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miércoles, 17 de marzo de 2010

Mala noche

Antes de anoche la pasé fatal.... vengo arrastrando el sueño y  la verdad ya no creo que lo recupere... me muero de sueño... antes de anoche me desperté como 25 veces... la pasé mal!!!!

Todo empezó porque empecé a tener pesadillas, ya ni recuerdo bien de que, algo tenía que ver con hombrecitos siniestros. Desperté porque el gato me tocaba la cara con su pata y cuando abrí los ojos y juraría que el fucking hombrecito siniestro estaba paradito detras del gato, el cual me miraba con sus bigotes blanco y la cara de costado.

Siempre me ha parecido raro "pensar" que veo las cosas que sueño en mi cuarto, claro sólo mientras despierto, durante esos segundos veo a estos "seres" de mi sueño y  tengo la sensación de "Ya fuiste, este es mi territorio, aquí el juego me lo se yo" y ahí todo va desapareciendo, no dejo de sentir el susto de la pesadilla, pero ya todo eso va pasando a medida que voy regresando a la conciencia.


Con el susto del sueño prendí la tele a la 1.30am y estaba dando este programa de "Bienestar corporal", donde hablaban de las consecuencias de "no comer" ya sea por anorexia, bulimia, depresión, etc... Y ME CAGARON!!!!  Me pasé de un susto onírico a uno terrenal. En verdad super piña para que justo hayan tratado ese tema.

Me explico un poco, entre mis "miedos reconocidos" tengo uno que tengo presente todos los días, el miedo al "daño corporal" ya sea por ejercicio, mala praxis o secuelas de algún suceso. En este caso, la suceso sería la maña alimentación como producto de otro evento y el miedo es básicamente por algo que me ha pasado ya dos veces: cuando me deprimo seriamente dejo de comer, no porque no quiera, si no porque simplemente no tengo hambre.

La primera vez que me pasó debo haber tenido como 16 años y estaba en un proceso de separaciones, apariciones, ausencias e inicios bien jodidos de procesar sola y bueno, no me fue muy bien creo yo, creo que los únicos momentos en que comía con algún gusto era cuando estaba con la gente de mi cole (por eso trataba de estar con ellos lo más posible) y luego de eso la sensación de "querer comer - sentir satisfacción por recibir alimento" desaparecía. No es necesario decir que mi cuerpecito no le fue muy bien.

Un día luego de marearme horriblemente en el centro médico de la universidad (menos mal fue ahí en los chequeos) y perder la conciencia como por 2 horas, me quedó clarísimo que así yo no tuviera el  "impulso - necesidad"  de comer, igual tenía que hacerlo si es que quería poder seguir con mi vida de la forma en que yo quería hacerlo porque no podía exigirle algo a mi cuerpo si es que yo misma no le daba recursos.

La segunda vez empezó a fines del 2006 por razones que estan escritas en varios posts anteriores, pero bueno esta vez tenía la experiencia anterior y la conciencia de "esto me sucede como resultado de esto" y de alguna forma trataba de manejarlo mejor. Sin embargo eso no significaba que no viviera asustada todo el tiempo.
De verdad me la pasaba traumada, comia no por hambre, si no porque pensaba que el no come iba a maltratarme los organos, el corazón... los intestinos... no sé... Esto a su vez se cruzó con una cuestión bien pendeja, derrepente a inicios del 2007 tenía la sensación corporal de querer tener hijos, obvio que tenía clarísimo que no lo iba a hacer, pero veía los bebes en la calle y me parecían tan lindos y me parecía mucho más bello el proceso de "creación evolución" de una vida dentro del cuerpo, sentía la necesidad corporal de que eso pasara en mi cuerpo, de verdad era una cuestión muy instintiva... como si mi cuerpo me dijera "Your time is right now", pero tener esa sensación era una pendejada tomando en cuenta el proceso que yo atravesaba en esos momentos.

Y ahí apareció el miedo de nuevo, si tenía hijos podía pasarme algo realmente malo, pues mi alimentación andaba bien triste y ya con eso había perdido 8 kilos, que se convirtieron en 10 unos meses despues. Empezaba una cadena de asociaciones realmente terribles, me acordaba de mi mamá luego de mi desmayo con un menjunje verde - marrón diciéndome en casa "Tomate estooo, si no te vas a moooriiiiir, te va a dar leuseeeemiaaaa, te van a tener que hacer un transplante de médula y el único donate va a ser tu hermano porque yo no puedo porque te tenido hepatitis!!! ¡¡Cómo le vas a hacer eso a tu heramaaanooo!!! ¡¡Si te pasa un accidente y te desangras no vas a sobrevivir!! y encima que tu has puesto que eres donante de órganos te van a dejar morir...  y peor... si sales embarazada!!! te vas a moriiiirrr, no vas a poder tener hiiijooooossss.... Ay hijita pero si no pudieras tener hijos yo podría ser tu vientre de alquiler... yo todavía estaría joven... Tómate esto". Y sólo para que se calle, deje de darme imágenes horribles y se vaya, me lo tomaba completito.

Pero bueno, siempre llega el momento en que uno dice "esto no va a suceder", derrepente en un par de lustros, pero no ahora, pero igual pensaba que si no cuidaba de mi cuerpo en ese momento entonces en un futuro me iba a ir mal.

De alguna forma sentía que mi cuerpo se estaba auto suicidando de tanta tristeza.... pero a pesar de no tener deseo de comer, pensaba que podía encontrar la forma de alimentarme de forma amable, como si una parte de mi cuidara de la parte que estaba enferma. Así que empecé a comprar Ensure (esa leche multivitaminizada que le dan a los enfermos), tomaba sopas (porque siempre tenía frío) y tomaba vitaminas; pero ni así me sentía bien... simplemente no tenía impulso de comer.... "No tener impulso de alimentar la vida"... siempre pensaba eso, seguido de estas imagenes de musculos desgarrados... ¡¡¡¡horribleee!!!!!


Y a la vez pensaba: ¡¡¡Yo quiero vivir!!! ¡¡¡Yo quiero vivir!!! ¡¡¡aunque ahorita siento que me muero yo quiero vivir!!! debe haber una forma de no morir sin haber vivido!!!! y lloraba y lloraba y me dolía el corazón y de nuevo volvía a pensar: es porque no como, mi corazón debe estar débil... debil en todo sentido... me habían roto el corazón y yo no lo alimentaba tampoco.

Lloraba tanto que me daban nauseas, así que la leche multivitamizada la tomaba helada para ver si con eso me sentaba mejor. Me dolía el corazón tanto que pensaba que tal vez un día me daría un ataque y me moriría en cualquier lado, me mareaba en la calle, me zumbaban los oidos y pensaba: Seguro es hoy, seguro es hoy, tal vez no sería tan malo.

Pensaba que los lentes gigantes eran lo mejor que podía haber salido de moda en ese momento porque así nadie se daba cuenta que lloraba todo el día mientras caminaba, ni veían mi cara de malestar constante, mis ojeras más grandes que lo normal, los huesos de mi rostro que daban la impresión que me estaba secando. Llegaba a casa y tomaba sopa, tomaba la leche.

Me compré un seguro de vida para no pensar que hasta muerta era una carga para todos. Y volvía a tener las imagenes de musculos desgarrados o que dejaban de funcionar y todo se pudría, sentía un olor amargo en mi cuerpo... voy a morirme pensaba... pero igual hay que pensar en otra cosa y tomaba la leche, me obligaba a comer, para resistir, porque si finalmente iba a morirme por lo menos tenía que pelerar y hacer el intento de salvarme. No sabìa para que... no es que en el momento encontrara muchas razones, pero aunque sea para dar la contra.


Y estaba recontra flaca y nunca falta la gente que hace el comentario de: "pobre seguro es anorexica, es bulímica...pobre niña"  Uff!!! me empinchaba peor... Porque yo comía, pero no ganaba peso, me veía en el espejo o miraba toda la ropa que ya no me quedaba y volvía a pensar en eso, daño corporal, daño a las fibras cardiacas, a mis músculos y me moría de miedo. En verdad me moría de miedo, es más... aún me causa miedo.


Y despues de tener una pesadilla y despertar en ese estado en que sientes como miedo pero te das cuenta que estas despierto, pero igual tienes la sensación, prendo la tele para olvidarme y empiezo a escuchar: "Las consecuencias de no comer ya sea por anorexia, bulimia, depresión, etc..." Lo que le sucede a tu cuerpo, a tus intestinos, a tu corazón, a tus músculos, las funciones que se activan / desactivan en esos momentos, la relación con la memoria, la creatividad, la fuerza....

