Mostrando las entradas con la etiqueta Wishfull thinking. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Wishfull thinking. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de julio de 2012

Deja que te cuente de mi desde mis historias, deja que te ame desde el centro de mi ser.

Mi pensamiento a veces parece irse lejos pero mi cuerpo siempre se queda dónde sabe que ama.

Si escuchas mis historias y te quedas en mis silencios, sabrás que aún en mis idas y vueltas, yo siempre sabré amarte.

jueves, 17 de mayo de 2012

Envíos

Siempre creo que no vas a contestarme. No sé si es miedo o reminiscencias de experiencias pasadas. Cada vez que hago click para enviar, lo hago con una emoción infantil que luego es apagada por la idea de que nunca más vas a contestarme.

En el lapso entre mi envío y tu respuesta, me la paso releyendo lo escrito, regañándome acerca de mis faltas ortográficas y mis “lost in traslation” cotidianos, preguntándome acerca de hacía dónde podría llevarnos la interacción de estos correos, acerca del tiempo que pasa inevitablemente, las cosas que olvidé decir y las que también quisiera decir cuando tenga oportunidad, cuando haya el momento adecuado. Siempre pienso en ¿Cuándo es adecuado? Y ¿Qué es adecuado?. 

Algunas veces no puedo más con mi impaciencia y  en esos momentos decido convencerme de que no vas a contestarme nunca más. Entonces considero conveniente borrar todos tus mensajes y fotos, para no pensar en ti y hacer como que no recuerdo de memoria las palabras que has escrito. ¡Ya fue todo! ¡Ya no quiero nada! Me digo a mi misma para convencerme de que soy muy digna, cool e interesante como para pensar en alguien que no me responde y que ciertamente voy a estar mejor así. Las cosas maravillosas que voy a tener sin tener este deseo. Ya fue, lo borré. Eso ya no existe.

Al otro día, abro mi correo a primera hora y veo tu nombre en mi bandeja de mensajes y me siento cojudaza, doy un click con apurada curiosidad y empiezo a leer: “Disculpa la demora en responder…”, entonces me arrepiento de mi majadería y trato de recuperar todo lo borrado, trato, pero siempre hay algo que se pierde en esos ataques (no sé si algo de mis temores o sólo información propiamente dicha)

No te imaginas las cosas que aprendo con cada una de tus respuestas, sobre ti, sobre mí… y también acerca de creer en las personas. Con cada respuesta alimento algo dentro de mí, creo que es la fe o no sé, la esperanza de que las cosas puedan ser diferentes a las experiencias ya vividas.

Es raro y es doloroso, porque a veces pienso que tal vez no debería compartir estas cosas contigo (o con nadie), porque tal vez esas cosas que se despiertan en ti al leerme las usarás luego para compartirlas con alguna otra mujer y yo quisiera que esas cosas despertadas sólo las comentaras conmigo.

Yo sé, es aprensivo, no creas que no lo pienso. Es que a veces deseo tener más de esos momentos en que uno le dice al otro cosas que no le dice a nadie más y tengo esta romántica idea de que quisiera que alguien conozca mis secretos (Es que no puedo con mis secretos) y yo también algunos ajenos.

Por ese mismo pensar es que paso a preguntarme ¿Qué gano yo diciéndote todas esas cosas? Y contestarme no ha sido fácil, cada que repito la pregunta, la respuesta aparece y  desaparece tan rápidamente como llegó; entonces reniego y me digo a mi misma que tal vez esa respuesta no existe realmente, que soy yo la que esta tratando de inventarse algo que haga menos difícil esta situación imaginaria.

Es que también yo me canso de mis discursos positivos, pues aunque esto del desapego y el dar por voluntad propia es algo bastante notable, hay algo que no puedo negar y es el hecho de que recibir también nos alimenta.

Recibir una respuesta, una caricia, un no, un no sé o lo que sea que llegue de vuelta siempre nos da un punto de referencia con respecto al otro, una mirada de qué es lo que el otro ve en eso que uno dice.

No tiene que ver con una cuestión de opinión con respecto a uno, si no con un tema de vínculo. Alimentar los vínculos es algo delicado,  me da miedo porque mi positivismo se va sintiendo vacío cuando las respuestas no llegan y pasar la vida sin un atisbo de esperanza en que las cosas pueden ser como uno quiere es bastante triste.

Para evitar esa misma tristeza también me he inventado montones de discursos en pro de la buena soltería y la cantidad de cosas que puedo hacer pues no tengo que coordinar nada con nadie, en lo bueno que es tener un espacio sólo para mi, en la gente que conozco mientras estoy sola, en las cosas de las que no tengo que cuidar. Pero ¿Sabes qué? Llega un momento que me doy cuenta que también uso todas esas razones para tratar de no tomar en cuenta el hecho de que si quiero estar acompañada.  Uno se va poniendo un poco cínico con el tiempo.

Hay algo que aprendo con cada respuesta y es tan simple como sacar las cosas que pienso fuera de mi, fuera de mi burbuja, fuera de mi idea de que nadie me entiende, me pone en un lugar en dónde puedo tener una interacción que me enriquezca. Me saca de los silencios agresivos (porque sí, hay silencios violentos también) y de mis posibles escenarios factibles (que debo admitir, a veces son un poco trágicos).

Hago un esfuerzo por no darle crédito a esas otras voces que me dicen que siempre va a ser lo mismo, esas que aún se alimentan de episodios pasados, que parecen salir a penar de cuando en cuando, me molestan en verdad. Quisiera convencerlos de que aquí en el presente ya no hay nada de qué nutrirse, pero los muy sapos tergiversan la soltería con soledad y por ahora no tengo una experiencia práctica para acreditar mi teoría.

