lunes, 10 de diciembre de 2007

Decir Adiós

Decir adiós, creo que no hay nada en el mundo que me sea tan difícil; decir la palabra adiós a alguien que quiero es como si me cortaran un pedacito de la aorta, se que hay 2 posibilidades: que sane con el tiempo pues soy sana y fuerte o que en cada gotita que se escapa se vaya un poquito de vida. Debo decir que con el tiempo se que aunque sienta que la segunda es la prevalece por más tiempo, la primera es siempre quien sale ganando.




Es dificil entender las despedidas, la cercanía física es algo irremplazable, pero más irremplazable aún es la comunicación que hay con quien compartes algo y además hay algo de cariño. Las palabras que dejan de decirse son más dolorosas que aquellas se mandan esporádicamente, por lo menos así lo siento yo.


Grandes amigos se me han ido lejos, personas a las que he amado mucho han partido y la verdad creo que ninguno de nosotros sabe si es que nos volveremos a ver alguna vez. Yo de vez en cuando les escribo, a unos más que otros es verdad; sin embargo hay algunos de los que sé no obtendré una respuesta, ironicamente aquellos que significan muchas cosas más en mi vida.
Tengo grandes amigos con los que hablo y es como si la distancia no nos afectara en nada, aunque creo que eso es sólo porque nos preocupamos de que no se pierda la conexión; cualquier tontería es buena para ser contada, cualquier momento es bueno para recordar lo buenos amigos que somos y aunque nos extrañamos mucho, y se nota, hacemos un gran esfuerzo por no perdernos, por no perder eso que cuando vamos saliendo al mundo no encontramos mas: la sinceridad.
Tambien estan los desaparecidos, esos con los que una vez a las quinientas me encuentro de casualidad en el MSN, esos que nunca me escribirán un mail, esos que nunca jamás me enviarán una postal, esos a los que yo siempre enviaré los dos anteriores cada que tenga un tiempito. Quiero pensar que si de cuando en cuando les doy unos minutos algún día milagrosamente tendrán un minuto para mi, quiero que sepan que los recuerdo y que con ellos he construido un pedazo de lo que soy, no se si lo entiendan algún día. Me pregunto si es que ellos sentirán lo mismo, olvidar a alguien que quiero es como pensar que realmente no fue importante en mi vida.
Saber de ellos de vez en cuando me hace sentir por los minutos en que recibo sus noticias, que no los he perdido, que de alguna manera siguen conmigo y que nos acompañamos a la distancia. Decir adios no es algo que pueda decir. No creo que pueda hacerlo nunca. Por eso, cada vez que me he despedido solo digo hasta luego; tengo fe en que alguna vez, de alguna remota manera nos volveremos a ver.
"En mi corazón, yo se que nos volveremos a ver" alguna vez le dije eso a alguien, todavía lo siento, y aunque creer se hace cada día más dificil, no pierdo la fe en que una tarde podré dar ese abrazo tardío y reírme de estupideces.
Por eso no digo adiós, por eso no me olvido.

martes, 13 de noviembre de 2007

Del amor y otros demonios


Según el comentario de un amigo, el Hi5 es un espacio potencialmente peligroso; según él no solo quedas expuesto a vista y paciencia de cualquier persona, si no tambien a que cualquiera comente lo que le de la gana acerca de tu divertida imagen o lo que es peor... tu divertida vida...

Empiezo haciendo mención al Hi5 porque hace unos días mi madre me dejó un testimonial que sé, lo hizo con la mejor de las intenciones; siempre con su ácido estilo para decir las cosas, estilo que sólo entendemos quienes la conocemos y aún así... no deja de golpear un poco cuando pasa. Con el tiempo he aprendido que lo que ella dice no es siempre con ganas de molestar, si no es su forma a tosca, áspera, arisca y sin preparación previa la que hace que sus palabras de buena fe resulten odiosas... bueno, eso y su manía de generalizar todas las experiencias a una sola: la suya. Con esta última frase es que empiezo todo lo que tengo que decir.