¡¡¡CONCHESUMADRE!!!!  ¡¡¡¡¡¡¡¡Tuve tooodos esos pensamientos de vuelta!!!!!
RECONTRA MALA NOCHE.

Creo que lo peor de todo es que todo lo que decían eran cosas que yo había pensado que podían sucederme, cambié de canal y busqué al buen Barney... jajaja... que se me hace totalmente neutro para cuando tengo pensamientos aterradores... pero aún así... ya los pensamientos estaban instalados en mi cabeza de nuevo.

Así que bueno, cómo no puedo sacar esos pensamientos de mi cabeza, el día domingo que hacen la repetición del bendito programa me voy a sentar a verlo todito, completito... para saber que es lo que pasa o pasó en mi cuerpo y sentir alivio de que subí 6 de los 10 kilos que perdí, sentirme contenta de que los lentes que ahora uso son sólo para ver de lejos, sentir la alegría de que ya no siento que voy a morirme.

He vencido.

Lo celebraré con mi barra de granola.

lunes, 8 de marzo de 2010

De la mano

Nunca me tomaste de la mano; ¡Con lo que a mi me gusta entrelazar mis dedos y apretarlos cuando amo!



Caminabamos por la calle y yo pensaba que gustaría jugar con la hendidura de tu palma o con  tu dedo torcido con el que sabías a que lado se referían las personas.

Verás, hay algo bonito en tener una herramienta para asir lo que quieres hacia ti, apretujarlo, guiarlo, besarlo y todo lo que eso implique. Hay una extraña unión de santidad y lujuria en ellas, algo que hace que los besos en las palmas o en los dedos sean lo que uno quiere que sean.

Pero tu no me tomabas de la mano.

Yo también renuncié a que lo hicieras, pensaba que si eso te hacía sentir libre entonces yo podía acostrumbrarme. La verdad nunca lo hice.

Para mi tomarse de la mano es como desear fisicamente que alguien te acompañe, invitarlo y permitir que sea su voluntad la que escoja, pues siempre puedes decirdir soltarte y ser uno de nuevo.

Pero tu no me tomabas de la mano y a cada paso yo pensaba que era horrible y triste. Que horrible haber aceptado la tristeza, sin embargo era yo la que aceptaba eso pensando que tal vez podría ser una forma no conocida de expresar mi amor. Si mis manos te aprisionaban yo podía abrirlas y sólo ir a tu lado, yo quería hacerte feliz.

En el tiempo, me doy cuenta que eso no iba a hacerme feliz nunca, porque al final del día mis manos estaban  o estarían solas, cómo antes o como hoy siempre sería yo con mi voluntad y sin nada de vuelta.

Tu no me tomabas de la mano. 

Yo construyo el amor y la felicidad con ellas.

martes, 16 de febrero de 2010

Una foto



Hoy me taggearon en el FB en esta foto... MIERDA... las cosas que me acordé... ojalá las buenas ganaran, pero tuve un recuerdo en especial, que aunque esta pesadito... esta muy bien que lo recuerde.

Ese día era la reunión de cumpleaños / despedida de mi amigo John y yo le dije al chico con el que estaba para ir. Mi intención con llevarlo no tenía nada que ver con algún tema de exhibicionismo femenino, si no con que las personas que iban a estar allí eran importantes para mi. Sin embargo, este chico no quiso acompañarme.

Yo obviamente yo busque varias razones para tratar de convencerlo y hacer más bonita la idea de ir... Es sólo un ratito, no va a ser hasta muy tarde, todos son buena gente, nadie te va a tratar como el nuevo, etc, etc.... El igual no quiso ir y me dijo algo así como que se iba a sentir raro porque no conocía a nadie y que de que iba a hablar, que era una "reunión de colegio" y que seguro todos iban a hablar de cosas que sólo nosotros conocíamos. Yo hice el intento un par de veces más, pero al final, fue inutil y a mi  no me gusta obligar a las personas.

El día de la reunión yo llegué y la pregunta de todos fue ¿Y donde esta tu enamorado con el que andas tan feliz?. Marita volteó los ojos, se siguió de largo a saludar al resto y con eso distrajo un poco a todos. Pero la reunión siguió avanzando y todos siguieron haciendo la misma pregunta: ¿Donde esta?. Así que a mi no se me ocurrió mejor idea que exponer las mismas razones que el enamorado me había contestado a mi.

En ese momento voltearon a mirarme con la ceja levantada:
1. La enamorada de John.
2. El enamorado de Lili
3. El enamorado de Andrea
4. La enamorada de Renato

John, siempre tan directo como siempre me dijo: "Mmmmm... Valeria, eso es un no me importa, supongo que mínimo le habrás dicho ¡Ah! tu te la pierdes! (en un tonito de un chiste que nadie que no haya escuchado la historia de donde viene entendería)". Yo iba a decir algo, pero preferí quedarme callada porque iba a defender lo indefendible. Me sentí una reverenda imbecil.

Cojudísima.

Mi cara simplemente lo decía todo y es muy dificil esconderle algo a personas que te conocen tan bien. Los novios y novias hicieron comentarios graciosos al respecto, como "¿porque tu no eres así de comprensiva y me haces venir a estas reuniones? (Comentario de alguien que era un "adherido" al grupo pero que se había convertido en alguien muy querido por nosotros). Todos se rieron y empezaron a recordar webadas que habían hecho juntos luego de conocer al grupo colegial.

Yo sonreí y seguí la corriente, pero ya la molestia la tenía clavada en el estómago.... para hacerla caleta pregunté si alguien quería que le trajera algo de tomar y me fui al comedor.

Karin la entonces enamorada de John se me acercó y me dijo: "Valeria, yo a John lo amo, pero yo no podría las manos al fuego por él, los hombres son tan egoístas y una tiene que cuidarse, si no quiere venir aunque sea hará otras cosas contigo ¿no?, porque si no que no te joda, esas cosas son cojudeces..."

Que hasta las webas me sentí... que horrible me pareció ese comentario, en ese momento yo si hubiese hecho lo que sea por la persona con la que estaba ¿como es que dices que amas si no confías... si no compartes? y por otro lado ¡Qué ridículas me sonaron sus razones cuando me senté en un cuarto lleno de personas que no se conocían entre si pero que iban porque la persona con la que estaba se lo había pedido! ¡Qué ridícula me sentí yo!  

Al fin de la noche la pasé muy bien, reunirme con mis amigos del colegio me deja siempre llena de buenos deseos y sintiendo que en el mundo las buenas personas si existen, yo quería compartir eso tan grande y bueno para mi, quería compartir eso bueno de mi vida; pero bueno... hoy se que formar parte de la vida de alguien es una desición personal.

Es más facil deshacerse de algo cuando tienes menos vínculos.

Es tan grande el desamor que recuerdo... pero es extraño, ya no me hace sentir mal, ahora se que eso es algo que no quiero en mi vida y es mejor dar por perdidas algunas cosas.

Así que hoy, esta foto me recuerda lo importante que es tener cerca de uno a personas que sean sinceras en su deseo de compartir y que saben querer con el corazón limpio.

martes, 10 de noviembre de 2009

La unica vez que alzó la voz

Yo estaba en calidad de asilada en su casa, no recuerdo bien como empezó la conversación, pero era seguramente porque yo debí haber estado hablando de irme a mi casa.


Me recuerdo muy triste, no sabía cual era mi lugar y a pesar de sentirme a gusto donde estaba, sabía que eso no iba a durar más que un parpadeo.

No recuerdo bien cual fue el curso de la convesación, yo tenía varios días quedandome en su casa y creo que le pedía que me llevara al sitio que ya había alquilado y el me decía que me quedara, yo insistía en irme. Creo que el se molestó por mi insistencia y ahi empezó todo, el único momento en que recuerdo me levantó la voz, que mal momento para levantarme la voz fue ese:

- Ya pues, no tienes que llevarme hasta Surco si estas ocupado, dejame en molicentro y yo de ahí me voy.
- ¿Por qué quieres irte?
- Porque no me puedo quedar siempre en tu casa

- ¿Porque no?
- Porque esta no es mi casa
- ¿¿¿¿Quien te ha dicho eso???? ¿¿Alguien te ha dicho eso?? ¿¿Dime quien te dijo eso??
- No, no, no, no, nadie, nadie me ha dicho nada.
- ¿Entonces porque dices eso?
- Porque así es, yo me siento mal de incomodar a todos.
- ¿Incomodar a quien? ¿Alguien te ha dicho algo?
- No, no entiendes, no importa.
- Si importa, me estas diciendo que te sientes mal en mi casa ¿alguien te ha hecho sentir mal?¡Si alguien te ha hecho sentir mal lo mato!
- No, nadie me ha hecho sentir mal, le dije aguantandome para no llorar.
- ¿No estas contenta aquí? ¿porque dices eso?
- Has entendido mal, nadie me ha hecho sentir mal. No importa, no importa.
- ¡¿Entonces porque lloras?!

