi cabeza no paraba de emitir ideas que se mesclaban con sus palabras? ¿Eso era hacer todo bien?
El me miraba así, con la ternura de sus ojos de canica y yo tenía deseo de huir, de no decir nada por miedo, de acabar todo para no tener que lidiar con eso. ¿que esta bien?.
Tenía miedo de decir que me sentía invadida, que no sabía si sólo era eso o si es que tenía miedo de estar haciéndolo con el y estar alimentando algún sentimiento que no estaba segura de tener, tenía miedo de pensar que tal vez diciéndolo todo iba a aclararse y que eso podría afianzar o terminarlo todo.
Miré sus manos que me gustaban tanto, sus ojos de canica, mi ser semi desnudo, mi miedo terrible.
Desperté y pensé en los otoños en donde los árboles se desprenden de sus hojas muertas y parecen ser seres solitarios, en la puerta del invierno dónde parece que todo agoniza, pero nada esta muerto.
Todo era un poco extraño, esas eran mis cosas si, pero el espacio había cambiado, me parecía todo diferente, como si no fuera el lugar donde usualmente duermo. El closet estaba abierto, "Hay más ropa de la yo pensaba" me dije mientras caminaba como gato cauteloso en ese espacio que sentía un poco ajeno.
La ropa estaba guardada y la cama tendida, el mueble donde tiro mis cosas estaba despejado y hasta parecía haber crecido en tamaño, como si en mi memoria hubiese sido sólo para uno y a mi regreso hubiese sido para dos.
Seguí entrando y vi una escoba frente a la cama, la ropa limpia estaba sobre un planchador lista para ser alisada, me quedé mirando todo un segundo, cómo extrañada de que hubiera tanto espacio y claridad en la habitación.
Entonces apareció detrás de mi, me dijo algo al oido y nos besamos.
"He estado limpiando... ahora si voy a hacer todo bien" le escuché decir mientras yo caminaba por la habitación mirándolo todo y sin tocar nada, veía las cosas que reconocía mías pero que tenían el toque de alguien más: Mi cama y mis sábanas pero con una colchita marrón, la puerta abierta del closet también marrón con unas camisas dentro, mi sofá al lado y no frente a mi cama como lo recordaba.
Era cierto, habiendo movido todas las cosas se veía bastante mejor, el espacio fluía mejor, luz entrababa mejor, el sitio parecía estar oxigenado y aunque me daba cuenta de eso, seguía sintiendo que algo no estaba bien ahí.
"Has estado limpiando" le dije mientras entraba al baño, me sentía un poco asombrada de lo que veía. El baño estaba impecable e iluminado, el color amarillento del marmol relucía junto con los espejos, me gustaba ver todo tan limpio. Me senté en el filo del tocador, "Esta todo muy lindo" le dije, él me dió un beso
La puerta estaba abierta, salí del baño y me dirigí al otro lado, justo al pasar por la puerta de calle, me tomó de la cintura y empezó a besarme contra la pared. Yo con los ojos abiertos podía ver por la ranura de la puerta, había gente subiendo las escaleras, pasando por el pasadiso. Dejé de besarlo.
- Hay gente subiendo.
Él, sin dejar que me moviera empujó un poco la puerta con la mano y siguió besándome, me dió la vuelta hacia el corredor detrás de la puerta donde nos escondimos y empezamos a hacerlo. Él se recostó en el piso y su cuerpo funcionaba a manera de tranca si es que alguien trataba de abrir la puerta, yo encima pensaba en cuanto me gustaba verlo, ver la forma de sus brazos mientras me sostenían, lo veía allí conmigo y pensaba en que aunque me gustaba, había algo en mi pecho que ya no estaba más ahi.
Tu lo sabes todo de mi -me decía a mi misma mientras me tocaba- tu sabes todo de mi y no es suficiente, tu sabes todo de mi y esto también lo debes saber; pero me miras con ternura, tus ojos parecen pedirme que no sea cierto.
Miraba al frente y veía que esa vía que él había limpiado a mi me causaba disonancia, veía la luz brillante que salía de la puerta del baño y pensaba que ese lugar en medio entre ella y donde estaba revolcándome con él me causaba un miedo, incomodidad... incertidumbre.
Su voz en mi cabeza se repetía entre mis pensamientos "Ahora si voy a hacer todo bien... Ahora si voy a hacer todo bien".
"Hacer todo bien"
¿Que era hacer todo bien? ¿Decir todo lo que me estaba incomodando de esa habitación?¿Decirle que miraba su cuerpo y me gustaba de todas las formas posibles y a pesar de eso no encontraba un atisbo del amor que sabía que había habido? ¿Que me sentía fragmentada? ¿que mi cuerpo estaba dejando de sentirlo porque no encontraba por donde estaba mi corazón y mi cabeza no paraba de emitir ideas que se mesclaban con sus palabras? ¿Eso era hacer todo bien?
El me miraba así, con la ternura de sus ojos de canica y yo tenía deseo de huir, de no decir nada por miedo, de acabar todo para no tener que lidiar con eso. ¿que esta bien?.
Tenía miedo de decir que me sentía invadida, que no sabía si sólo era eso o si es que tenía miedo de estar haciéndolo con el y estar alimentando algún sentimiento que no estaba segura de tener, tenía miedo de pensar que tal vez diciéndolo todo iba a aclararse y que eso podría afianzar o terminarlo todo.