En dicho testimonial mi madre decía: "solo espero que nunca pongas tu vida, tus espectativas, ni ames tanto a un humano, que si t falla consuma tu vida... es peligroso, casi mortal... ". Al leerlo me entró ira, seguida de una tristeza casi tan mortal como la que ella dice... nunca ames a un humano, llámese persona (que puedo apostar en su mente tiene nombre), llámese hombre (pues la energía de mis féminas congéneres nunca ha sido atrayente para mi), llamese amigo(a). Lo leí y sentí que a veces la experiencia no solo trae sabiduría, si no tambien sin sabores que puedes llevar contigo para siempre.

No es justo.... no es justo que la gente te diga que es mejor vivir sin vivir enamorado... no es justo que me digan que es mejor vivir sin entregar todo de mi...
¿Por que es que no debería esperar que alguien me ame de vuelta tanto como yo lo hago? No me parece justo que te enseñen la opción de amar con todo el corazón y luego te digan: bueno... la verdad es que no deberías usarla... es mejor vivir sin entregarlo todo... a medias es mas fácil vivir.

Me niego a creer que la vida es mejor teniendo solo una ínfima parte de todo; en mi concepción del mundo, aquello a lo que no puedo dar hasta mi último esfuerzo, no vale lo suficiente. ¿De verdad quiero vivir mi vida completita sabiendo que no he dado todo de mi a la persona que "supuestamente amo", a mis amigos que "supuestamente siempre están conmigo" y a mi familia que "supuestamente siempre me apoyará"?

Un amor mediocre... como puedo vivir sabiendo que tengo solo sentimientos mediocres, sentimientos a medias, siempre pensando en que no vale la pena entregarlo todo porque las personas siempre fallan... y me voy a sentir mejor cuando me fallen sabiendo que igual ni les di todo. Menos mal que ni te lo dije todo, menos mal que me guardé tantos besos, menos mal que me guarde tantas caricias... menos mal que no te conté ni la mitad de mis secretos... menos mal que ni te dije la mitad de lo que me molestaba... menos mal que ni te quería tanto... porque a las finales... tu tampoco me querías tanto... así ninguno habrá perdido, todos salimos con lo mismo con lo que entramos.

No puedo imaginarme ir por el mundo dando solo lo que me sobra, aquello que es bueno... pero realmente no me sirve de mucho... realmente no refleja lo que soy. No lo puedo imaginar, me niego a aceptar que se deba vivir así, me niego a aceptar la fatalidad, esperando siempre que me fallen horriblemente antes que mantener la esperanza y un corazón lleno de luz para dar.

Yo entiendo que las personas a veces hacemos las cosas sin pensar, que no hacemos lo que el resto espera de nosotros, que nos callamos lo que debemos decir... ¿Pero debo ir por la vida pensando que todos en algún momento serán unos malditos hijos de puta y es mejor tratarlos amablemente de la misma manera? ¿No es mejor pensar que bueno, todos nos equivocamos y hay que aprender a entender esas equivocaciones porque son inevitablemente pruebas de que estamos vivos y no sabemos bien lo que hacemos ni a donde vamos?

Yo sé que el vivir en la pura incertidumbre diaria es complicado y es peor cuando ves que las personas hacen cosas que no entiendes y que además te hacen mucho daño, pero no puedo imaginar una vida en la que por si acaso me guardo la mitad.

Me niego a creer que en la vida es se deba ir sin darlo todo y esperando a que algo se caiga inminentemente. Si yo espero que alguien me abra las puertas de par en par, pues aunque me duela y me cueste mucho trabajo, eso es lo que haré. No me imagino la vida de otra manera.

martes, 30 de octubre de 2007

Long Dream

La madrugada del viernes tuve un sueño largísimo e interesante, pero sin fin... creo que empezaré a inventarme finales porque esto no puede quedar así!!! A veces siento que en vez de dormir vivo una vida paralela....

Soñe que iba caminando por la calle, calmada pero escondiendome de algo; igual iba por calles con mucha gente, como si fuera un gran mercado pero en algún otro país que no conosco. Había sol pero no calentaba e iba con una gorra, una casaca y debajo una chompa larga azul y lentes oscuros. Estaba buscando una dirección, una casa que yo parecía conocer de algún otro tiempo, pero con tanta gente no podía reconocerlo.