Me doy cuenta que hay algo escindido en mi. Por un lado deseo poder conectarme con alguien y por otro lado creo que eso no va a suceder. Creo que pienso que no vas a contestarme porque quiero corroborar mi propia estadística pesimista, en la que hago un conteo y confirmación de que no puedo confiar en lo que la gente dice, si no únicamente en lo que Yo hago y por ende, estar sola siempre va a ser mejor.   No sé si mantengo esa idea para no ilusionarme o para seguir sorprendiéndome, tal vez con el tiempo confirme mi teoría del desdén o encuentre una (espero) con nuevas perspectivas. Y es que siempre siento que debo hacer todo sola y tengo la intuición (Y digo intuición porque en verdad no lo se) de que no es siempre así, que en verdad si hay situaciones en que dos personas hacen cosas juntas para estar juntos. Si esto último de verdad sucede, no se cómo pedirlo... creo que necesito ayuda con esto, se me hace dificil pensar que puedo pedirle a alguien que haga algo conmigo y esto de hacer las cosas sola es algo dificil incluso para el pensamiento.


En medio de ese pesimismo hay un lado de mí, chiquitito y gritón que me dice que no es cierto, que para encontrar la confianza yo también tengo que confiar, que uno no reconoce lo que no experimentado antes en sí mismo. Creo  que decido que mis acciones van a buscar crear en mi eso que yo espero encontrar.  

¿Parece contradictorio verdad?, pero es que trato de encontrar un camino en dónde el miedo no me domine. Es cierto que nunca se va, pero prefiero caminar temblando que quedarme en la sombra endureciéndome, alimentando registros que no se cambian si las personas no lo intentan. 

Así que contesto, contesto siempre. Y hasta ahora tu también.

Tal vez en algún momento, las respuestas se harán más lejanas, tal vez ya no las extrañaremos tanto, hasta que llegue un momento en que los saludos lleguen en las fechas de fiesta y más adelante, ni si quiera eso. O tal vez sea todo lo contrario, tal vez seamos esas personas que encuentras un hilo conductor a través del tiempo.

Por lo pronto, esto de las cartas es divertido.  

martes, 3 de abril de 2012

Estos días

Es que tengo días en los que siento que esas cosas que son invalorables para mi, no lo son para nadie más, siento que tengo algo para ofrecer que nadie quiere y me siento sola, tal vez por eso siempre estoy lista para partir y seguir adelante. Este pensamiento siempre regresa a mi mente, over and over again.  Me las voy a arreglar, voy a cambiar, voy a estar bien, pero estoy cansada y no sé que es lo que uno hace o dice cuando quiere quedarse. No lo sé.

Tengo miedo a decir estas cosas en voz alta porque podría sonar demasiado dramático y si alguien me por ahí dice “Vamos, no es tan malo”, me voy a poner a llorar y que puedo hacer, yo soy así, siento las cosas muy intenso y me quedo calladita porque me han repetido muchas veces que debo “mesurarme”. ¿Cómo mesura uno la forma en que percibe el mundo? Mi sentir es frágil.

Quiero pensar que algún día, en algún lugar, voy a encontrar a alguien que entienda esto y que aun así, me ame y quiera quedarse conmigo.

Yo en verdad estoy muy cansada de ser la persona dispuesta a dejarlo todo, creo que he llegado a un momento en mi vida en que ya no estoy dispuesta  a hacerlo, o tal vez sea que sólo estoy molesta con el hecho de que me he encontrado con demasiadas personas que quieren que lo den todo por ellos pero no están dispuestos a dar nada por nadie, no se si reciprocidad sea mucho pedir.

Creo sinceramente que esto funciona en dos vías y aunque no se bien cómo, estoy sinceramente interesada en averiguarlo si alguien lo hace conmigo, si alguien me acompaña porque tengo mucho miedo. A veces siento que nadie me quiere lo suficiente como para querer quedarse conmigo. Estoy harta de sentir que nunca es suficiente. ¿Por qué no tendría que ser suficiente? No lo sé, sólo siento eso. Quisiera que alguien se quede lo suficiente para conocer mi alegría, mis risas, mis cosas tontas, mis cosas tiernas, mis cosas odiosas.

Y yo tampoco me quedo en ningún lugar porque nadie me lo ha pedido, no sé… de alguna forma yo siempre estoy a la expectativa de que eso suceda y a la vez, también estoy lista para irme. Dentro y fuera a la vez, me molesta eso de mi misma. Me doy cuenta que tengo esta sensación de ser la única que se enamora o la única que quiere realmente conocer al otro y al ver que nada se encamina simplemente me voy  y creo que lo único bueno de esos sucesos han sido las cosas que he aprendido. A veces me también me detengo a pensar en si esta sensación no tiene que ver con una parte bastante dolida de mi misma.

Ya no miro a esos episodios como algo bueno que pasó o como algo con que sentirme contenta los días que me siento bajoneada. No, ningún tiempo pasado fue mejor, mis días presentes son siempre mejores porque los vivo, porque tengo conmigo la idea de la posibilidad envuelta en mis manos, eso hay que aprovecharlo. Creo que de esos sucesos he aprendido lo que quiero y lo que no quiero para mi vida. Lo bueno lo llevo conmigo todos los días y lo que no lo fue tanto pues esta allí, en ese pasado que ya no me sucede. Las buenas cosas aprendidas ya no tienen la cara de una persona, los recuerdo es cierto, pero sé que esas cosas buenas sucedieron porque yo también estaba presente. Esta bueno darse algo de crédito.