Los ojos se le abrieron con cólera y apretaba la boca, golpeó su escritorio... puso la peor cara de molestia que le vi en la vida.

Yo me paré, entre al baño, cerré la puerta con llave y me senté en el piso a llorar. Lloré tratando de no hacer ruido, tratando de respirar profundo porque sentía que me ahogaba en mis propias lágrimas.

No pertenesco a ningun sitio, no tengo ningún sitio, sólo causo molestias a todos, no tengo un lugar en el mundo. - Pensaba sin saber que hacer.

¿Que podía decirle yo que resumiera tantas cosas? No sabía como explicarle, no sabía como decirle sin hacerle sentir pena por mi, sin parecer una victima, yo no quería que nadie sintiera lástima por mi. ¿Que podía decirle? Cómo dices sin dar pena:

Mira, la casa donde siempre he vivido nunca ha sido mi casa, todos los dias me dejaban claro que nada de lo que estaba allí era mio, ni mi cuarto, ni mi cama, ni el espacio, yo nunca he podido cerrar la puerta y sentir que estaba en algo que es mio; siempre he sentido que no tengo un sitio, si cerraba la puerta me hacian abrirla a gritos y golpes. No me gustan los gritos, me asustan, no me grites. Mi casa nunca ha sido mia, nunca ha sido un lugar en el que yo pudiera sentirme a salvo, sólo un lugar donde llegar a dormir. Ahora me han botado y no tengo ni eso. Esta es tu casa, gracias por compartirla conmigo, pero es tuya y de tus papas, yo estoy aqui temporalmente, tu pronto vas a irte y yo tengo que acostumbrarme al sitio que alquilé, no tengo a nadie que en este momento pueda ayudarme, por lo menos no sin causarle un problema, yo no quiero causarle problemas a nadie, no tengo una casa, no tengo un lugar. Nada es tu culpa, soy yo la que no tiene casa, aqui todos me quieren y yo tambien quisiera quererlos para siempre pero es tu familia, no la mia; tengo miedo a salir de tu cuarto y sentir que incomodo a alguien, que invado el espacio de alguien... y a la vez todo esto es tu espacio, soy yo la insertada en tu espacio, siento que estoy en un lugar donde soy bienvenida pero que se que no es mío, aquí yo no he construido nada ni puedo hacerlo porque todo se acabará pronto. No te estoy sacando en cara que vayas a irte, las cosas son así nada más. Sólo mira a tu alrededor: todas mis cosas estan en una mochila sobre ese mueble, en ningún sitio más porque pronto voy a tener que irme y no se a donde, no se que voy a hacer y tengo mucho miedo. Me siento mal por hacer que te levantes a las 6am para que me dejes en el paradero y para ir a trabajar, yo se que no tienes porque hacerlo, tu no tienes ninguna responsabilidad conmigo. Me siento mal, me siento una molestia. Yo se que no entiendes porque para ti las cosas son distintas y aunque no entiendes del todo me ayudas, yo te agradesco, sólo no me grites, yo se que te molesta no entender por qué lloro, yo no quiero ser una molestia para nadie. Lloro porque no tengo un lugar para mi.

¿Cómo le decía que lo que yo sentía no era únciamente por lo que sucedía en ese momento si no por un montón de cosas que habían pasado atrás? Cosas de las que no tenía ni idea, cosas que siempre quise hacer como si no existiesen y ahora me habían reventado en la cara, cosas que ahora tenía que arreglar y no sabía cómo. ¿Cómo arreglas tantos años de haberte sentido parte de nada? ¿Cómo enfrentas todos esos sentimientos que quisiste hacer como si no existieran? Cómo le dices:

Son muchas cosas las que me han hecho daño y yo sólo les cerré el corazón pensando que con eso iba a ser como si nada hubiese pasado, pero no es cierto, no es cierto, me duelen y no las entiendo. Yo los he querido mucho pero creo que no han sabido quererme, tal vez no querian, tal vez no sabian como hacerlo, yo los quiero igual, pero me hacen daño. Ahora me han botado y siento que no me quieren, no entiendo que hice mal. Siento que nadie me quiere lo suficiente como para querer quedarse conmigo. Yo los amo tanto, siempre trato de ser buena, aún así parece que no es suficiente.

Lloré y lloré en el baño hasta que me tocó la puerta. Me paré, lavé mi cara, respiré hondo y salí.

- ¿Estas bien?
- Si.
- ¿Que tienes?
- Nada.

"Las mujeres siempre dicen que no les pasa nada y les pasa todo" me dijo un amigo. En ese momento lo que me pasada era precisamente eso: Me sentía parte de nada, que podía ser más abrumador que eso.

Me quedé callada porque no me gustan los gritos.

Me quedé callada porque yo sabía, sabía que cuando todo se acabara el también iba a hacer como si nada hubiese existido, yo sabía. Sabía que no iba a quedarme nada.

Y me había gritado.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

En tus pupilas

Hace unos domingos hablaba con Vero de canciones que no escuchábamos hace tiempo y nos encantaban, de cuando eramos niñas y tambien esas que nos recordaban momentos específicos. De casualidad encontramos un especial en VH1 de One hit singers... ¡Cómo nos reímos recordando tantas cosas!.

Llegó un momento en que ella dijo que le encataba esa canción de Shakira que empezaba con ella hablando francés y yo tuve una laguna mental... jodida! Recordaba que yo había escuchado mucho esa canción alguna vez, pero no podía recordar la letra ni la melodía ni el título de la canción, sin embargo si recordaba a que canción se refería. Recordaba que me gustaba mucho pero nada más que eso.

Me quedé hasta ayer tratando de recordar la canción y pensando ¿Por qué no la recuerdo?,pero en el transcurrir del día tenía tantas cosas que hacer que no pude buscarla y la tuve hasta hoy que por fin la encontré.




¡Que bonita era la sensación que invadía mi cuerpo! Me echaba en  mi cama  mirando alrededor, recordaba que todo se veía iluminado, no puedo decir si era que había sol o era yo la que se sentía brillar, pero para mi todo era clarito; me echaba para ver si se nivelaba todo lo que sentía en el pecho, para ver si todo mi cuerpo disfrutaba del gusto de imaginar cuanto me gustaba tocarlo, olerlo, verlo junto a mi... imaginar el momento en que podría  mirar cada conmisura de su cuerpo y por fin acabar con la necesidad de tocarlo, para saber si de verdad se sentía como yo creía, tenía una curiosidad casi infantil.

Puro regocijo entre mis sábanas.

Era como si  hubiera encontrado la forma de escuchar con las manos a través de la piel y bajo esa premisa nunca podría saber que piensa y siente si no lo tocaba; así que mi deber era tocar... tocar, tocar y descubrir, me daba  loca ternura, como esa que inspiran los niños cuando uno les hace una mueca y se rien sin que uno sepa bien porque, pero igual lo haces porque su respuesta simple te dice más que cualquier palabra.

Así pensaba yo en tocarlo y divertirme con lo que fuera que hiciese, pero sólo con él... mi descubrimiento no tenía sentido en otra piel; no sé bien porque era eso... creo que era una cuestión de conexión, de esas que brillan cuando aprendes a abrir el corazón porque sabes que no van a hacerte daño. Me moría de la risa de pensar que él iba a ser mi complice en la cantidad de travesuras que se me ocurrían.

Yo no había sentido nunca eso, había tenido unas cuantas experiencias y un par de novios que me habian hecho sentir que era una indecente (de hecho en algun sentido medio ofensivo...) y por ende, mi impulso por querer seguir mirándolos se iba extinguiendo.

Pero con él no, yo cantaba y pensaba que él me hacía sentir que la humanidad de las personas era hermosa, dejé de entender porque las personas se enfocaban sólo en los defectos, de hecho empecé a ver eso que llaman "defectos" como cosas que hacen peculiares a las personas, para mi defectos eran cosas más grandes.

Sentía que nada era imposible, que nada estaba mal en pensar y sentir de la forma en que lo hacía, pensaba que si la divinidad existía esta era precisamente la forma en que hubiese deseado que nos sintieramos, pensaba que son los hombres los que tergiversan el sentido de "hacerle el amor" a alguien, pensaba en mi sexualidad como la forma más sublime de expresar todo lo que sentía en el alma.

