Y esa vez, no fue como otras veces, algo pasó, pero como en veces anteriores, también pasó de paso.
Y paso a paso una se pregunta, cómo se hace para que esas veces anteriores, pasen sin meterse en esas veces que no son como las otras.
Y tener de una vez.
Y tener una…
Y…
viernes, 26 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Respuesta de lunes
El encanto casi siempre es profano, la ilusión es casi
siempre confusa y la morena anda casi
siempre difusa.
La morena no entiende el tiempo, pero llega, siempre llega.
Verás, cuando dejas de pensar en el tiempo debido, lo debido
a tiempo llega.
viernes, 5 de abril de 2013
Irse
http://fernandoarayaurquiza.wordpress.com/2013/04/04/la-retirada/
Hoy leía esto y pensaba qué delgada es la línea entre el irte porque lo necesitas para estar bien e irte porque no quieres hacerte responsable de algo, qué confuso se siente pensaba… algo me resonaba mientras leía, pero no sé muy bien qué es.
Hoy leía esto y pensaba qué delgada es la línea entre el irte porque lo necesitas para estar bien e irte porque no quieres hacerte responsable de algo, qué confuso se siente pensaba… algo me resonaba mientras leía, pero no sé muy bien qué es.
Todos nos hemos retirado de algo, con más o menos pavor, con más o menos conciencia, con alguna o ninguna despedida. A veces irse es un verdadero acto de valor, decir, ya no quiero esto en mi vida, esto no es bueno para mí o me voy porque tengo miedo de que esto no me haga feliz. Pensaba en que para mí, la diferencia entre irte o abandonar es muy borrosa.
Es difícil, me he ido varias veces y siempre (SIEMPRE) estoy lista para irme, creo que es triste también. Aun así esa distancia me ha permitido ver cosas que, desde cerca, no hubiera podido ver, a veces la distancia ayuda, a veces no.
Todo es a veces.
“…hay siempre una razón que se olvida y una derrota que se ignora, que permite el acto de sanar los hechos vividos…”
“Sobrevivir” me vino a la mente.
No sé qué más decir.
lunes, 11 de marzo de 2013
Un objeto, un día cualquiera.
Tú crees que devolviste todo, lo que no era tuyo, lo que no quieres más… ¡Afuera cachivaches! Eso ya no sucede más, claro que no.
Un día como cualquier otro, en que andas pensando en esos nuevos retos que te da la vida, aparece un objeto.
Entonces tu cabeza hace un ¡clic! Y dices ¡¡¡Noooo!!! ¿Otra vez esto? Pero… Pero… Esto ya estaba en el pasado superado…
“Superado”.
Pero el objeto está ahí, haciendo tilín, diciendo “Ábreme”. Tú sigues el impulso, escuchas, miras, tocas el contenido; te trae imágenes del pasado ”Superado”, parece que por un momento el objeto se ríe de ti.
Tú con cierta ternura escuchas, miras y tocas el contenido, te das cuenta que ya no es “Eso”, es otra cosa, algo que en su momento no viste, pero que ahora, por esos nuevos retos que te da la vida, es necesario que des una mirada nuevamente.
Pero esta vez es otra mirada, ya no es miedo o dolor, no sabes qué es, pero parece que es momento de averiguarlo.
Entonces el contenido del objeto se regocija un poco menos, no es el demonio que espantaba tus sueños, ese demonio ha venido a acompañarte y ahora, muy a su pesar, está a tu servicio.
¿Qué va a salir de esto? – Te preguntas.
Y la pura verdad es que no sabes, pero esta vez, vas a averiguar la razón de esas repeticiones.
Un día como cualquier otro, en que andas pensando en esos nuevos retos que te da la vida, aparece un objeto.
Entonces tu cabeza hace un ¡clic! Y dices ¡¡¡Noooo!!! ¿Otra vez esto? Pero… Pero… Esto ya estaba en el pasado superado…
“Superado”.
Pero el objeto está ahí, haciendo tilín, diciendo “Ábreme”. Tú sigues el impulso, escuchas, miras, tocas el contenido; te trae imágenes del pasado ”Superado”, parece que por un momento el objeto se ríe de ti.