Y me pregunto porque las personas esperan que uno sea el mismo para siempre si es que ellos mismos no pueden mantenerse de la misma forma, me pregunto que  hay de mal en el hecho de pensar que las personas aunque juntas, pueden seguir cambiando. Yo quisiera encontrar a alguien que entienda que  mi compromiso de estar al lado de alguien no se basa en el hecho de que sea el mismo para siempre, sino en que hay cosas que yo considero importantes para la vida, como el respeto o la integridad, ¿no es eso importante?

Odio esa dinámica de ir saliendo con uno y con otro como quien tantea el terreno. No la quiero, no la sigo, tal vez por eso ando sola, tal vez por eso me arriesgo tan poquito, tal vez a eso se refieren mis amigos cuando me dicen que debería levantarme a varios antes de pensar en engancharme con alguien, pero no me gusta, eso me hace sentir mal, físicamente mal, mi alma se siente dolida.

Y detesto sentir que escribo esto como una queja porque NO, ni soy una victima, ni soy una pobrecita, simplemente soy una persona a la que le están pasando cosas realmente geniales y quisiera poder compartirlas con alguien en un sentido más íntimo y comprometido con la vida. Estoy harta de teorizar en cosas que sólo se resuelven en la práctica

El camino de la vida es arduo y yo estoy un poco cansada…Y cuando me canso, me pongo pesada.

Necesito algo más que esporádicos y brevísimos encuentros significativos.  


miércoles, 28 de marzo de 2012

Thinking about you

Ojos curiosos, mirándote recordé que puedo soñar con esos deseos y deseo, deseo intensamente. Curioso deseo aquel que te muestra como quieres ser amado.

Y yo no sé, pero te recuedo y siento que debería cantarte con todos mis sentidos sólo porque tus ojos ven cosas que para mi son invisibles.

We'll meet. I hope soon.

martes, 8 de noviembre de 2011


Hace días que he querido escribirlo y me detengo a pensar las cosas que debería decir; mientras hago la enumeración me doy cuenta que de nuevo estoy volando y no quiero detenerme; así que no escribo, sólo deseo, deseo intensamente.

Deseo enamorarme, deseo tenerlo en mi cama y cantarle para que duerma. Deseo que se enamore y me lleve a su casa a tomar el té, que me traiga galletas con helado sólo para mi. Deseo mirarlo, mirarlo tanto, decirle que se ha tardado mucho y aún así que me espere todavía un poquito más. Es que tengo miedo.

Es eso... un poco o mucho, tengo miedo porque cuando me enamoro aparece la mujer brillante que me habita, tengo miedo porque no sé que puede suceder, tengo miedo porque se que esa mujer brillante en mi es más valiente que mi dócil yo cotidiano. Cuando se juntan hay una danza en mis entrañas que necesita crear imágenes, sonidos, sensaciones... crear todo lo que no puede ser dicho en palabras, crear, crear. Manifestar.

Entonces mis símbolos y mi movimiento se enlazan para grabar contenidos que sean difícilmente borrados... unas palabras que no se ven... algunos pedidos que se sienten.

Con tanto deseo dentro tengo miedo de que todo se nuble, tengo miedo de sacar a la calle todas esas cosas que quiero compartir y encontrarme sola. Creo que es mejor estar sola aqui dentro que sola allá afuera. Creo. Por lo menos aquí puedo cuidar de mi y de los que lleguen.

Pero si salgo necesito que alguien de cuando en cuando me de una mirada amable, necesito que alguien me hable sabiendo que yo tengo cierta cadencia pausada algunos días y cierta velocidad pájara algunos otros, necesito que sepa que lloro, lloro mucho. No siempre lloro de tristeza, no se preocupen, lloro porque siento muy intenso y el sentir se me desborda. Lloro cuando algo me da mucha ternura, cuando rio a carcajadas, cuando me conecto. Si lloro en silencio entonces si podría haber algo seriamente feo. Necesito un compañero calmo.

Con esa calma que estoy tratando de cultivar, estoy arreglando mis espacios, porque siento que es tiempo y quiero estar lista. Quiero que mi voz este tan afinada como mis manos, que mis palabras tengan la fuerza de mis piernas. Quiero que la luz que tengo se vea en las paredes y espolvorear mis buenos deseos en cada plato de comida caliente que se sirva a la mesa.

No quiero parar de sentirme así, me gusta mucho.

Lo deseo mucho.

Necesito compartir, necesito que alguien también quiera hacerlo conmigo.

jueves, 20 de octubre de 2011

El cuaderno azul poemario

Las ilustraciones de este proyecto colectivo estan geniales.

Únanse!

Abajo más datos y nota de prensa para la libre difusión :)

Wishes.

:: Nota de prensa ::

Quizás has aparecido aquí y no sabes dónde estás ni qué hacemos. Te contamos. El Cuaderno Azul. Poemario es un texto de poesía experimental de versos cortos y lúdicos que se contruye sobre un directorio telefónico encontrado en un consultorio psiquiátrico. El directorio telefónico fue antes un cuaderno azul común y corriente al cual se le agregó un marcador alfabético al lado lateral. A. B. C. D. E. F. G. H. .

Poco a poco el cuaderno fue llenado de versos según las letras que el directorio telefónico sugería. Así, si el concepto de un verso se aferraba a la letra «T», pues hablaba del Tiempo, entonces era colocado en aquella letra. Todo esto pasó desde el 2008 hasta ahora.