¿Qué otra forma de expresar amor a mi pareja podría haber si no es a través de mi propio cuerpo? ¿No es acaso mi existencia en el mundo puramente física? ¿De que otra forma podía mi alma decir lo que pasaba por ella si no era utilizando su único instrumento?

Mi sentir y mi actuar tenía total sentido, estaba feliz de poder sentirme así con una sola persona; creo que nunca se me pasó por la mente entender la monogamia como una pérdida de libertad, todo lo contrario, me había abierto una cantidad de puertas en las que yo aprendía a ser libre y era inmensamente feliz.
Estar enamorada era lo más maravilloso que me había pasado en la vida.
Miraba por mi ventana a la calle y pensaba que esperaba con ansias el momento en que recostara su cabeza en mi piernas para jugar con su cabello, mirar su cara, simplemente pasar mis manos sobre él y querer besarlo, me encantaba hacer esas cosas.

Entendií el amor desde la inocencia de conocerlo por primera vez, yo creía haber amado antes, pero me había equivocado... a este señor lo amaba en serio, con cada parte de mi cuerpo, con el alma y con todo lo que puedas imaginar, existiese o no.

Bastaba con pensar en el para sentir que era poseedora de un sentimiento infinito, algo más grande que yo que brotaba por mi poros y me hacía sentir poderosa, tenía el poder de entregar un amor que para mi no tenía fin. Era mio y yo se lo entregaba cada vez que pudiera porque sentía que no iba a acabarse nunca; cuando uno tiene tanto no tiene sentido guardar nada

Lo amaba porque era ordinariamente divertido, cuidadoso cuando me tocaba, buen profesor (jajajajaja), niño tonto y dulce, hombrecito metódico, paciente amante, amoroso compañero, creativamente entretenido; pero por sobre todo lo que más me gustaba es que me hacía sentir todos los días que era una parte especial en su vida.

Con él yo encontré la forma en que quiero amar y ser amada, encontré en alguien lo que no encontraba en ninguna otra persona en el mundo.

Pero una vez que uno encuentra lo que quiere es muy dificil que quiera cambiarlo por otra cosa, por lo menos para mi es inmensamente dificil.

Nuestro tiempo fue fugaz y yo me sentí como si tuviese que cargar el infinito en una mano. Todo el infinito y nadie con quien compartirlo.

Creo que en el tiempo me hizo mucho daño recordar que había estado tan enamorada y que todo  se había terminado, escuchar la cancioncita me daba ganas de llorar y por eso decidí no escucharla más. Es dificil recordar tanto amor y sentir que se quedó sostenido en algún limbo lejano.

Ahora que la escuché y  todavía recuerdo lo feliz que era mientras la cantaba, pero ya no quiero recordar el hecho de la separación porque no es algo que haga que mi alma se sienta tranquila (Comó en el poema de Neruda "Mi alma no se contenta con haberla perdido"), siento que no me sirve para nada más que para ponerme triste y eso no hace justicia a lo que uno aprende con el amor, no le hace justicia al amor que yo tenía, al que construimos con besos y mucho cuidado. Prefiero recordar que alguna vez me enamoré, que en el camino descubrí el amor infinito.

Ahora se que dentro de mi existe la posibilidad de amar pensando más allá de mi misma.

Ahora ese es mi recuerdo.

martes, 13 de octubre de 2009

Antes de irme III

El segundo suceso fue que el se iba.

La mala racha empezó alrededor del amor, Sergio Emilio iba a seguir una maestría y las cosas no me quedaban claras del todo y hasta ya no las recuerdo bien. El me lo dijo primero muy superficialmente y yo le conteste de la misma forma:

- Voy a entender si no quieres seguir conmigo, me dijo.
- Yo quiero estar contigo, faltan tantos meses... se me hace que es algo que deberíamos pensar despues y cuando tengas algo claro, le contesté.

Y seguimos.

Se que tenía opciones, pero no estaba seguro de cual iba a ser la que tomaría... o algo así, como dije antes es algo que a mi no me quedaba del todo claro y me costaba un mundo preguntar, pero las cosas eran simples: una lo mantendría cerca de mi y la otra haría que todo termine.

Un día me preguntó:

- ¿Tu crees que debo irme?¿qué crees que debo hacer?.


En esos momentos el instinto de supervivencia, el egoísmo o lo que sea que se active en el cerebro me decía: ¡Dile que se quede! ¡Dile que se quede!. En contra de cualquier instinto de conservación y supervivencia, en contra de lo que yo quería y creo que incluso en contra de mi propio bienestar le pregunté:

- ¿que es lo que tu crees que tienes que hacer?
- Irme.
- Entonces eso es lo que tienes que hacer.

Por mientras las lágrimas se me pasaban por la garganta, sentí un dolor en la cabeza y en el pecho, un dolor tan grande que no me dejaba respirar, que me golpeaba el cerebro como diciéndome ¿Acaso eres estúpida? ¡Bong! Estúpida! ¡Bong! ¿Por qué no lo convences? ¡Bong! Estúpida. En ese moemto me preguntó:

- ¿Pero tu que quieres?
- Que te quedes.
- ¿Y eso no te parece un poco egoísta?
- Tu me has preguntado que es lo que quiero y yo te quiero conmigo, ahora lo que tienes que hacer es una cosa muy distinta.

Para mi, el "Que hacer" era su decisión personal, sólo él podría decidir el nivel de importacia que podía tener o no en su vida.



El bajó los ojos y se volteó a la computadora, yo cambiaba de canales la tele mientras me tragaba las lágrimas porque no sabía que hacer, porque me daba cuenta que ahí había una disonancia que no sabía (o sabíamos) como resolver o si quiera manejar. Claro que quería que se quede conmigo y ante su respuesta me di cuenta que me estaba probando, recuerdo su cara y un silencio grandísimo, como si el espacio se hubiese quedado vacío.

El iba a irse, eso era un hecho y yo no sabía que hacer al respecto, yo sólo sabía que queria estar con él. Quería llorar, pero me aguanté muchísimo rato antes de hacerlo, respiraba y pensaba ¡tranquila!, espera un momento, mientras sentía ese nudo en la garganta que me hacía zumbar los oídos.

Ahí empezó a volverse amor triste, nunca deje de amarlo, pero ya me había cubierto de una tristeza que no me dejó volver a tener bisos de la Valeria alegre que era, que alguna vez fui, creo que ni si quiera se si el conoció a esa mujer alguna vez, es una pena pensar en que nunca me conoció de esa forma.

Sólo tenía ganas de abrazarlo mucho, de olerlo y mirarlo hasta el cansancio, como si eso fuese a guardarlo para siempre conmigo. Yo sólo quería amarlo.

No se como decirlo, no sé si quiera si sea la frase correcta, pero recuerdo eso y para mi fue como si me hubiesen dicho “Va a morir pronto, háganlo feliz” . Creo que la única que se sentía morir era yo. Me entró una sensación de duelo que no pude entender hasta mucho, muchísimo después.

¿Es justo esto?¿Me merezco esto de verdad? fueron las 2 primeras cosas que me pregunté una vez que estuve sola y conciente de que eso iba a suceder en realidad y no pensando en un reclamo hacia él si no a la vida; pero no tenía tiempo, debía decidir pronto lo que iba a hacer, así que en bruto me planteé las 2 opciones:

UNO: Terminar, llorar mucho, no darle ni un poquito más de mi cariño a ese buen hombre que iba a dejarme pronto, volverme loca pensando en que iba a estar cerca de mi varios meses más, que iba a querer verlo y no saber que hacer.

DOS: Seguir juntos hasta el último día, amarlo lo más que pueda, lo mejor que pueda, como pueda, mientras pueda.

Cualquiera de las dos implicaba el bendito tiempo, terminar súbitamente, dar un hachazo a todo, no intentar más nada, olvidarme si es posible de que ese señor existió alguna vez en mi vida y la otra, amarlo rápido, amar lo poco que pudimos compartir, amarlo como era, sólo amarlo, hacerlo sin pensar, tan sólo hacerlo.

Era tanto el tiempo que había pasado desde aquella corazonada del día que lo conocí, que no podía dejar de pensar que esperé tanto y sólo me dieron un poquito; ¡No me importa! Si eso es lo que tengo entonces no voy a perderlo, si lo único que voy a tener con él son unos meses, que más da, peor es pensar que la vida nunca te dio nada. Yo tenía unos meses e iba a usarlos lo mejor que pueda.

(¿Lo habré hecho bien con tanta amargura en el corazón?)