Por fin encontre el lugar y me abríó la puerta una mujer como de 35 años, con el cabello rubio cenizo amarrado en una cola y con un delantal de cocina. Me abrazo e invitó a pasar a su departamento; que tenía una sala pequeña en el primer piso, pero no muchas cosas más. Todo estaba en el segundo piso en un solo ambiente la sala comedor y cocina, más al fondo estaban los cuartos. Parecíamos conocernos de mucho tiempo, luego de que me recibiera, subimos al segundo piso y mientras ella cocinaba yo me iba quitando la ropa y me metía a cambiarme a uno de los cuartos. ¡Me sentía exhausta! Solo quería bañarme y descansar; no dejaba de pensar mientras hablaba con ella en que bueno haber llegado a la hora de la comida para así poder comer con alguien conocido.

Ella me decía que lo había visto unas semanas atras, rondando el lugar sin mayor desparpajo, que incluso la había saludado, pero que en los últimos dias desapareció. -Me segurirá buscnado aquí?- Le pregunte
-No creo - me dijo- hace dias que se fue, pero cuidado que parece conocer los lugares que tienes que seguir.
Seguimos hablando, pero mientras ella me contaba los nuevos sucesos yo pensaba: ¿Cómo podría saberlos? ¿Quien podría haberselos dicho? Yo solo quería encontrar de una buena vez la forma de no ser yo a quien buscaban, ¿Porque esto que llevo conmigo tiene que ser tan bueno y tan malo a la vez? Ojalá nunca nadie se hubiese dado cuenta, así podría ayudar sin ser perseguida, pensé para mi.

En ese momento, volví a ver la puerta de entrada al departamento... ésta se abría y entraba un hombre como de 45 años, delgado, de cabello claro, algunas arrugas profundas y piel quemada por el sol; solo se metió, era como si no necesitara permiso para entrar. Subió las escaleras y saludo tranquilamente. Mi amiga lo saludó con preocupación y empezaron a hablar. En ese instante, yo salia del cuarto sin zapatos, vestida solo con la chompa larga que traía en un inicio. Lo ví y pensé ¡Maldita sea! ¡me encontró!; lo saludé y empezamos a conversar, pero todo era muy tenso. El se paseaba por el departamento como si fuese su casa, lentamente examinando todo, buscando encontrar algo además de mi, algo que yo no sabía que era.

Los tres seguíamos en esta tensa conversación, ni si quiera recuerdo bien que decía; mientras el se metía al cuarto yo miré a mi amiga y le hice seña de que me iba, ella asintió con la cabeza. Me miré, pense en mis zapatos, no tenía tiempo para recuperarlos, si entraba a buscarlos tal vez no tendría otra oportunidad de estar fuera de su vista y poder escapar; solo tenía puesta esa chompa azul... Bueno, tendrán que pensar que es un vestido, pense mientras iba bajando rapidamente las escaleras y continuaba hablando en voz alta. Le pregunté algo largo de contestar, cuando el empezo a hablar abrí la puerta y salí corriendo. Luego de eso, sólo sé que corrí muchísimo.

Aparecí en un lugar cerca a un acantilado que daba al mar, donde tambien habían muchos vendedores, kioskos en la calle con banderitas. Llevaba puesta la misma chompa, pero había conseguido unos jeans y zapatos. Caminaba buscando a alguien entre la gente, hasta que vi muchas personas hablando alrededor de algo. Me fuí acercando y le pregunte a alguien que pasaba:

-Hay un frasco vacío que se mueve solo, nadie sabe como o de quien es - me contestó.
Empecé a meterme entre la gente y vi el frasco, dentro de este veía una figura fantasmal; me acerqué más y para mi tristeza veía a una amiga mía, no la mujer del departamento si no otra. Me quedé pasmada mirándola, ella me veía desde dentro del frasco y me gritaba que la ayude, pensaba en la tristeza de no poder hacerlo.