Posteriormente, se nos ocurrió la idea de entregar el Cuaderno Azul. Poemario a amigos artistas para que lo leyeran, escogieran un verso y compusieran una ilustración inspirada en el verso que eligieron. De esta forma, el proyecto fue creciendo, así como el número de artistas interesados en ilustrar el poemario. Fue así como el proyecto se tornó en un proyecto de poesía visual colaborativo. El mecanismo es sencillo. Nos escribes pidiendo ilustrar el poemario. Te lo enviamos. Lo lees. Compones una ilustración inspirada en el verso que escogiste. Nos la envías y la publicamos.

Así el proyecto crecio y creció y no solo recibimos ilustraciones de nuestra ciudad, Lima (Perú), sino de diversos lugares del país y del mundo. De algún tiempo a esta parte hemos recibido ilustraciones desde París (Francia), Murcia (España), Tegucigalpa (Honduras), Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile), Sao Paulo (Brazil), Bogotá (Colombia) entre otros.

La convocatoria a artistas que deseen ilustrar o apropiarse – a través de cualquier disciplina artística – de los versos aún está abierta. Los interesados en ilustrar, apoyar el proyecto mediante palabras de aliento o auspicios o simplemente recibir más información pueden escribirnos a azul.cuaderno@gmail.com. Estaremos encantados de responder.

Facebook. www.facebook.com/Cuaderno.Azul.Poemario

Correo. azul.cuaderno@gmail.com

Flickr. www.flickr.com/photos/cuadernoazulpoemario

sábado, 6 de agosto de 2011

Lento

Ámame como en tiempo extra cotidiano



Por que probablemente nunca seré nada de lo que esperes



A veces las cosas llegan así, de las sorpresas.

viernes, 22 de julio de 2011

Ideas y planes por lustro

Cuando tenía 5 creía que tener 15 era un montón. Un día en el salón me preguntaron cuantos años tenía mi mamá:

- Quince.
- ¿Quince?
- Si.


Y seguí escribiendo con crayola. La pura verdad no tenía la menor idea, nunca se me había ocurrido preguntar eso... ¿que edad podrían tener las mamás? ¿Edad de mamá? A mi edad infantil todas las mamás se me hacían standar, creo que sólo los adultos se dan cuenta de las edades a las que uno se supone debe hacer algo.

Cuando le conté a mi mamá se rió en mi cara y me dijo que eso era muy poquito. ¿Cómo iba a ser muy poquito? ¿Si son dos números?, pensé. Yo imaginaba que a los 15 ya trabajaría y viviría en algún otro lado. Si... en otro lado, tenía una imagen de vivir en una casa verde turqueza, con cabello largo amarrado en una cola, vestido de cuello camisero y zapatos chatos, tomando leche en la cocina. Esa era mi imagen.


Cuando tenía 10 quería ponerme los vestidos pegados al cuerpo que estaban de moda y le pedí a mi mamá que me comprara uno. Luego de mucho insistir fuimos a una boutique para niñas y encontre uno que me encantó, me lo puse y salí del probador. Mi mamá me vió y tratando de esconder la risa me dijo:

- Hijita creo que no te queda, estas muy chiquita todavía.


Yo me molesté terriblemente, no por lo que ella dijo si no porque en verdad parecía un cabanossi. Yo queria crecer para tener curvas, quería ser más grande y voluptuosa.


Cuando tenía 15 las curvas iban apareciendo levemente y por mientras la gente empezaba a hablar acerca de cuales eran los planes para el resto de la vida. Yo dije con mucha seriedad que quería estudiar teatro; mis interlocutores hicieron un solemne mutis y me dieron posteriores sonrisas.


Yo quería eso pues, ¿que tan dificil podía ser? pensaba en ese momento... Hay que organizarse, visualizar el objetivo y ponerse a hacer.

Y mi plan iba más o menos así: Seguir la formación de maestra de ballet de la cual me faltaban 2 años, irme a Londres para dar mis últimos exámenes de la Royal Academy of Dancing, regresar a Perú a enseñar (para ganar algo de dinero), empezar de lleno lo del teatro y terminar de estudiar como a los 23, explorar un año en eso que estaba para ver que más hacía despues, comprometerme a los 24 (porque seguramente ya estaría en alguna relación seria con alguien por algún buen tiempo, seguramente mayor que yo, seguramente con un oficio diferente al mio porque para locuras suficiente con las mías), casarme a partir de los 25 (Siempre he querido casarme, nunca convivir) y empezar a ver que más. Sólo había que seguir el plan. (El plan estaba un poco Yuppie... ja!). En verdad a los 15, diez año se me hacía muchísimo tiempo.

Mi imagen de 15 se vió bombardeado por varias cosas y de los estudios sólo quedó las ganas del teatro, en un formato que no era precisamente el planeado y con algunos retrasos inesperados... pero bueno... Me dejaron claro que Universidad tenía que ser y en verdad no me quedó muy claro por qué en el momento, pero recuerdo los comentarios de la psicologa del cole diciendo "De eso no se vive, eso es un Hobbie, la gente no vive de sus Hobbies", psicóloga tonta.


Entonces, a mi se me ocurrió que si una universidad ofrecía una carrera relacionada a las Artes Escénicas es porque creen que se puede vivir de eso. Pues éramos varios y era más que suficiente para mi.


Se iban terminando otro lustro y entre otras molestias, tenía que ir de 8 a 5 a la academia pre universitaria a hacer problemas de álgebra y webadas varias en asientos diminutos. En verdad no me gustaba ir, pero en orden de entrar a la universidad estaba obligada a hacerlo. Así que todas las mañanas al vestirme me decía a mi misma que estaba allí como paso para llegar a algún otro lugar más deseado.