Alguna vez me preguntó si es que yo no tenia familia en donde se iba a ir, si no tenia algún familiar cercano que fuera de la comunidad europea con quien pudiera hablar para ver alguna posibilidad...pero no... en realidad no tengo ninguno.... ¿Algún familiar que te pueda ayudar? None... Las cuestiones familiares en mi vida siempre han sido complicadas y nunca he podido contar con nadie que no sea mi madre... y ella no contaba con ninguna de las opciones. Nos quedamos callados, no hablamos más del tema.

Un tiempo despues le planteé hacer el intento de seguir a distancia, hacer el intento de que las cosas caminen de alguna forma, le dije que yo podría ahorrar e irlo a ver o tal vez el alguna vez podría venir, le dije que tal vez podría alcanzarlo y pasar algún tiempo con él; El me contestó que el no estaba listo para convivir con nadie, yo le dije que eso no era lo que yo le estaba diciendo, el me dijo que el no podía hacer que yo parara mi vida por él, yo no creía que era así... por lo menos no para mi y en ese momento ni se me paso por la cabeza de que en realidad el lo decía por él.

No quise seguir peleando y me quede callada a pesar de que yo tenía un millón de ideas, me quede callada porque me sentí sola, remando contra la corriente sola.

Una noche en su casa empezamos a hablar de nuevo del tema y me dijo que el no quería dejarme, pero era lo que tenía que hacer porque era el plan que el tenía para su vida, un plan que el tenía mucho antes de conocerme. Yo me sentí un problema.

¿Porque soy yo siempre el que se tiene que ir? ¡No es justo! Soy yo el que siempre se tiene que despedir y separar de la gente que quiero, Dijo.
Yo lo abrazaba y lloraba tanto, tanto, tanto, tantísimo.
Yo busqué, busque en Latinoamerica porque es mas cerca pero no hay lo que quiero y donde me voy es muy lejos, volvió a decir.
¿Que podía hacer yo para cambiar eso? ¿Que podía hacer para que eso no lo hiciera sufrir? Ni si quiera yo sabía como hacer con toda la pena que sentía dentro.
Nos dijimos un montón de cosas más, yo le volví a decir que yo creía que podíamos encontrar la forma de hacer posibles las cosas, el me dijo que era muy dificil, que el no creía que era posible, que las distancias sólo causaban mal entendidos, que ra muy dificil.
Teminamos.
Yo lloré ininterrumpidamente toda la madrugada, pensaba que así mas o menos debía sentirse la miseria.
Al otro día con las ideas más en su sitio quise hablar de nuevo con él, el me dijo que el creía que era mejor no hacerlo, que era mejor así, que el se iba pronto y que necesitaba tiempo para recuperarse, para poner sus ideas en orden antes de empezar sus planes.
Yo sentí que lo nuestro le valió mierda.
Al no poder verlo le escribí un mail que en resumen decía basicamente lo mismo, pero en palabras probablemente menos ofensivas. Yo no se si estuvo bien eso, pero era lo que tenía ganas de decir, a veces pienso que las cosas que le dije no respetaban su necesidad de cerrar sus historias antes de irse, a veces creo que mi actitud fue egoísta, pero tambien creo que lo que él hizo antes de toda la terminada no fue para nada respetuoso de su parte. Así que ¡a la mierda!... se lo puse por escrito.
El me llamó varias veces, yo no le contesté, me siguió llamando hasta que lo hice, hablamos de nuevo, regresamos de nuevo diciendonos que si era el tiempo que teníamos, entonces ibamos a usarlo.
Si, lo que YO quería... pero sinceramente creo que estuvo terriblemente mal enfocado. (Pero todo lo que pasa conviene dicen)

Un día ya cercano a su partida mientras íbamos camino a mi casa me preguntó si yo daría la vida por el. Luego de 3 millones de ideas más en escasos 4 segundos le contesté:


- Si me preguntas eso para saber que voy a hacer, no te preocupes, voy a estar bien, voy a estar triste un tiempo, pero al final, voy a estar bien.
- Yo no te he preguntado eso, te pregunté si tu darías la vida por mi.

¡Qué pregunta tan estúpida! ¿es que no me había visto?¿No me había escuchado? Empecé a tener un millón de ideas: ¿Me esta preguntando esto para saber si vale la pena?¿Necesita saber eso para convencerse de si valgo la pena o no? ¿No se ha dado cuenta de que ya le he dicho que yo creo que vale la pena hacer el intento? ¿Qué parte de eso no ha entendido? Me dió IRA. Hasta que le conteste:

- No.

Le dije un par de palabras más que ya no recuerdo, seguramente algo para amortiguar ese rotundo monosílabo. Yo nunca ofresco nada que no este segura de poder cumplir, porque han hecho eso conmigo tantas veces que siemplemente me parece terriblemente ofensivo decir algo y no cumplirlo; pero yo le había dicho que yo estaba dispuesta a buscar la forma de hacer que las cosas juntos caminaran. Pensé que era una estupides que me haya hecho esa pregunta, yo quería compartir mi vida , hacerlo parte de lo único mío en mi existencia: Mi vida, mi amor y mi alegría era para compartirla y hacerla crecer, ¿Eso no es dar tu vida?. Que él no quisiera compartir lo suyo conmigo y buscarse alguna excusa que apañara en algo su falta de fe en nosotros era una cosa muy distinta...

Tal vez haber pensado eso estuvo mal, pero eso era lo que yo sentí en ese momento


Creo que la inexperiencia era algo más grande que nosotros, creo que no supimos manejar lo que pasaba e inevitablemente habian muchas cosas que ambos teníamos planeados de forma personal, creo que tampoco supimos buscar la forma de hacerlo juntos.


A veces creo que debería ser mas mala mujer, mas astuta, menos buena, menos condecendiente, me gustaría aprender a ser más hija de puta... pero es algo que me molesta; simplemente no esta en mi manipular las cosas a mi antojo por algo muy simple: A mi nadie me va a venir a decir que hizo algo porque yo quería que lo haga. NADIE.


Creo que mi visión en el tiempo no ha cambiado, tal vez antes lo que pensaba lo sentía como algo muy tierno, como algo que realmente me nacía del corazón y yo quería regalarselo así enterito. Ahora sigo sintiendo lo mismo, ahora me siento más segura de que eso era lo que yo quería hacer (y hago y muy seguramente continuare haciendo) y no sólo por esa sensación tibia en el corazón si no porque para mi ES LO CORRECTO. Para mi valía la pena, lo que yo sentía por él valía la pena. Pero simplemente yo no sabía que debia hacer.



Si hay algo que a mi me gustaba de él era su desición para hacer las cosas y aunque me me hiciera preguntas acerca de la desición que debía tomar, yo sabía que él ya las había tomado; a veces pienso (Y hasta yo creo que es un pensamiento cursi) que encontrarme y tenerme en su vida por unos momentos le hizo dudar, algún cariño me debió tener... pero en mi experiencia las personas escogen lo que es más importante para su futuro.

Pero no todo era tristeza, Sergio ha sido una de las personas que me ha hecho más feliz en la vida, tenía una ternura, dedicación y paciencia que yo no he vuelto a encontrar en otra persona; por lo menos no en una a la que tenga ganas de hacerle el amor a tiempo completo. Sería una injusticia no reconocer todo lo bueno que trajo a mi vida.

Pero eso es historia de otro post más alegre.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Antes de irme II

Todo iba pasando sin sesar, como olas en marejada y yo me sentía un barquito debil. Durante los meses todos los etcéteras que conté antes hubieron dos sucesos que realmente me golpearon ese año, dos cosas que le atinaron a tres palabras a las que yo les tengo mucho miedo: abandono, pérdida, soledad.

Esas tres palabras son probablemente las únicas cosas que hacen que me congele por un tiempo; tan ambiguas y tan horrendas. Creo que durante ese tiempo no tenía tan claros esos miedos como los tengo ahora.

Instintivamente y por mucho tiempo no quise querer a nadie por una razón que más que realista es bastante subjetiva: Todos siempre se van. Yo tenía la sensación de ser la que siempre se quedaba, a la que siempre dejaban, a la que nadie quería... ¿Para que iba yo a querer a alguien si siempre me iba a sentir sola?.

Sin embargo, en el tiempo si habían una gran cantidad de personas a las que yo quería (y quiero) infinitamente.

El primer suceso fue el fallecimiento de mi abuela.



No me tomó por sorpresa, no era algo para lo que no estuviera preparada, pero era mi abuela, mi abuela favorita, la única con la que compartí tiempo de "abuelos", la que me peinaba y cuidaba para ir al colegio y me hacía mermelada; a la que yo me sentaba a leerle el periódico y acompañaba a las procesiones que pasaban por su casa, con la que me sentaba en el parque a reiírnos de la gente, a la que me encantaba acercarme y oler su cabecita, la que me decía que aprovechara... porque yo era libre.