Miré sus manos que me gustaban tanto, sus ojos de canica, mi ser semi desnudo, mi miedo terrible.
Desperté y pensé en los otoños en donde los árboles se desprenden de sus hojas muertas y parecen ser seres solitarios, en la puerta del invierno dónde parece que todo agoniza, pero nada esta muerto.
sábado, 23 de abril de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Anoche soñé contigo
Y ya van varias veces.
Me pregunto si será por las ramas que estoy podando, por las raíces que estoy sanando o porque algo sucede. No me extraña ninguna, yo sólo se que pasa, aunque no me crean, pero eso es algo con lo que no peleo, para mi es simplemente una cuestión de fe y si no se tiene, no se tiene.
Nunca deja de sorprenderme la vividez de las imágenes en esos sueños, creo que eso es lo que los diferencia de los que tengo todos los días, vienen con sensaciones y colores diferentes, entonces ahí se que debería prestarles atención.
Antes, luego de soñar con él me levantaba pensando que debía contarle, decir algo, con una certeza que me daba vueltas en el pecho y me mantenía perturbada, esa primera sensación me llevó a escribir cartas larguísimas en busca de un contacto que no sonara alarmista, no fueron respondidas en su momento, pero mucho si despues, cuando en verdad, ya no importaba. Ahora, cuando sueño con él, me levanto pensando ¿Y bueno, que hago con esto? yo no soy el mensajero local; siento como cuando te mandan un e-mail FYI del cual te haces intencionalmente desentendido y que guardas en tu archivo de "Just in case".
Es curiosa la información que aparece en los sueños. Piense en premoniciones o en procesos cognitivos, en verdad siempre me parece información peculiar; ninguna me parece más válida que la otra porque por un lado vayan a ver la cantidad de cosas que he soñado y han sucedido y por otro la cantidad de sueños que he tenido en simbologías que sólo tienen sentido para mi.
La cuestión que me parece realmente alucinante es cuando los sueños propios se enlazan de alguna forma con los de otro. Que será... la información viaja por vías inexplicables y hay tantas suspicacias en el mundo.
Alguna vez me contó algo que había soñado conmigo, voy a escribir sobre eso y sobre algunos sueños que yo también tuve relacionados a el momento que él me describió; pero no ahora, aunque lo pienso mucho no tengo tantas ganas de hacerlo por el momento, me gusta contar esas cosas con la mayor cantidad de detalles, así como llegan las imágenes a mi, pero por ahora no he cuadrado bien mis palabras. Supongo que en algún momento lo haré.
Creo también que no lo hago porque me resulta un punto difuso entre lo "sanador" y "masoquista", aunque ponerle palabras a lo intangible es bastante liberador, recordar las sensaciones es bastante como abrazarse un rato a la congoja, no decirlo es también guardarla y decirlo es poder asociarla a otras cosas más.
Pero ya me conosco... en algún momento me voy a meter de cabeza en el caos... a resolver energías, a ponerle cuerpo a los fantasmas de angustia para sentarnos a conversar en los mismos términos. Aunque el recelo sea mutuo, en algún momento me contarán sus escenas y yo les daré un sitio en las cadenas de historias. Se resistirán un poco es cierto, han de estar muy acostumbrados a andar merodeando y metiendose donde no les importa, pero tarde o temprano estarán contentos de ser una pieza de la aventura y de ser parte de la red que sostendrá a los sueños que vengan.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Sueño de estrellas
Anoche soñe contigo, no se como aparecíste en mi sueño pues yo estaba sola viendo como brillaban las estrellas.
Miraba desde una ventana el cielo azul oscuro iluminado en luces que titilaban y derrepente todo pareció dar una vuelta, yo, mi ventana, las estrellas.
Entonces aparecí en un balcón y tu estabas sentado a mi lado, mirando las mismas estrellas y me hablabas, hablabas de cosas que ya no recuerdo.
Las estrellas empezaron a brillar con más fuerza, algunas dieron vueltas y una bajó cerquita, cerquita a nosotros como un regalo, como si tuviera vida, una vida que venía a buscarnos.
Nosotros nos acercamos para verla y luego regresamos a sentarnos en el balcón desde donde también se veían otras casas o una ciudad.
lunes, 5 de abril de 2010
Mis alas
Soñé que estaba con mis amigos de TAE y que nuestra maestra del día nos decía que ahora teníamos que transformar aquello que ella nos diera y entonces empezamos a hacerlo.
Ella iba poniendo cosas inertes y cada uno las iba cambiando, como si estuvieramos en una escuela de magia en la que te enseñan a hacer levitar las cosas o transformarlas en otras.
Yo miré un momento y pronto estaba metida al centro con alguien transformando algo, como si de mis manos saliera algún tipo de energía transparente que podía levantar las cosas o hacerlas diferentes. Todos ibamos haciendo más o menos lo mismo, a ratos nos ayudabamos, a ratos escogíamos algo para hacer juntos.
Pero derepente cada cosa se empezó a poner más pesada... y me refiero a peso y a carga emocional... aparecían cosas y veías las caras de pavor o incredulidad de algunos y la cara de yo puedo cambiar esto de otros.