Al vestirme también pesaba en todas las cosas que me molestaban: el no seguir bailando; el estar haciendo álgebra en vez de teatro; en tener que disfrazar mis deseos con imágenes de vida universitaria para que estos pudieran ser entendidos en mi familia (y estar lográndolo sólo parcialmente); en que mis planes de terminar a los 23 se estaban aplazando dos años más, que parecía que todo el crecimiento proyectado en mi mente se extendía y no sólo en mis planes, si no también con mi cuerpo.

A los 19 estaba muy molesta por no tener tetas, yo quería un escote lindo, sostenes de encaje curvilíneos, vestidos de cuello V profundo, mi vestido pegadito de los 10. De la cintura para abajo estaba absolutamente todo bien (la danza forma cosas maravillosas), pero para arriba, bueno... no era tan completo en mi percepción adolecente.


Un día frente al espejo me dije: Siliconas! Si. Y se lo dije a todo mundo. Iba a ponerme siliconas, unas chiquitas no más, fantaseaba con el relleno de mi sostén frente al espejo y pensaba que iba a comprarlo todo nuevo. No pensaba en post- operatorio, ni dolor, ni en pezones cortados fuera de su sitio o en cicatrices, tan sólo en el volumen, en la estética de mi sostén.

En verdad nunca jamás hubiese podido ponerme siliconas, el pensar en agentes extraños en mi cuerpo me pone nerviosa, pero la impaciencia - inconciencia del momento estaba ligeramente elevada.


- Esperate a pasar los 20, dijo mi mamá un día.

Era cierto.

Cruce los veintes y oh! algo empezó a suceder ese año (y los 4 años siguientes). Llegados los veintes mi buen derriere, mi floreciente pecho y yo estabamos hinchados y confundidos por todo en la vida.

Todo... todo intensamente en silencio.


Todos los por qués bien apegados: Que por qué no seguí bailando, que por que estaba en una universidad si yo queria estudiar teatro, que me gustaba estar en la universidad pero ese no era mi plan, que yo quería cantar pero no canciones de misa, que por qué me jodian tanto en casa si yo siempre me portaba bien (En verdad muy bien), que me molestaba mucho que todo allí fuera un "que si que no que nunca te decides", que eso me confundía mucho, que tal vez estaba malgastando el dinero en algo que no era mi plan y esa era una inconciencia, que mi plan no era apoyado, que tal vez no lo había explicado correctamente, que ya no me importaba que no crean en mi con tal que paguen, que no tenía ni medio novio porque no me gustaba ni medianamente alguien, que las nuevas personas que conocía me parecía que iban a ritmo de caballo desbocado en Yombina y yo me sentía Yombinicamente a paso de caminata, que no me encontraba dentro de ese grupo de personas, que extrañaba a mis otras personas, que sentía que caminaba en una nebulosa, que me preguntaba si yo realmente quería eso que iba sucediendo y que si no quería que iba a hacer. ¡Qué!¡Qué! ¡QUÉ!


Y con tanto sapo en la cabeza traté de hacer una hilación que me permitiera sostener en algo tanto deseo y tanto no saber. En verdad mis incipientes veintes los recuerdo bastante borrosos, algunos chispazos de claridad, otros de mucha angustia y algunos otros de hacer por hacer.


Recuerdo que trabajaba y trabajaba por alcanzar algo que en ese momento no me quedaba muy claro o tal vez era que había perdido un poco el entusiasmo del inicio. Creo que había perdido un poco el rumbo, a veces uno simplemente se pone a completar piezas que no llegaron por default como para el resto; para mi creo que fueron muchas piezas faltantes. Construir un camino confiando en que vas a encontrar la forma de completar los espacios vacíos con formas propias es algo positivo, pero tambien puede ser un camino muy acompañado de desasosiego.

Y en esos afanes fui terminando el primer lustro veinteañero, donde contra todo pronóstico propio me enamoré y pensé que había encontrado al amor de mi vida. Fueron de revolución aquellos días.

Yo no pensaba enamorarme de nadie, había terminado una relación que me había dejado pensando que tal vez, yo era una de esas personas que nunca se enganchan con nadie. Triste, pero si es lo que hay es lo que hay, pensaba.

En buena hora, ese "es lo que hay" se fue destruyendo a medida que por fin me empezaba a entrenar en lo que había querido desde un inicio. En el ir y venir entre el teatro y la danza habían cosas que iba descubriendo y me era muy dificil poner en palabras, algo sucedía que me invitaba a estar de acuerdo con el "no saber", más abierta a explorar sin preconcepciones y sobre todo más dispuesta a dar de mi sin armaduras.

En esa coyuntura personal me enamoré, todo lo anterior lo puse en práctica porque de alguna manera se estaba convirtiendo en parte de mi vida y las nuevas facetas que iba encontrando me eran tiernamente agradables. 

Una revolución en todo sentido, de pronto me di cuenta de lo contenta que estaba con mi cuerpo, dándome cuenta de que mi sexualidad era algo que me hacía tremendamente feliz y que por primera vez en la vida la pensaba sin miedo y con mucha alegría. Me encontré diciendo cosas que nunca había dicho y escribiendo cosas sin pensar en la forma de la prosa, haciendo cosas por el deseo de hacerlas y con ganas de que eso cresca.
Fui muy feliz esos días, más alla de estar feliz por las personas que me acompañaban estaba feliz porque sentía que algo dentro de mi se iba cuajando, no sabía muy bien que... pero en algunos casos, tengo la política de disfrutar de los sucesos en vez de detenerme a analizar el por qué de sus fundamentos, sin pensar en los pasos futuros porque lo que esta sucediendo en el instante es importante.