Hace años que ella decía que ya quería irse, que su cuerpo ya no le servía como antes, que que triste era la vida cuando se era viejo, que ya habia vivido muchos años, decia "Seguramente un día vendrán y me encontrarán muerta y sola".


Eso no sucedió, mi abuela murió al lado de mi mamá y ella la despidió diciéndole que la quería y perdonaba por todo. No se quien tenía que perdonar a quien, perdonar a alguien por cosas que se hacen sin experiencia previa se me hace un poco descabellado.

Yo estaba en la universidad cuando me enteré, me aturdí un poco, había mucho sol y me acordé de ella en mis veranos de niñez con su sombrero de paja gigante. Ya se fue... no me despedí, pensé y me sentí mal, no había ido a verla las últimas semanas porque me dolía verla; ya no caminaba, casi no hablaba, ya no cantaba.

La última vez que la vi no me recononió, ella siempre se olvidaba de los nombres de todos, pero nunca del mio, ella siempre me veía y los ojos le brillaban cuando decía "¡Valerita hijita!", pero ese día me miró un buen rato y me dijo: Yo te conosco, pero no recuerdo tu nombre... Soy Valeria Mami... ¡Ay! Cabeza loca ¿Cómo me voy a olvidar de ti?. Quiso cambiarse de sitio y tuvimos que ayudarla a sentarse, ella me pidió su acordeón e hizo que yo lo tocara porque ella ya no podía sostenerlo, ella siempre cantaba conmigo pero ya no podía. Yo le canté y toque para que estuviera contenta, María bonita le canté como diez veces. Me fui con una pena tan grande... ese día sentí que ya casi no era ella.

Cuando llegue al sitio donde falleció vi su cuerpo, a su lado estaba mi primo llorando, mi tía sentada con cara de espasmo y mi mamá haciendo todas las coordinaciones que se hacen en esos momentos. Me acerque y le toque la cabeza como siempre hacía, pero no... eso ahi ya no era mi abuela.

No se bien como explicarlo, la toqué y sentí que tocaba algo vacío, como si tuviera un hueco dentro; su cuerpo estaba tibio aún, sus ojitos cerrados como si durmiera, pero yo tocaba sus manos arrugaditas con las que siempre abrigaba mis manos frías y sentía que ahi ya no estaba, ya no vibraba. Mi abuela debía estar en otro lado pensé, porque lo que yo sentía con ella, ya no esta aquí.


Me salí a la calle a llamar por teléfono.


Las siguientes horas no las recuerdo bien, se que fui a mi casa a cambiarme y que llegué al velatorio con Sergio, recuerdo a mi mamá llorando como si estuviera en una telenovela, mi tía como un zombie, mi mamá sacandole en cara que ella no pagó nada del entierro de su madre, el cajón, las flores, que me reí mucho porque Sergio le puso Tina Turner a la lacrasa de la sobrina de mi abuela y recordando con mi hermano y mi primo todas las cosas que le habíamos hecho a mi abuela y que ella nos había hecho a nosotros.


Del entierro recuerdo que fue horrible, hicieron que los nietos caminaramos frente al cajón con las flores y digo hicieron porque no recuerdo como aparecí allí, no se si me lo dijeron o me pusieron pero ahi camine y creo que alguien tomó una foto (que horrible costumbre).


En el cementerio recuerdo a mi hermanito diciendo:
- Mamá, ¿por que ponen a la abuelita alli? No va a poder respirar...


Y mi mamá explicándole:
- La abuelita se ha ido al cielo y que alli no va a necesitar su cuerpo, por eso lo guardamos allí.
- Ah.


En ese momento recuerdo que lloraba y tenía una de las sensaciones más raras que he tenido en la vida: Sabía que era momento, sabía que no la iba a volver a ver (pero como sentía su presencia conmigo), sabía que ella no estaba allí físicamente... sentí un vacío tan grande que mesclado con el resto de las cosas daba como resultado los lagrimones que salían de mis ojos como escapándose de tanta pena. Sentí que no debía seguir llorando porque no sabía como iba a contener todo eso que estaba empezando a salir, sentí que nadie iba a contenerme... pensaba en mis lagrimas como ola de tsunami y mientras tenía esa imagen de inmensa ola de lágrimas decidí "rebobinarla" y meterla en no se en dónde. No sé en dónde.


Regresé a mi casa, no se que hice pero recuerdo que había sol y tenía puesta en la correa una florcita tejida que me había hecho mi abuelita, era verde, el verde era su color favorito.


Todos los dias siguientes me la paseé pensando en el hecho de no volver a ver a una persona, la muerte era inevitable, pero en ese momento yo no sólo pensaba en mi abuela, si no en lo que me estaba pasando además de eso.


¡Qué vacío! ¡Qué vacío! Que hueco tan grande sentía en el corazón.

La muerte es una separación inevitable, pensaba, pero a la vez no lo sentía así. No era que yo pensara que mi abuela andaba penando por ahí, pero era algo así como sentir (o saber) que ella se había convertido en otra cosa, como si se hubiera ido a un nivel en el que aún podía cuidar de mi pero sin que yo pudiera verla.
Mi mamá en casa lloraba y olía su ropa, como si con eso ella se quedara más tiempo con ella, como si eso arreglara algo. Yo junté cositas que me había tejido, florecitas, monederos, las junté porque al mirarlas la recordaba trabajando en sus tejidos, siempre tan meticulosa y enseñandome a tejer, con sus millones de agujas que nunca terminé de entender.

Probablemente fui yo la que se resignó más rapido de la ausencia física, era inevitable y creo que también fue más facil porque a pesar de que siempre aparecen recuerdos en los que dices " No hice lo suficiente", a diferencia de el resto de mi familia, yo me había preocupado mucho de buscar la forma de verla y sentarme a saber que pensaba, a escuchar sus historias y entender. Ella me hablaba con mucho amor y yo sólo podía responderle de la misma forma.
Mi abuela era una mujer muy dificil, pero si escuchabas un momento entendías muchas cosas, creo que a su partida me dió mucha tranquilidad saber que con ella yo había hecho ese intento.
Aún hoy sigo sintiendo que no me deja nunca porque todos los dias me doy cuenta de que llevo algo de ella conmigo y no hablo de apariencia física, si no de cositas tan simples como el guiso que me enseñó a hacer y ahora yo preparo para mis amigos o las frases y palabras extrañas que ahora repito y la gente se rie. Incluso cuando la sueño, siempre es el momento y los símbolos precisos.



Yo podía lidiar con la ausencia física inevitable, la pena iba pasando porque sentí que era el fin de un ciclo en el que yo cumplí mi papel lo mejor que pude, siento que mi abuela lo hizo tambien y por eso había que dejar que la pena se sienta, pero que pase y luego siguiera su camino.



Luego de eso me tocaba lidiar con otra ausencia, pero esa sería por propia voluntad.

martes, 2 de junio de 2009

Antes de irme I

Lo que sucedió en esos momentos fue una melcocha de situaciones... esos momentos en que la vida se empeña en armar un nudo en la red, todos se juntan, se estrellan, se entrelazan y donde inevitablemente tienes que escoger que hebra quieres seguir.



Sinceramente pensé que yo iba a ser la hebra que se rompe, esa que se pierde en medio de la soga y nadie se da cuenta. En esos momentos sentí que era así, pero en el último momento mi rumbo cambió. Claro, ese "último momento" sucedió precisamente al último y cuando yo ya me había resignado a que en cualquier momento todo se acabaría.


En esa época, mi mamá estaba pagando por mis estudios y yo estaba muy contenta yendo únicamente a clases, ¡Qué bien va la vida en este aspecto! pensaba, seguramente todo empieza a cambiar en cualquier momento. Que presentimiento para más acertado... uno nunca sabe los caminos del cambio.

Por esas cosas que pasan en la vida, mi mamá decidió no pagar más por mis estudios, lo hizo tan repentinamente y sin previo aviso que yo no supe tomarlo bien. ¿Cómo puedes comprometerte con alguien y luego decir ¡Lo siento! ¡Ya fue!?, ¿cómo puedes dejar en el aire a alguien que cree en lo que dices? ¿Cómo puede dejarme en la nada alguien que se jacta tanto de que su palabra vale muchísimo?¿Dónde estaba esa palabra?¿Es que conmigo no aplicaba?. Yo no sabía que pensar, me sentí muy desamparada.