Tú con cierta ternura escuchas, miras y tocas el contenido, te das cuenta que ya no es “Eso”, es otra cosa, algo que en su momento no viste, pero que ahora, por esos nuevos retos que te da la vida, es necesario que des una mirada nuevamente.
Pero esta vez es otra mirada, ya no es miedo o dolor, no sabes qué es, pero parece que es momento de averiguarlo.
Entonces el contenido del objeto se regocija un poco menos, no es el demonio que espantaba tus sueños, ese demonio ha venido a acompañarte y ahora, muy a su pesar, está a tu servicio.
¿Qué va a salir de esto? – Te preguntas.
Y la pura verdad es que no sabes, pero esta vez, vas a averiguar la razón de esas repeticiones.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Pequeñas reflexiones durante la limpieza de fin de año
Abres una caja, tremendo monstruo ahí dentro, miras y piensas: no me deshice de esto la ultima vez?. Lo botas (de nuevo según tú). Volteas y ves cuantas cajas has abierto (Demasiadas) y cuantas cosas ya no usarás (No las suficientes, ya lo verás).
Todo está patas arriba. ¿Quién va a poner todo esto en su sitio? (Tú claro, ¿quién más? ¿Por qué te haces esa pregunta? ¡Duh!) Sacas las bolsas negras, empiezas a llenarlas y las pones cerca de la puerta (Parece una pequeña morgue), el espacio empieza a despejarse pero aún puedes ver lo que se ha ensuciado luego de sacar todo lo anterior (Y lo que estaba dañado y escondido por esas cosas anteriores también). Miras el piso lleno de pedacitos de cualquier cosa mezclada con polvo y la mesita de noche con cosas dejadas en algún descuido.
Tu casa parece un montón de olvido, de cosas sin ordenar. Y ahí estas, tratando de darle forma a algo que sabes tal vez nunca termines de hacer, pero haces el intento. Sabes que tal vez nunca se vea como esos “Ideales espacios pequeños” que buscas para tener alguna idea de cuál podría ser el camino de la organización sostenible que funcione para ti. Cuál será pues, no sabes, pero ahí estas… haciendo el intento para nunca tener que imaginarte lo que habría podido ser.
Todo está patas arriba. ¿Quién va a poner todo esto en su sitio? (Tú claro, ¿quién más? ¿Por qué te haces esa pregunta? ¡Duh!) Sacas las bolsas negras, empiezas a llenarlas y las pones cerca de la puerta (Parece una pequeña morgue), el espacio empieza a despejarse pero aún puedes ver lo que se ha ensuciado luego de sacar todo lo anterior (Y lo que estaba dañado y escondido por esas cosas anteriores también). Miras el piso lleno de pedacitos de cualquier cosa mezclada con polvo y la mesita de noche con cosas dejadas en algún descuido.
Tu casa parece un montón de olvido, de cosas sin ordenar. Y ahí estas, tratando de darle forma a algo que sabes tal vez nunca termines de hacer, pero haces el intento. Sabes que tal vez nunca se vea como esos “Ideales espacios pequeños” que buscas para tener alguna idea de cuál podría ser el camino de la organización sostenible que funcione para ti. Cuál será pues, no sabes, pero ahí estas… haciendo el intento para nunca tener que imaginarte lo que habría podido ser.
jueves, 27 de diciembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
Pienso que deben haber muchas razones que no me atrevo a
imaginar porque pueden ser tan ingenuas como potencialmente terribles, me da
miedo, me da miedo pensar que no pudo distinguir entre mi intuición y el terror
a ser herida de nuevo.
Lo único
que me aventuro a pensar es que cuando uno quiere algo, busca la forma de
hacerlo posible. Ahí me duele, no hay deseo pienso. No debo
esperar pienso. Yo quiero compartir pienso. Yo quiero enamorarme pienso. No hay
con qué, no hay terreno para el amor en las ausencias.
A veces sólo hay personas que encuentras en el camino. Yo
estaba en el camino, ya no lo estoy más. Tu tampoco. Tampoco buscamos un camino,
tampoco lo hacemos. No hay senda compartida.
No.
Yo espero el deseo, el deseo verdadero, el deseo que hace
que uno imagine posibilidades. Yo quiero ser el deseo. Yo quiero ser la
posibilidad.
Un portal.
Inmortal.
Infinito.
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