Había una consigna, nada debía caer al piso y las cosas que aún no habían sido transformadas del todo, flotaban por toda la sala mesclándose con las nuevas cosas que iban apareciendo, las que se llegaban a transformar desaparecían o se iban por ventanas abiertas que habían cerca al techo, ventanas cuadradas e iluminadas.
Cada vez aparecían más cosas y a pesar de las ventanas grandes e iluminadas, a ratos la sala se oscurecía por la cantidad de cosas que habían flotando. Yo tenía miedo pero me parecía un juego divertido, me tiraba al suelo a salvar las cosas que estaban por caerse, me encontraba con otros que hacían lo mismo pero desde otras posiciones.
Derepente aparecieron unas alas al ras de suelo, alas como de un angel, grandes, carnosas, fuertes y llenas de plumas, unas alas negras, pero negras de sucias y empolvadas, no tocaban el piso pero nadie quería tocarlas tampoco.
La maestra me miró con media sonrisa, yo veía las alas y sentí cariño por ellas, como si así de sucias las hubiera cargado en algun momento, pero también como si las hubiera cargado de alguna forma distinta a la que veía en ese momento.
Yo miraba y apuntaba con mis manos a ellas, pero nadie más las tocaba, la profesora seguía mirándome pero sin decir una palabra, yo sentía tanto cariño por ellas, no sabía por qué, era como si sintiera que en algún momento ellas me habían servido bien... y digo ellas porque tenía la sensación de que eran mías pero a la vez era como si fueran otro ente viviente.
Miraba alrededor y me di cuenta que cada uno tenía un elemento distinto, la profesora miraba divertida a todos, no ayudaba a nadie, sólo tenía una mirada como de locura o tal vez de satisfacción.
Volví a mirar mis alas, estaban blancas y luminosas, poco a poco se iban elevando y las cosas del resto de mis compañeros también lo hacian, hasta que derepente...
Puf!
Todos los elementos desaparecieron y empezamos a flotar unos segundos en una luz que parecía tener burbujas que nos sostenían. Flotamos... flotamos...
Puf!
Aparecimos en otro lugar y la profesora decía: Ahora vamos a hacer algo nuevo.
Y allí me desperté.
Ella iba poniendo cosas inertes y cada uno las iba cambiando, como si estuvieramos en una escuela de magia en la que te enseñan a hacer levitar las cosas o transformarlas en otras.
Yo miré un momento y pronto estaba metida al centro con alguien transformando algo, como si de mis manos saliera algún tipo de energía transparente que podía levantar las cosas o hacerlas diferentes. Todos ibamos haciendo más o menos lo mismo, a ratos nos ayudabamos, a ratos escogíamos algo para hacer juntos.
Pero derepente cada cosa se empezó a poner más pesada... y me refiero a peso y a carga emocional... aparecían cosas y veías las caras de pavor o incredulidad de algunos y la cara de yo puedo cambiar esto de otros.
Había una consigna, nada debía caer al piso y las cosas que aún no habían sido transformadas del todo, flotaban por toda la sala mesclándose con las nuevas cosas que iban apareciendo, las que se llegaban a transformar desaparecían o se iban por ventanas abiertas que habían cerca al techo, ventanas cuadradas e iluminadas.
Cada vez aparecían más cosas y a pesar de las ventanas grandes e iluminadas, a ratos la sala se oscurecía por la cantidad de cosas que habían flotando. Yo tenía miedo pero me parecía un juego divertido, me tiraba al suelo a salvar las cosas que estaban por caerse, me encontraba con otros que hacían lo mismo pero desde otras posiciones.
Derepente aparecieron unas alas al ras de suelo, alas como de un angel, grandes, carnosas, fuertes y llenas de plumas, unas alas negras, pero negras de sucias y empolvadas, no tocaban el piso pero nadie quería tocarlas tampoco.
La maestra me miró con media sonrisa, yo veía las alas y sentí cariño por ellas, como si así de sucias las hubiera cargado en algun momento, pero también como si las hubiera cargado de alguna forma distinta a la que veía en ese momento.
Yo miraba y apuntaba con mis manos a ellas, pero nadie más las tocaba, la profesora seguía mirándome pero sin decir una palabra, yo sentía tanto cariño por ellas, no sabía por qué, era como si sintiera que en algún momento ellas me habían servido bien... y digo ellas porque tenía la sensación de que eran mías pero a la vez era como si fueran otro ente viviente.
Apuntaba a las alas y aparecía una luz brillante, las alas empezaban a ponerse cada vez menos negras, luego menos grises y así se iban poniendo blancas, blancas y brillantes.
Miraba alrededor y me di cuenta que cada uno tenía un elemento distinto, la profesora miraba divertida a todos, no ayudaba a nadie, sólo tenía una mirada como de locura o tal vez de satisfacción.
Volví a mirar mis alas, estaban blancas y luminosas, poco a poco se iban elevando y las cosas del resto de mis compañeros también lo hacian, hasta que derepente...
Puf!
Todos los elementos desaparecieron y empezamos a flotar unos segundos en una luz que parecía tener burbujas que nos sostenían. Flotamos... flotamos...
Puf!
Aparecimos en otro lugar y la profesora decía: Ahora vamos a hacer algo nuevo.