Pero bueno, había que buscar soluciones, así que necesitaba un trabajo. No lo busqué inmediatamente, pues por el momento tenía algunos cachuelos que me daban dinero para los pasajes y copias, estaba totalmente dedicada a disfrutar de las clases y de todo lo nuevo que iba descubriendo. Si inevitablemente me iba a quedar con una deuda pues creí que por lo menos tenía derecho a disfrutar de mis clases. Ya en las vacaciones buscaría algo para juntar dinero.

A mi favor tenía no sólo disfrutar de lo que hacía si no además toda la novedad de una relación donde te das cuenta que no te has equivocado en lo que pensabas acerca de esa persona que te gusta. Y no sólo eso, si no que además de estar feliz con él, su familia parecía quererme. "Una familia que te quiere", eso siempre ha sido un concepto tan ambiguo para mi.

La familia de él era algo así como ir por primera vez al circo, todo estaba lleno de ilusión. Su mamá no me miraba como bicho-raro-roba-hijitos, todo lo contrario, trataba de hacerme sentir contenta cuando estaba en su casa, me daba helado, hablaba de sus plantas y yo le contaba de mis tejidos y bordados incipientes, me sonreía al llegar, me decía reinita y alguna vez dijo delante de todos que ella me quería más que a cualquier otra ex novia pues ella sentía que yo la quería, lo cual era muy cierto, ¿cómo no querer a alguien que cuida de ti a pesar de no saber quien eres o de dónde vienes?.

Claro que la quería mucho, la miraba y sonreía porque me daban cosquillitas en la panza... pensaba que era como Titania la Reina de las hadas... cuidaba de sus plantas y animales con esmero, tenía una araña a la que alimentaba y siempre estaba emocionada con las cosas que hacía. De hecho podría dar un montón de connotaciones más que me parecían hermosas de encontrar en una mujer, pero no creo que este en posición de darlas tomando en cuenta que es mamá de alguien... jejeje... Aunque creo que lo más bonito era ver como recibía a su esposo, lo miraba y parecía tener la emoción de una niña de 4 años... saltaba lo besaba y hacía ruiditos... Una dulzura.

Su esposo era otro personaje bello también, debo decir que me hacía acordar mucho a mi Papi... siempre pensé que hubiesen sido grandes amigos. Sus bigotes eran parte de su personalidad, hacía bromas todo el tiempo y andaba de buen humor, cocinaba buenísimo los fines de semana y se reía a carcajadas tan fuertes que nadie alrededor podía dejar de reírse. Jugaba como cavernícola con su hijo y a mi me encantaba verlos, se les veía tan felices de compartir la mutua compañía.

Su hermana no paraba de hablar y eso me encantaba, hablaba de ella, de mi, de su familia, de su hermano, hablaba de todo y de todos; siempre me hizo sentir bienvenida y muchas veces me regaló palabras que guardo y agradezco hasta el día de hoy, aunque nunca compartimos muchas cosas, siempre pensé que era una chica a la que me gustaría tener como amiga. Estaba locaza... pero bueno, yo tambien lo estoy.

Eso si, creo que no me hubiese gustado estar alrededor de ninguno si estaban molestos, a pesar de estar siempre contentos se notaba que si se molestaban... no ibas a tener mucha suerte.

Así de disparejos iban los caminos de mi vida, creo que es evidente donde quería estar, pero tambien era evidente que no podía evadir el resto, no digo que mi lado familiar haya sido un completo desastre, simplemente era diferente.

Pero bueno, al ver que inminentemente iba atener que dejar de estudiar, necesitaba conseguir un trabajo para seguir adelante. Fue así que entre a trabajar a ese hotel, donde todo parecía maravilloso, pero al entrar no era más que una cuna de lobos: mal pago, mal trato, mal jefe. Pero bueno, fue la primera opción que tuve a la mano y a la que me aferré mientras buscaba algo mejor y aunque haya sido un mal sitio para trabajar, fue el que me mantuvo a flote cuando todo se iba a pique. No hay mal que por bien no venga dicen por ahi.

Ese fue el escenario inicial del bolondrón que vendría despues, ese que empezó a hacerme ver que las cosas podían ser diferentes, que hizo que yo quisiera para mi cosas diferentes y que me llevaría a la tremenda trifulca familiar que terminaría conmigo fuera de la casa materna.

"Eres una insubordinada" fue el argumento que uso mi madre... "Tienes que acatar mis normas, así des dinero aquí se hace lo que yo digo". Debo decir que a los 24 años esa frase me pareció más que ridícula, tomando en cuenta que no le pedía dinero y nunca en la vida había tenido que darle cuentas de nada a mi madre, pues siempre estaba más ocupada haciendo algún "seguimiento"; sólo que en los últimos tiempos el "seguimiento" se había vuelto tan rutinario que a los sujetos objeto de seguimiento les daba lo mismo lo que ella pudiese decir o hacer. Ella necesito hacerse de alguna forma de control que le permitiera sentir que llevaba las riendas de su vida. No es necesario decir a quien se le ocurrió controlar.

Yo nunca he sido una mujer a la que le guste mucho el control y digo nunca porque incluso desde niña siempre me las ingenié para hacer lo que quería, tal vez tenga algún problema con la autoridad que se yo, pero creo firmemente que uno no debe hacer las cosas porque otro te lo dicen si no porque crees que es correcto.

He allí el inicio de todo, mi mamá consideraba que mi comportamiento era agresivamente transgresor a su idea de cómo debía comportarse su hija, yo estaba convencida de que lo que hacía estaba absolutamente bien. Ella repetía una y otra vez que "se me había retardado la edad dificil" y que me había entrado una "rebeldía incorrecta"; yo la miraba y pensaba que la verdad es que yo siempre he hecho lo que he querido, con la salvedad de que siempre tuve un buen argumento para que me dejaran en paz... parece que ella nunca se dió cuenta.

Estoy muy segura de que ella empezó a pensar ¿En que momento se me salió de las manos?, yo siempre había tratado de llevar la fiesta en paz, de ser la hija que no daba problemas, de ser especialmente cuidadosa con mis palabras, pero en esos días la escuchaba y me causaba indignación, ¿Quién se ha creído para decirme que es lo que debo hacer?¿Que se había creído ella para juzgar si estaba bien o mal lo que hacía si nunca se había preocupado por saber lo que pensaba o sentía? Yo siempre he tomado mis desiciones sola y eso no iba a cambiar ahora que se había dado cuenta de que ella no participaba en mi vida.

Así que mi mamá usó su ya conocida táctica de chantaje sentimental que puede resumirse en "Uds. no tienen a nadie más que a mi, sin mi estan solos en el mundo" y la usó repetitivamente ese año infructuosamente. Me botó 3 veces de la casa y yo me fui sin hacerle mucho caso, ya conocía esos arranques de locura, me llamaba al otro día al ver que no había llegado a dormir y me preguntaba ¿que creías que estaba hablando en serio? y pretendía que nada había pasado. Y así como por arte de magía a mi se me pasaba tambien, para que hacerle tanto caso al berrinche.

Pero llegó el día de colapso amoroso-monetario-personal de mi madre y al parecer yo tambien le causé algun conflicto. Se pasó semanas diciendo que había llegado el momento de deshacerse de "lastres", para mi ese significado tenía nombre y apellido, para ella parece que era un concepo más global... y bueno, luego de una pelea realmente apoteósica y de hacer uso de sus mejores recursos de chantaje se dió cuenta por fin de que yo no iba a dar mi brazo a torcer.
Fueron muchas cosas más las que nos dijimos, muy dolorosas e innecesarias; recuerdo el momento y no me reconosco, la tranquilidad y zaña con la que brotaron mis palabras me hicieron pensar durante muchos meses en cuanto tiempo me guarde esas cosas para que hayan estallado de esa forma. Fue como si la Yo maligna se hubiese despertado para pelear con una fuerza igual de terrible.

Debo admitir que deliveradamente dije cosas para hacerle daño, cosas que eran ciertas, pero que en ese contexto sonaban más malas de lo que realmente eran, cosas que sabía eran sus miedos y seguramente tambien los mios. Si hay alguien que podía hilar todas esas palabras y episodios para que sonaran espeluznantemente atroces, esa era yo, que puedo decir... aprendí de la mejor.

Ella me dijo una cantidad de cosas a las que yo conteste con un cinismo que ni yo conocía, siempre alrededor del mismo tema "No tienes a nadie más que a mi". La diferencia ese día fue que esa vez, yo no me sentía sola (soy afortunada de que ese día haya sido así).