Sentía que estaba en camino a donde me imaginaba y que de alguna forma también estaba redireccionado la carrera y que a eso se le haya sumado el estar enamorada era un super plus. Estaba contenta, sentía que había encontrado una persona que entendía mis momentos de individualidad y mis momentos de querer estar pegada como chicle, que parecía estar en onda con mi necesidad de silencios presentes y dispuesto a dar una mirada a los otros lenguajes que manejo mejor que las palabras.

Pero de individualidades y pocas palabras también nació el fin de una etapa grande en mi vida. En poco tiempo tuve que dejar las clases, buscar un trabajo para sobrevivir, mudarme y quedarme sin enamorado estando terriblemente enamorada.

Pasé mis 25 soltera, con la carrera en stand by y con un trabajo que no se acercaba ni remotamente a lo que yo me había imaginado de niña, puber o adolescente; adoleciendo de un sólo pensamiento: Todo esto no sirve para nada; tanto planear, tanto ordenar, tanto portarme bien, tanto hacer las cosas correctamente, tanto amor, tanta dedicación, tanta flexibilidad. Todo esto no sirve para nada.
Me caí como torre de lego, se me deconstruyó todo pendejamente... cuanto lloré sin entender (o sin querer hacerlo). Es dificil encontrarle el sentido a esas deconstrucciones que nos pasan en el camino, ver piezas olvidadas, escondidas o rotas y tener que armar algo con eso, ver si quieres armar algo desde eso, si botas o reciclas. Lidiar con los olvidos, lidiar con las ausencias.

En parte, esas decisiones y el cómo las realizas van contruyendo  la persona que uno quiere ser realmente, aunque a veces no nos damos cuenta del todo. Las deconstrucciones entre etapas de la vida tienen para mi un amor - odio dificil de definir y los primeros años posteriores a mis 25 tuvieron  matiz de "Baja policia" y son los que he sentido como más largos en toda mi existencia.

Mientras todos mis recuerdos propios y los recuerdos de mis personas se sacudian del polvo de mi hecamtombe personal, yo iba escogiendo: reescribir, repetir, recomenzar, mantener, sostener, devolver, desechar... pensaba que todo ese dolor y amargura que sentía no podían ser ignorados, así que si algo iba a suceder permitiéndome sentirlo pues simplemente, iba a suceder en ese momento.

Me descubrí de una forma que no esperaba, no fue fácil y ciertamente por momentos fue desgarrador; no tenía ni la menor idea de lo que iba a pasar conmigo, pero tenía fe en que iba a encontrar la forma de hacer algo. Nunca me permití llorar tanto como lo hice desde momento y de alguna forma todas esas lágrimas también lavaron muchas cosas en mi.

Creo que una de las peores cosas fue el tener que lidiar con el afuera, con las opiniones de la familia, con las opiniones de los amigos que creen conocerte, conocer tus deseos y que tienen ideas de lo que deberías hacer, con los tiempos que la sociedad exige de nosotros sin distinción de codiciones. Me fui dando cuenta en el camino que muchas personas en el mundo pueden seguir adelante obviando la mitad de sus sucesos y que yo tengo una necesidad de procesos, que mi forma de pensar y hacer las cosas tiene que ver con construir y reparar, con tejer redes y caminos que puedan sostenerse en el tiempo porque han sido hechas con dedicación.

Eso toma más tiempo, claro que sí... y en este mundo de apurados en que vivimos es algo poco entendido; pero ya partida en pedacitos me dije que si no podía respetar mis tiempos, probablemente nunca podría respetar los de nadie. Así que hice un poco oídos sordos y me senté a reparar - me.
Hoy, a unos meses de cumplir 30 años pienso que estoy muy contenta de que los veintes se me esten acabando simplemente porque han sido años muy turbulentos. Aunque bueno... los 29 vienen siendo realmente geniales... Juro que nunca he recibido tantos elogios como desde que cumpli 29, hay algo que se irradia desde dentro cuando has aprendido a aceptar unos cuantos sin sentidos y claro, cuando los vestidos pegados te quedan realmente espectaculares.

Siento que ya no estoy más en la carrera maniaca de hacer algo para conseguir llegar a donde quiero, creo que ese es uno de los cambios más significativos del final de mis veintes, siento que por fin estoy encaminándome hacia donde quiero estar, mis sueños estan sucediendo aquí y ahora, lo que hago me hace inmensamente feliz.

Mis sueños de trabajar en arte estan sucediéndome todos los días, bueno... medios días en mi vida paralela como dicen mis amigos, que más que paralela siento que es transicional, pues todavía tengo un trabajo administrativo de 8 a 5, pero de ahí en adelante transito en tiempos y espacios que reafirman mis proyectos de vida, que estoy en donde quiero estar y me hace muy dichosa saber que puedo sostenerme y ser consistente en esto.

Eso es colosalmente grandioso.

Siento que los 30 me estan llegando con una templanza más pausada, con una lujuría bastante divertida y con palabras más abiertas y confiadas, pero sobre todo, con una calma que no había experimentado así en mi vida entera.
Me he dado cuenta que aunque planee siempre aparecen cosas que hacen que formatee el camino y hasta ha empezado a parecerme divertido, tal vez es que mis 20 me han enseñado a enfrentar mejor la incertidumbre. Creo que de alguna manera (y aún siento raro pensarlo y escribirlo) ahora estoy segura de que pase lo que pase, voy a resistir, voy a llegar.