Y allí me desperté.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Interesante
Estuve leyendo este artículos, me pareció interesante encontrarlo justo ahora que cambio de todo... jejeje, aunque haya miedo... se siente muy bien confiar en lo que las propias manos pueden hacer.
Esta interesante así que los comparto:
Pd. Estos estuvieron bonitos también, aunque no tengan nada que ver.
Esta interesante así que los comparto:
Pd. Estos estuvieron bonitos también, aunque no tengan nada que ver.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Un mensaje de mi abuelita
Ayer en la tarde mientras tomaba siesta soñé que recibía un mensaje. En parte creo que tiene que ver con que Tere me estuvo hablando el fin de semana de que quería irse a Chile en el verano y que la acompañara, la verdad no es que no se me hace del todo... mostro viajar... pero preferiía hacerlo a otros lares... bueno, supongo que me quede pensando un poco en eso. Anyway... Tere y sus ideas.
Mi sueño empezaba con mi mama en un cuarto azul con una ventana grande, el cuarto estaba iluminado y ahi veía que me estaba haciendo una cama de metal, parecia de plata, verdad no se de que era pero era plaetada y brillaba. No la hacía precisamente ella, la hacia un herrero a pedido de ella, al que veía dando vueltas alrededor con sus instrumentos. Mi mamá me decía que le estaba ajustando un seguro y que iba a estar lista antes que me vaya. Al lado de esa cama veía mi cama de madera y pensaba: Si pues... esa ya no va aser suficientemente fuerte, pero esta me parece un poco fría.
Luego de eso estaba en Chile en una casa azul, una casa que se me hacía conocida en el sueño... de 2 pisos con techo a dos aguas, con un árbol a la izquierda. Yo entraba a las habitaciones y miraba la casa, entraba cuarto por cuarto y decía: Ah! ahi es donde paso tal cosa, alli pasó esta otra... caminaba por los pasillo y tenía algo de temor de entrar pues cada que lo hacía, sabía lo que había pasado en cada cuarto.
Había más gente que se me hacía conocida, todos hablaban pero yo no les hacía caso, mejor dicho no les hablaba, sólo miraba todo lo que había alrededor de mi.
Pasé por la sala y parecía que había una mudanza (o una llegada, no lo sé bien) luego, salía de la casa que tenía un jardín grande al frente. En la puerta de la casa encontraba a una señora que me decía:
- Tu abuelita pasó por aquí.
Yo la escuché y me extrañé un poco, más que por la frase (porque mi abuela falleció hace 3 años), por el no haber podido verla (porque en mis sueños, yo asumo que siempre voy a poder verla).
Seguía caminando por el jardín del frente como yendo a la pista, en ese momento, un auto se estacionaba frente a la casa, manejaba una señora que llevaba a dos niños (niño y niña) en la parte de atrás. La señora abría la puerta y me decía:
- Hablé con tu abuela, me ha dicho que tu puedes enseñarles... y bajaban los dos niños sonriendome.
Yo ponía cara de extrañesa.
Ahí aparecía de nuevo la primera señora con un niño más y me decía:
-Si, tu abuela ha venido y no aha dicho que tu puedes enseñarles.
Ahi la señora del auto sacaba una carta y me decía:
- Tu abuelita te escribió esta carta, me pidió que te la entregara.
Yo la agarraba y veía el papel que se veía antiguo con la letra de mi abuelita, no se que decía la carta, el papel se veía como en sepia. Tenía el papel en mi mano y lo miraba y pensaba ¿cómo no pude verla cuando vino?
Sentía que ella estaba muy lejos, pero aún así podía sentir su precencia alrededor de mi, como cuando los olores se impregnan en una habitación y puedes decir quien estuvo allí momentos atrás.
- Ella esta lejor y aún así cuida de mi - pensé- que pena no haber podido verla. De verdad sentí pena de no poder abrazarla.
Yo miraba a los niños y pensaba:
¿Y ahora qué les voy a enseñar?
En el jardín de la casa azul había sol y los niños me sonreían.
Ahí me desperté.
No puedo sacar de mi mente: el país, la casa azul, el hecho de enseñar, los niños, el mensaje de mi abuelita, que cuando era joven, fue maestra.
Mi sueño empezaba con mi mama en un cuarto azul con una ventana grande, el cuarto estaba iluminado y ahi veía que me estaba haciendo una cama de metal, parecia de plata, verdad no se de que era pero era plaetada y brillaba. No la hacía precisamente ella, la hacia un herrero a pedido de ella, al que veía dando vueltas alrededor con sus instrumentos. Mi mamá me decía que le estaba ajustando un seguro y que iba a estar lista antes que me vaya. Al lado de esa cama veía mi cama de madera y pensaba: Si pues... esa ya no va aser suficientemente fuerte, pero esta me parece un poco fría.
Luego de eso estaba en Chile en una casa azul, una casa que se me hacía conocida en el sueño... de 2 pisos con techo a dos aguas, con un árbol a la izquierda. Yo entraba a las habitaciones y miraba la casa, entraba cuarto por cuarto y decía: Ah! ahi es donde paso tal cosa, alli pasó esta otra... caminaba por los pasillo y tenía algo de temor de entrar pues cada que lo hacía, sabía lo que había pasado en cada cuarto.