Fueron muchas las cosas que influyeron en ese momento, que no son una disculpa o una justificación, simplemente pasaron así. Me botaron y yo me fui sintiendome desamparada, pero convencida de que era lo correcto a hacer, tenía que irme pero esta vez en serio.


No se si lo que influyó fue el haber visto otras formas de convivencia o que ya estaba harta de tanto drama o que simplemente era momento de cambiar, tal vez fue un poco de todo y de nada. Pero si hay algo de lo que si estoy segura es que haber compartido tiempo con esa familia me hizo recordar muchas cosas que yo tuve en algún momento y que perdí por distintos motivos, pero que me hacían tan feliz.

Yo quería  esas cosas, siento que no había otra forma de hacerlo sin irme de casa. Con ellos recordé el entusiasmo que sentía por las cosas que hacía, la alegría que me causaba compartir lo mio, lo feliz que me sentía haciendo feliz a otros. Recordé que yo sabía querer así a las personas, con lo bueno y lo malo, sin enfocarme sólo en una cosa o sólo en lo que yo quería ver. Puede que ellos ni se hayan dado cuenta, pero yo los mire cada momento que tuve porque veía en ellos cosas que yo quería ser, cosas que yo sabía que tenía, pero que guardé inutilmente.

La puerta se abrió y yo decidí irme porque sabía que lo que quería para mi, no estaba en esas paredes. Yo necesitaba volver a encontrarme, no tenía ni idea de cual sería mi camino, pero sabía que iba a encontrarlo.


miércoles, 21 de enero de 2009

Las buenas cosas encontradas

En ese momento trabajaba part time en un centro comercial, un trabajo bastante monótono, pero en el que tenía buenos jefes, buenas compañeras y un pago que me daba lo suficiente como para poder realizar un par de proyectos por mi misma; lamentablemente ya se acababa mi contrato y como estaba cubriendo vacaciones, pronto tendría que buscarme uno nuevo.

Pasaron algunos meses antes de que buscara oficialmente uno, como dije antes, quedarse callada a veces tiene sus ventajas y como lo venía haciendo con bastante destreza, mi madre decidió pagar por mis estudios y además hacerme el favor de darme algunos soles para poder subsistir. Así pasé los días viviendo como siempre en casa de mi mamá, dividiendo el tiempo entre la universidad y el maravilloso novio que ahora tenía.

"La vida tiene sus buenas cosas" pensaba, por más que el estar en mi casa era siempre un drama total, sentir que alguien me amaba y de hecho tenía cierto entusiasmo por estar conmigo me hacía pensar que tal vez así iba a ser siempre la vida: una mierda por un lado y una dulzura por el otro... si despues de todo hasta parecía compensado. Creo que nunca hice el mismo planteamiento para el futuro, tal vez me habría dado cuenta de que algo andaba mal con mi razonamiento.

Es increíble como a veces uno se acostumbra a vivir en la miseria (y no me refiero a lo monetario, si no a la miseria en cualquier sentido aplicable), a sentir que es algo cotidiano y merecido, que las cosas son así y hay que aceptarlas pues en algún momento llegará la ocasión en que todo pase y tendrás algo que compense esa miseria cotidiana. El futuro siempre es tan incierto desde la miseria, todo puede seguir igual como puede cambiar repentinamente, pareciera que nunca esta en nuestras manos, pues todo lo que nos pasa no es culpa nuestra... es el resto que se cruza e interfiere. De cualquier forma siempre existe la posibilidad de que algo al azar suceda y te haga inmensamente feliz.

Ese azar llegó a mi vida como jugando, literalmente jugando... y yo pensé que por fin la vida me había dado ese contra peso que me estaba haciendo falta. Mi casa es una mierda... pero estudio lo que quiero y tengo alguien a quien amar, de hecho todo eso más qeu ser un contra peso parecía estar a mi favor. Fueron unos cuantos meses de pura alegría.

"El amor por lo que hacía me embargaba en todo sentido: el amor por mi carrera, mis nuevos planes, estaba aprendiendo y todo me gustaba tanto, había conocido nueva gente, nueva gente que estaba aprendiendo a amar, que no tenían miedo al contacto, que entendían bien mis deseos de conocer el mundo a través del arte; por otro lado estaba el amor por Él; su forma de dejarse observar, su entendimiento extraño de mi mundo, sus ganas de explorarme, la forma en que me iba haciendo parte de las cosas que amaba. Todo era como si de repente me hubiesen tocado con una varita mágica y me hubiesen dado un regalote. Después de todo, yo siempre había sido muy buena niña, me lo tenía bien merecido pensaba yo.

No podía creer del todo eso que me estaban mostrando, la gente era feliz la mayoría del tiempo y eso para mi era extrañísimo ¿Cuándo fue que dejé de darme cuenta de que eso pasaba en el mundo? Yo recuerdo que cuando era niña todo era muy brillante, siempre tenía ganas de hacerlo todo, mi empeño era inagotable. Por alguna extraña razón mi energía comenzó a opacarse y la gente se veía siempre problemática, siempre había un pero para truncar lo que yo quería y eso quitaba todo el entusiasmo que pudiese salir de mis poros. Pero ahí estaba, viéndolos felices, riéndome con ellos, sintiendo que era parte de algo hermoso.

Estaba feliz como niña en feria y no quería dejar de estarlo.




miércoles, 10 de diciembre de 2008

En busca de mi casa


Era el peor momento para pensar en ese concepto. Hogar... que palabra tan lejana, de verdad no esperaba encontrarle significado nunca más. Hogar... que remota palabra ¿qué significaba? ¿Había tenido alguna vez sentido para mi?

Realmente era un momento desastroso para tratar de encontrar un hogar; echada de mi casa por decir lo que pienso, diciéndole adiós al amor sin promesas y en un mar de lagrimas, con un mal trabajo, un hijo de puta por jefe y sin lugar donde poner mis cosas y aunque sea esconderme un rato, me empecé a preguntar: ¿qué hogar tengo yo? ¿Alguna vez lo he tenido?

Todo era un revoltijo de ideas, una sucesión de malos eventos que se agruparon totalmente al azar y en este caso, el azar parecía querer hundirme sin mayores contemplaciones.

Como dije antes, me habían echado de casa por decir lo que pienso. No sé que me pasó en aquellos momentos en que mí bocota se abría diciendo cosas que siempre pensé, pero nunca creí decir algún día; creo que más que creer si podía decirlas o no, había decidido callarlas para mi conveniencia, pero ya saben... cuando uno es acribillado por un millón de circunstancias, siempre explota por algún lado.

Ya no había arreglo, mi madre me gritaba que me largue sin más ni más y yo le gritaba de vuelta todas las cosas que pasaban por mi cabeza con una serenidad que pocas veces he visto en mi en casos similares. ¡que bien me sentí diciendo todo eso que tenía guardado! Que jodida estaba luego de haberlas dicho... sin casa... y próximamente sin persona que me de algo de aliento.

Caminaba fuera de mi casa y allí estaba él, esperándome un tanto molesto por el tiempo que había tardado en bajar; abrí la puerta, subí al carro, mi cara lo decía todo: mi demora no pudo haber sido por nada bueno.

Desde que lo vi pensé que ese chico era el amor de mí vida. Lo vi y supe que mí corazón amaría a ese muchacho de raro acento más de lo que podría soportar. Que extraño fue verlo y sentir ese golpe de imágenes, sensaciones y certezas. Que bueno saber, que dolor saberlo. A pesar todo, pasó mucho tiempo antes que él y yo nos besáramos siquiera; su historia y la mía era al igual que al inicio de mi historia, una sucesión de eventos al azar, pero en aquellos momentos, no coincidían para nada.

Fueron 6 años los que pasaron antes de que todo empezara, 6 años en que fuimos amigos diciéndonos tonteras, 6 años de puras insinuaciones que no nos llevaban a ningún lado: el siempre tenía novia, yo siempre tenía novio y si alguno de los dos no tenía pues tampoco coincidía con el otro. Solo eran mensajitos de messenger, miradas y comentarios calentones si es que nos veíamos; porque mensajitos habían muchos, pero conversaciones reales frente a frente, contadas con los dedos.

Un día, precisamente al azar, hubo una reunión en casa de una amiga y al encontrarnos en el messenger quedamos en vernos. A pesar de haber quedado ese día yo todavía lo consideraba un hecho poco probable; muchas veces habíamos hecho lo mismo y siempre alguno no iba o simplemente iba tarde y nos cruzábamos. Grata fue mi sorpresa al ver que me llamaba por teléfono mientras yo estaba en camino a la reunión preguntándome ¿Dónde estas?

Así empezó todo, una reunión al azar, unos besos, una caminata, todo tan simple.