Ahora pienso que en el fondo siempre he pensado en construirme primero y antes que nada. Pienso que ese yo construido es lo que ahora tengo y creo que con eso, podré recibir mejor lo que tendré.

Tengo millones de planes para el futuro, terminar la maestría, irme a vivir fuera de Lima, fuera del Perú algún tiempo, quiero enamorarme de alguien y espero que alguien se enamoré también de mi, quierocompartir todo esto que me esta sucediendo, quiero aprender a hacer planes en conjunto y no sólo individuales; pero al final de todo creo que mi único plan seguro para los 30 es disfrutar y revolcarme como chancho en todo lo que haga, porque en verdad tengo unos planes maravillosos que quiero ver como van a modificarse.

lunes, 27 de junio de 2011

Finde

El finde por la tarde limpiaba mi casa mientras cantaba y tuve la sensación de que iba a enamorarme pronto... que será... mi yo esperanzado.

Le dí vueltas un rato a mi idea de mi yo enamorado, a la idea de cuanto me gusto así y de las ganas que tengo de que alguien me ame con mi locura y mis soltadas de indirectas directas.

Entré a bañarme mientras cantaba y me reía de sentirme sonsa, de imaginarme que seguramente en la reunión a la que iba podría encontrar el amor.

Me la pasé tarareando canciones mientras me cambiaba 3 veces de ropa.

Salí de casa, me subí al bus y en la radio sonaba: Amor en el aire... que nació del aire... Me dió ataque de risa.

En verdad no encontré nada nuevo, salvo un recordatorio de algo que me quedó grabado en la piel despues de mi seminario de movimiento auténtico. Pronto voy a escribir acerca de eso.

Hoy, me encontré esta cancioncita que me ha hecho la transferencia intermodal. Cantemos, cantemos...



But if your love should cross with mine
I will be here on your side
As long as you want me to be
I’ll not be going far or wide
Running, walking, standing still,
Sitting, laughing - that I can do
And wishing, wishing
It could be me to dance with you

miércoles, 16 de febrero de 2011

Wishful thinking

Desperté antes de tiempo la madrugada del viernes, soñaba contigo y me reí porque despertar y ver en mi la más colorida ropa interior hizo que pensara que estaba totalmente acorde para la ocasión de mi onírico invento. Lástima que no estabas pensé.

Igual mi día empezó alegre y colorido.

En medio de la soleada mañana recibo el mensaje  de una amiga:

Asunto: MENSAJE DEL TONO HORRIBLE.

YA NO VENGAS ESTE SÁBADO A ESTA ROLA, VA A ESTAR MUY NECIO Y DELINCUENTE.

"Jaja... Los horribles" - Pensé,  el grupo de amigos de un par de mis amigos se autodenominan así... me dió curiosidad el saber que estaban organizando un tono... me dió risa que la que lo organizara en conjunto sea una amiga mia.

Entonces me acordé de ti nuevamente, de mi sueño y  de que yo te conocí en una de esas fiestas del grupo de los Horribles. En verdad nunca supe que amigo es el que tenemos en común... hasta ahora parece que ninguno, hay un eslabón que nos hace completos extraños, por una parte, eso me gusta. Me gusta más saber que te conocí sin intermediarios que pregunten ¿Y cómo te fue? (Porque despues es un Oh! vaya lío! Los amigos de mis amigos son tus amigos....)

Me acordé de ti, del beso, del closet y de mi, de lo bien que me sentí.  La mañana me pareció más soleada.

En medio del sol a la hora del almuerzo empecé a recordar todas tus visitas, lo metículoso que eres, lo ordenado que eres y lo desordenada que soy (Hasta ahora no me explico como es que alguien se desviste, me desviste y se las arregla para dejar todo doblado...).
 
También me acordé de la última vez que hablamos y que te dije que ya no tenía tu número y que no quería verte:
- Entonces, ya nos veremos otro día... en Vivanda seguramente...
- Si G., Seguramente, que estes muy bien.
 
Estoy segura que eso no sonó a veámonos otro día, la pura verdad es que me confundes (o yo me confundo sola no lo sé), a veces parece que no fuera tan impersonal y no me gusta andar en subidas y bajadas. Igual me gustas, en fin.
 
Pero madrugada del viernes soñe contigo y la del sábado también. Calentura pensé.

La mañana del sábado me senté a escanear fotos viejas para no pensar en mis ideas enardecidas, sentada pensaba que debería salir, pero no sabía a donde... con ese calor de muerte el único lugar donde quería estar era en la playa, pero a esa hora ya no iba a pasarme la hora que tomaría llevarme hasta allí; llamé a un par de amigos, todos andaban resaqueados de After office. Me quedé viendo pelis.

Ocean eleven, Ocean Twelve, Ocean Thirteen... un ocean de aburrimiento. Cambié de onda viendo Un puente a Therabithia, me gustan las películas para imaginar. Casi al finalizar la peli, cuando el niño construye el puente me quedé pensando en esa imagen, en construir puentes.

Tengo que construir mi puente fuera de este aburrimiento porque esta horrible - me dije - ¡Horrible! ¡Claro que sí! ¡Horrible!. Y llamé a casa de mi amiga para ir al tono Horrible:

- Me encontraste con las justas.
- Menos mal... no tenía tu celu... 
- Ya me estoy yendo para allá.
- ¿Cómo es ahora?
- Tu ven no más, apunta la dirección y yo te hago entrar.