Había más gente que se me hacía conocida, todos hablaban pero yo no les hacía caso, mejor dicho no les hablaba, sólo miraba todo lo que había alrededor de mi.
Pasé por la sala y parecía que había una mudanza (o una llegada, no lo sé bien) luego, salía de la casa que tenía un jardín grande al frente. En la puerta de la casa encontraba a una señora que me decía:
- Tu abuelita pasó por aquí.
Yo la escuché y me extrañé un poco, más que por la frase (porque mi abuela falleció hace 3 años), por el no haber podido verla (porque en mis sueños, yo asumo que siempre voy a poder verla).
Seguía caminando por el jardín del frente como yendo a la pista, en ese momento, un auto se estacionaba frente a la casa, manejaba una señora que llevaba a dos niños (niño y niña) en la parte de atrás. La señora abría la puerta y me decía:
- Hablé con tu abuela, me ha dicho que tu puedes enseñarles... y bajaban los dos niños sonriendome.
Yo ponía cara de extrañesa.
Ahí aparecía de nuevo la primera señora con un niño más y me decía:
-Si, tu abuela ha venido y no aha dicho que tu puedes enseñarles.
Ahi la señora del auto sacaba una carta y me decía:
- Tu abuelita te escribió esta carta, me pidió que te la entregara.
Yo la agarraba y veía el papel que se veía antiguo con la letra de mi abuelita, no se que decía la carta, el papel se veía como en sepia. Tenía el papel en mi mano y lo miraba y pensaba ¿cómo no pude verla cuando vino?
Sentía que ella estaba muy lejos, pero aún así podía sentir su precencia alrededor de mi, como cuando los olores se impregnan en una habitación y puedes decir quien estuvo allí momentos atrás.
- Ella esta lejor y aún así cuida de mi - pensé- que pena no haber podido verla. De verdad sentí pena de no poder abrazarla.
Yo miraba a los niños y pensaba:
¿Y ahora qué les voy a enseñar?
En el jardín de la casa azul había sol y los niños me sonreían.
Ahí me desperté.
No puedo sacar de mi mente: el país, la casa azul, el hecho de enseñar, los niños, el mensaje de mi abuelita, que cuando era joven, fue maestra.
sábado, 3 de octubre de 2009
El Sueño del sábado
El sábado me levanté como zombie despues de casi no haber dormido y haber soñado repetitivamente con las mismas personas, él y su familia una y otra vez... me despertaba, cerraba los ojos y volvía a soñar otros episodios con los mismos protagonistas.
Ya no recuerdo bien los episodios, yo era ahi algo así como un fantasma que a veces veían y a veces no, fueron muchas cosas las que soñé pero hay 3 más resaltantes:
1º La hermana, triste... pero sonreía como si nada pasara, le sonreía a todos pero volteaba a mirarme y su mirada cambiaba; como si yo supiera lo que le pasaba. Vestía un polo blanco y algo rosado debajo, se apoyaba en un balcón, retrocedía, se volvía a apoyar y volteaba a mirarme. Yo le tocaba el brazo y sentía tanta pena, le hice cariñito en la espalda porque sentía que era como una niñita que necesitaba ser consolada.
2º Sus papas, parecían dos robots el movimiento, hacían varias cosas, servian la mesa... pero con una actitud de estar "incompletos" que era tan explícita que me daba mucha pena.
3º El con su ex, eso fue algo que nunca entendí, no sabía decifrar si ella estaba allí o no porque sólo caminaba al lado de él pero no hablaba ni miraba a nadie, ni si quiera a él; sólo se movia con él a donde fuera.
Nos sentamos todos a comer a una mesa y aunque me sirvieron un plato de comida era como si yo sólo fuera allí una observadora. El se sentó frente de mi con su ex y todos comían y decía cosas que no tenían relación con la conversación de ninguno; sin embargo la chica no decía nada, no miraba, sólo parecía un ente grisaceo.
Fue ahí donde yo escuchaba decir: No es ella, es el fantasma de ella, camina con él porque no se ha perdonado y aunque fuera ella tu lo ves, no es feliz... no es ella, no se ha perdonado y por eso su fantasma lo persigue.
Yo quería irme de alli, me paré y empezé a caminar por cualquier lado, no sabía ni donde estaba, pero yo no quería ver más eso, no quería verlos, quería irme.
Me despertaba, miraba mi cuarto, tomaba agua, volvía a cerrar los ojos y allí estaba de nuevo, todo de nuevo. Volvía a pararme para irme.
Era un lugar al lado del mar, veía el agua como de unas piscinas bajo la sombra que era donde yo caminaba y a mi derecha el mar y el sol, pero por alguna razón yo no podía cruzar por el agua, sabía que era peligroso, si me metía por allí sabía que no iba a poder salir.
Por eso sólo caminaba por los caminos, pero siempre me llevaban de vuelta a lo mismo.
En un momento el abrió una puerta para irse, el y su fantasma que no hablaba, sólo caminaba a su lado con las manos a los costados y medio encorvada, abrió la puerta pero miraba a su familia.
Allí los 4 se pararon y se vieron con tanta tristeza. Yo sólo miraba la escena con pena hasta que por fin me desperté con una angustia terrible, como aquella vez en que tambien soñe con los mismos personajes, hace mucho tiempo, no podía sacarlos de mi cabeza, como el sabado.
Recé por mi, para ya no recordarlos, para ya no recordarlos con pena.
Recé por toditos, espero que sean felices.
Ya no recuerdo bien los episodios, yo era ahi algo así como un fantasma que a veces veían y a veces no, fueron muchas cosas las que soñé pero hay 3 más resaltantes:
1º La hermana, triste... pero sonreía como si nada pasara, le sonreía a todos pero volteaba a mirarme y su mirada cambiaba; como si yo supiera lo que le pasaba. Vestía un polo blanco y algo rosado debajo, se apoyaba en un balcón, retrocedía, se volvía a apoyar y volteaba a mirarme. Yo le tocaba el brazo y sentía tanta pena, le hice cariñito en la espalda porque sentía que era como una niñita que necesitaba ser consolada.
2º Sus papas, parecían dos robots el movimiento, hacían varias cosas, servian la mesa... pero con una actitud de estar "incompletos" que era tan explícita que me daba mucha pena.
3º El con su ex, eso fue algo que nunca entendí, no sabía decifrar si ella estaba allí o no porque sólo caminaba al lado de él pero no hablaba ni miraba a nadie, ni si quiera a él; sólo se movia con él a donde fuera.
Es curioso, durante una época el estaba en mis sueños y aparecía como si estuviera conciente de que yo lo veía y de que podía verme a mi, ahora aparece como si tan sólo pudiera envolverse en si mismo.
Nos sentamos todos a comer a una mesa y aunque me sirvieron un plato de comida era como si yo sólo fuera allí una observadora. El se sentó frente de mi con su ex y todos comían y decía cosas que no tenían relación con la conversación de ninguno; sin embargo la chica no decía nada, no miraba, sólo parecía un ente grisaceo.
Fue ahí donde yo escuchaba decir: No es ella, es el fantasma de ella, camina con él porque no se ha perdonado y aunque fuera ella tu lo ves, no es feliz... no es ella, no se ha perdonado y por eso su fantasma lo persigue.
Yo quería irme de alli, me paré y empezé a caminar por cualquier lado, no sabía ni donde estaba, pero yo no quería ver más eso, no quería verlos, quería irme.
Me despertaba, miraba mi cuarto, tomaba agua, volvía a cerrar los ojos y allí estaba de nuevo, todo de nuevo. Volvía a pararme para irme.
Era un lugar al lado del mar, veía el agua como de unas piscinas bajo la sombra que era donde yo caminaba y a mi derecha el mar y el sol, pero por alguna razón yo no podía cruzar por el agua, sabía que era peligroso, si me metía por allí sabía que no iba a poder salir.
Por eso sólo caminaba por los caminos, pero siempre me llevaban de vuelta a lo mismo.
En un momento el abrió una puerta para irse, el y su fantasma que no hablaba, sólo caminaba a su lado con las manos a los costados y medio encorvada, abrió la puerta pero miraba a su familia.
Allí los 4 se pararon y se vieron con tanta tristeza. Yo sólo miraba la escena con pena hasta que por fin me desperté con una angustia terrible, como aquella vez en que tambien soñe con los mismos personajes, hace mucho tiempo, no podía sacarlos de mi cabeza, como el sabado.
Recé por mi, para ya no recordarlos, para ya no recordarlos con pena.
Recé por toditos, espero que sean felices.
martes, 12 de mayo de 2009
Un sueño de voluntad
Soñé que lloraba, "Ya se van a cumplir los 90 días que me dieron para regresar", me decía el mientras me abrazaba.
Yo lloraba y mordía mis manos, sabía que era un sueño, pero aún así no me despertaba, sólo lloraba y lloraba sin parar y al no despertarme empecé a creer que era cierto, así que empecé a hacerle preguntas que me parecían horribles, pero que necesitaba saber.
El lloraba, beso mis manos y no me contestaba.
Esto no puede ser cierto, esto no es cierto, empecé a repetir hasta que desperté.
Que horrible sueño dije al despertarme, la piel se me escarapeló y el pecho me dolió de sólo pensarlo... empecé a rezar todas las oraciones que me se pidiendo que eso no sucediera.
Yo lloraba y mordía mis manos, sabía que era un sueño, pero aún así no me despertaba, sólo lloraba y lloraba sin parar y al no despertarme empecé a creer que era cierto, así que empecé a hacerle preguntas que me parecían horribles, pero que necesitaba saber.
El lloraba, beso mis manos y no me contestaba.
Esto no puede ser cierto, esto no es cierto, empecé a repetir hasta que desperté.
Que horrible sueño dije al despertarme, la piel se me escarapeló y el pecho me dolió de sólo pensarlo... empecé a rezar todas las oraciones que me se pidiendo que eso no sucediera.
El sábado lo supe, sólo estará aquí 2 meses más... hace sólo un mes que volví a encontrarlo. No sé que me dolió más, el saber que se va o el saber que estaba preparada para esto, no sé que me causa más impotencia.
Lo veo y tengo esta necesidad de abrazarlo y besarlo, de decirle que creo que es el mejor hombre que he conocido en la vida, que nunca he amado a nadie como a él, que conocerlo ha hecho descubrir en mi una mejor persona, que su amor de alguna forma me salvó la vida, que lo quiero dentro de mi existencia de cualquier modo.