Perfect.

Llegué casi a las 12 y la encontré en la puerta, nos abrazamos mucho, hablamos lo que pudimos, me presentó gente por montones que iban llegando y pasando casi tan rápido como llegaron. Mi amiga me pidió que cuidara que nadie entre sin pagar y que los que salieran tuvieran el sello en el brazo.

Mientras veía el sello en el brazo de alguien vi que llegaste. Me dió cositas y me escondí (Cuando alguien me gusta soy una lorna). Mientras me escondía tu entraste a la fiesta. No sé si me viste. Yo me quedé parada un rato como mongolita y pensé que bueno... ya que chucha si no me vió... igual yo le dije que no quería verlo (¿Aunque si pues no?).

Pasó más gente, saludé más gente, me encontré con gran gente, me reía de ver a los más necios de los necios deambulando horriblemente por todos lados. Me dió sed y renuncié momentáneamente a mi posición de guardiana.

Caminé a comprar algo a donde vendían las bebidas, compre una botella de agua y al salir te ví parado al lado de donde yo salía. Me miraste como sin saber si saludarme o no, sin mover nada más que la cabeza al lado con tu cara de serio. Me acerqué a darte un beso.

- ¿Que ha sido de ti?¿Cómo estas?
- ¡Bien!¡Bien! Todo bien...
- ¿Que haciendo por aquí?
- Mi amiga organizaba la fiesta... y tu con quién viniste?
- Con unos amigos , dijo señalando al grupo de gente que había al lado - ¿Una chela?
- No... pero gracias - le dije mostrándole mi botella de agua.
- ¿Qué haces tomando agua?
- Tenía sed.
- Si tienes sed tomas una chela.
- Bueno, yo tomo agua.
- ¿Quieres bailar?
- Ya.

Y nos pusimos a bailar un rato, hablando de cualquier cosa mientras él volvió a preguntar si quería tomarme una chela, me tomé tomé un par de sorbos y le dije que no quería más. Bailamos un rato más.

Lo miraba y me moría de risa, de ideas, de rememorar mi sueño calenturiento... Se acercó a besarme.

Lo besé.
Me besó.
Lo besé.

Como me gusta que me besen.
Como me gusta besar.
 
Seguimos bailando un rato más entre mis miradas de risa y sus miradas de serio con lentes.
 
- ¿Nos vamos?
- Si.
 
Los taxis son cosas incómodas cuando quieres desvestir a alguien. Más cuando has tomado agua. Más cuando eres tan conciente de ti misma. Que bueno llegar a casa. Pasar tiempo contigo es divertido.

Más tarde cuando ya empezaba a aclarar, despertaste, me viste mirando a la ventana y diste medio salto diciendo:

- ¿Has visto? ¿La línea de división?
- Si... la g...
- Esa blanca ¿la ves?

Tuve que abrir más los ojos para ver lo que tu veías, aunque estabas en el mismo lugar que yo.

- Esta mostra...
- Si... Aquí siempre atardece y amanece muy bonito.

Me quedé pensando en cómo tu ves el blanco a primera vista y yo veo el gris. Volví a recostarme mientras miraba como mirabas el cielo. Volviste a recostarte a mi lado.
- Me hubieras avisado
- ¿Avisado qué?
- Que te iba a encontrar
- Yo pensaba que te iba a encontrar.
- ¿Asi? ¿Por que?
- Soñé contigo, pensaba que te iba a encontrar.
- ¿Qué soñaste?
- Algo poco decente.
- Todo en el mundo es completamente decente.
- Entonces soñé algo decentísimo.

Tu contestación me dió cosquillas, es bello ver la cantidad de puertas que se abren cuando partes de que todo puede estar completamente bien.

Hay algo que me gusta de ti y es que me miras como si fuera la última vez que fueras a hacerlo, te tomas tu tiempo, siempre recuerdas lo que te cuento; sin embargo me disgusta que a veces yo pregunto por algo que me has contado tu haces como si no lo hubieras hecho y te haces el loco.

Volviste a dormir y yo estaba como loca porque no podía y no sabía por qué, pues yo siempre duermo como sea, en donde sea.

- ¿Sufres de insomnio?
- No
- ¿Entonces? 
- No sé. 

Empecé a ponerme de mal humor. Me levanté, empecé a buscar que hacer sin saber bien que, tu preguntabas ¿Que haces? En verdad no sabía... solo que no podía dormir, no sabía que hacer y cada que volteabas a juguetear conmigo para despues dormir de vuelta yo me activaba más y volvía a ponerme de mal humor.

- ¿Quieres que cierre la ventana?
- Si.

Te vi caminando, me gusta la desnudez... me parece poética y hermosa, la desnudez masculina me parece apolínea (o tal vez sólo la tuya porque me gustas), yo siento mi desnudez tan dionisiaca. Me gustó esa imagen y con eso dormí 10 minutos.

Desperté loca de nuevo y me hice algo de comer. Tu mirabas como si comiera demasiado y mientras yo pensaba que eres un quisquilloso.

Había tanta neblina en la calle, "Es bonita" dijiste, yo imaginé que caminaba contigo de la mano por el malecón. No se si imaginarme contigo.

Cómo a medio día me dijiste que tenías que irte, yo asentí con la cabeza. Antes de hacerlo, te sentaste al lado izquierdo de mi cama, me miraste y me diste un beso.

No dijimos más palabras.

No se si vuelva a verte.

Me gustaría hacerlo.

(Y hacerlo hacerlo)