Digo esto último porque no se en que posición me encuentro, instintivamente estuve buscando un cambio de trabajo, un cambio a un lugar que me permitiría conseguir una meta que tengo trazada hace tiempo y curiosamente, tambien me permitiría mantenerme en contacto con él, pero que todavía no es nada concreto; no se en que posición me encuentro pero se que en estos momentos no puedo mantener una relación, no por que no quiera, si no porque no tengo mucho que ofrecer.
Por eso cuando lo vi y hablamos pensé que todo era perfecto, porque el no quería una relación con nadie por razones bastante válidas, pero se sentía bien conmigo, que sentía que lo que había pasado conmigo era correcto. Yo me alegré muchísimo, porque pensé que eso era lo que yo necesitaba, salir con alguien con quien me sienta cómoda, con quien no tenga ninguna presión de decir que somos y hacia donde vamos, salir con alguien que me permita descubrirlo y que me descubran... fue tanto tiempo, ya no somos los mismos, pero se siente tan correcto, ¡Es perfecto!¡Es perfecto! pensé.
Creo que lo peor de su partida no fue la lejanía, si no no saber de él; pensar en que eso puede volver a ocurrir me angustia, porque de cualquier forma yo lo quiero como parte de mi vida, porque es una de las personas que supe iba a amar para siempre desde el momento que lo ví; no se en que sentido se pueda interpretar eso, pero esa sensación la he tenido con todas las personas que no son mi familia, pero que los quiero como si lo fueran.
No sé si lo del trabajo vaya a ser algo concreto o no, no se si los dos podamos contruir algo en algun momento del tiempo, pero tengo esta certeza de que lo que siento tiene un significado que no puedo pasar por alto. "La vida no te sonrie cada viernes"... como dice la canción.
¿Esta bien dejar ir a una persona por la que tienes este tipo de sensación?¿Está bien hacerse de la vista gorda y hacer como si no hubieses sentido nada? ¿No vale la pena al menos no perder el contacto y ya despues ver a donde te lleva eso?.
Ya no estamos hablando del otro lado del mundo ni de un millón de horas de diferencia... ¡es el pais del costado! ¡Mantener el contacto no puede ser tan catastrófico!. Eso si, requiere voluntad.
Esta vez no voy a quedarme callada, lo he prometido, me lo he prometido; esta vez estoy preparada, tengo las herramientas, tengo una fe que me dice que es lo correcto. Rezo para que entienda que es importante tener voluntad para hacer posible lo que parece imposible.
No puedo ir en contra de lo que mi corazón dice que es correcto.
Esta vez no voy a quedarme callada, lo he prometido, me lo he prometido; esta vez estoy preparada, tengo las herramientas, tengo una fe que me dice que es lo correcto. Rezo para que entienda que es importante tener voluntad para hacer posible lo que parece imposible.
No puedo ir en contra de lo que mi corazón dice que es correcto.
(Y la canción creo que es mi oración cantada)
viernes, 13 de marzo de 2009
Sueño
Soñé que estaba defendiendo algo con un grupo de gente y tenía una espada. Veía a mi alrededor y habían más personas con sus respectivas espadas tambien, hablaban conmigo como si yo ya supiera que era lo que sucedía.
Esa espada es conocida para mi, es de un amigo al que no veo hace mucho, en el sueño yo sabía que el me la había regalado, pero no sabía en que condiciones.Yo desenvainaba la espada, la miraba por un rato, miraba la hoja, la empuñadura, miraba mis manos. A pesar de ser pesada podía manejarla, la miraba fijamente porque no la veía hace mucho tiempo, desde aquella vez que él me la enseñó.
Tuve miedo, pues reconocí que podía usarla, pero no recordaba como lo aprendí. Tuve miedo porque sabía que si la tenía era porque había prometido cumplir con algo, "Si tan sólo recordara qué es lo que es" pensé.
Me había regalado algo para defenderme, pero... ¿con que se defenderá él?
Estaba lista para pelear al lado de gente que parecía conocer, todos llevabamos las espadas en la espalda junto con unas mochilas negras.
Estábamos en una fortaleza donde había sol, sólo esperabamos el momento.
Esa espada es conocida para mi, es de un amigo al que no veo hace mucho, en el sueño yo sabía que el me la había regalado, pero no sabía en que condiciones.Yo desenvainaba la espada, la miraba por un rato, miraba la hoja, la empuñadura, miraba mis manos. A pesar de ser pesada podía manejarla, la miraba fijamente porque no la veía hace mucho tiempo, desde aquella vez que él me la enseñó.
Tuve miedo, pues reconocí que podía usarla, pero no recordaba como lo aprendí. Tuve miedo porque sabía que si la tenía era porque había prometido cumplir con algo, "Si tan sólo recordara qué es lo que es" pensé.
Me había regalado algo para defenderme, pero... ¿con que se defenderá él?
Estaba lista para pelear al lado de gente que parecía conocer, todos llevabamos las espadas en la espalda junto con unas mochilas negras.
Estábamos en una fortaleza donde había sol, sólo esperabamos el momento.
lunes, 25 de agosto de 2008
Bad dream
Anoche soñé con El en mí lugar seguro. El estaba dormido y yo recostada al lado de él, lo besé mientras dormía y el abrió los ojos, me miro y se alejó.
Yo sé que ya no es como antes. No es algo que yo haga a propósito, es simplemente que en mi mente esta escrito El = Amar, no me lo puedo borrar. No es que quiera hacerle daño, en realidad creo que me lo hago yo.
Tienes que dejarme, tengo que tratar, esto es lo que tengo ahora, me contestó.
En ese momento aparecía ella del otro lado.
Los dos decíamos muchas cosas más que ya no recuerdo.
Yo me iba alejando de a pocos mientras hablábamos, salía del salón, subía las escaleras, entraba al baño, vomité.
Yo sé que ya no es como antes. No es algo que yo haga a propósito, es simplemente que en mi mente esta escrito El = Amar, no me lo puedo borrar. No es que quiera hacerle daño, en realidad creo que me lo hago yo.
Tienes que dejarme, tengo que tratar, esto es lo que tengo ahora, me contestó.
En ese momento aparecía ella del otro lado.
Los dos decíamos muchas cosas más que ya no recuerdo.
Yo me iba alejando de a pocos mientras hablábamos, salía del salón, subía las escaleras, entraba al baño, vomité.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Veo
No sé porque tengo esta sensación de se acabo, es extraña, es como externa.
Por segundos lo veo, 2 personas, un sitio oscuro, no distingo si es oscuro porque es de noche o es la tristeza, es tan rápido que no puedo saberlo. Alguien siente mucho dolor y odio, alguien siente pena pero certeza de hacer lo correcto.
A la vez yo siento un alivio, pero tambien pena por eso que veo y no entiendo. Puedo sentirlo, algo se desvanece, algo se termina.
Por segundos lo veo, 2 personas, un sitio oscuro, no distingo si es oscuro porque es de noche o es la tristeza, es tan rápido que no puedo saberlo. Alguien siente mucho dolor y odio, alguien siente pena pero certeza de hacer lo correcto.
A la vez yo siento un alivio, pero tambien pena por eso que veo y no entiendo. Puedo sentirlo, algo se desvanece, algo se termina.
lunes, 21 de abril de 2008
Te veo, estoy loca
Yo quiero poder dejar atrás esto que siento, no quiero olvidarte, no sería justo olvidar tantas cosas buenas. Sin embargo no sé si esas cosas buenas sean buenas para mi ahora, que trato de dejar atrás todo lo malo y seguir adelante.
No sabes cuanto te extraño, claro... no lo sabes... nunca te lo he dicho.
Yo escogí (por una razón que no entiendo bien ni yo misma) dejarte ir y perder el contacto, conformarme con que tu lo hicieras tambien.
Es que yo se que te has ido, pero por alguna razón te siento conmigo y me vuelve loca, me duele la cabeza, el corazón, el cuerpo, el pelo y las uñas, Te siento alrededor de mi cuando duermo, con tu mano en mi mejilla, mirándome como si con eso te fueras a llevar el dolor de mi cuerpo.
Me despierto y lloro, porque eso no es lo que necesito, no necesito que te lleves nada de mi, lo que tengo es lo que debo vivir y aprender. Lloro porque pienso que estoy loca, que algo se ha trastornado en mi y por eso creo que te veo, mi mente se ha puesto en contra de mi... ¿cómo voy a sobrevivir si yo misma estoy en contra de mi?
Y pienso que si de verdad esto estuviera sucediendo tu me lo dirías... luego reacciono... no... eso es lo que tu quieres pensar... y en esta historia el no es el comunicador que tu esperas; nunca fue nada de lo que esperabas y por eso lo amaste tanto.
Entonces, como ya sabes que no te lo va a decir sólo te queda una opción: Estas loca, nadie se acuerda, nadie te toca, ni te mira, ni se lleva nada mientras duermes, estas loca y sola.
No sabes cuanto te extraño, claro... no lo sabes... nunca te lo he dicho.
Yo escogí (por una razón que no entiendo bien ni yo misma) dejarte ir y perder el contacto, conformarme con que tu lo hicieras tambien.
Es que yo se que te has ido, pero por alguna razón te siento conmigo y me vuelve loca, me duele la cabeza, el corazón, el cuerpo, el pelo y las uñas, Te siento alrededor de mi cuando duermo, con tu mano en mi mejilla, mirándome como si con eso te fueras a llevar el dolor de mi cuerpo.
Me despierto y lloro, porque eso no es lo que necesito, no necesito que te lleves nada de mi, lo que tengo es lo que debo vivir y aprender. Lloro porque pienso que estoy loca, que algo se ha trastornado en mi y por eso creo que te veo, mi mente se ha puesto en contra de mi... ¿cómo voy a sobrevivir si yo misma estoy en contra de mi?
Y pienso que si de verdad esto estuviera sucediendo tu me lo dirías... luego reacciono... no... eso es lo que tu quieres pensar... y en esta historia el no es el comunicador que tu esperas; nunca fue nada de lo que esperabas y por eso lo amaste tanto.
Entonces, como ya sabes que no te lo va a decir sólo te queda una opción: Estas loca, nadie se acuerda, nadie te toca, ni te mira, ni se lleva nada mientras duermes, estas loca y sola.
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