Derrepente un chico me miró y dijo:
-Te habla a ti!
Yo volteé espantada y le dije
-¿puedes verla?
-Claro, pero no dije nada porque nadie más la ve, ¡pero tu lo haces! ¡Te habla a ti!
En ese momento sentí un alivio inmenso, alguien más podía verla, alguien más podía salvarla; por alguna razón yo no podía ni tocarla, sabía que si lo hacía me descubrirían.

En ese momento apareció una pareja de amigos, me tomaron de la mano para sacarme de esa multitud. Mientras salía, el chico con el que estaba hablando me miraba sin entender que pasaba. Yo paré un momento y le dije:
-Tu puedes ayudarla, sólo acercate y sabrás que hacer. Recuerda lo que puedes ver, no lo olvides, no tengas miedo, no lo cuentes.
La pareja que me encontró, volvió a tirarme de la mano y esta vez, me sacaron de entre toda la gente.

Caminamos mucho hasta encontrar un sitio más alejado y con menos gente; nos sentamos en una banca de cemento larguísima y con una baranda al filo del acantilado; ellos sacaron un montón de hojas, parecían copias de revistas, me las dieron y dijeron:
-Encontramos como, pero todavía no podemos armarlo, tal vez tu puedas.
Yo empece a ojear los papeles y pensaba: ¿Es esto? !parece tan simple!
Entonces fue que llegaron gritando varios chicos:
-¡Está cerca! ¡Tienen que irse!
Uno de ellos tropezo y me empujo, yo solté los papeles que tenía en las manos y estos cayeron al filo del acantilado. Las caras de horror fueron unánimes.

¡No podía irme sin esos papeles! Así que me agarre fuerte de la banca y me estiré cabeza abajo para poder recuperarlos mientras todos gritaban que teníamos que irnos. Justo cuando empezaba a acercarme a donde estaban los papeles empezó a soplar el viento, todos gritaron, muchas de las hojas empezaron a caer a otros niveles del acantilado. Ya no había tiempo teníamos que irnos.

Corrímos hasta llegar a un colegio, el mio a decir verdad, entramos por la puerta de atras, subimos hasta el tercer piso y nos sentamos a descansar. Todos emepzaron a hablar a la vez:
-¡Estábamos tan cerca!
-¿Como vamos a recuperarlos?
-Es imposible, no habían copias.
-Por lo menos aquí estaremos seguros por un tiempo. Demorá mucho que puedan leerte a través de la barrera.

Seguimos caminando por el tercer piso, veía los salones llenos de niños que me miraban y creía conocer, con la mirada parecían decir gracias a ti estamos en peligro, aún así no importa, no quisieramos estar en tu pellejo. Me daba pena ver esas expresiones, yo tambien fui una niña sentada en esas mismas carpetas, quien iba a decir que esa niña llevaría consigo eso que todos buscaban tener de su lado. Me senté en el piso, respire profundo volteé a decirle a alguien:
-No sé si pueda seguir con esto, quiero decir, sé que puedo, se que lo haré, pero no sé como... estoy cansada de seguir solo siguiendo mi instinto y teniendo fe.
Ella me miró, sonrió y puso su mano en mi hombro como diciendome:
-No te preocupues, estamos contigo.

En ese momento en empezó a sonar una alarma y todos emepzaron a correr, voltee a ver hacia el patio y me di cuenta de que el colegio estaba protegido como por una luz amarilla, como un campo de fuerza, pero este empezaba a desvanecerce. Ella me tomo de la mano y me dijo: por aquí, mientras me llevaba a un extremo del colegio donde había una puerta que no conocía, allí me recibió una profesora que me dijo, no te preocupes, hasta que puedan encontrar este portal tu ya estarás lejos. Mire desde la puerta y veía un pasadiso amarillo-mostaza desde donde se podía ver otra construcción, al lado de la puerta había una ventana, miré por ella y no vi más que la calle de siempre, volví a ver por la puerta y veía ese pasadizo que continuaba en un puente plateado que llevaba hacia otros edificios. Miré la ventana, mire el portal y pensé:
-Ya debería haberme acostumbrado a estas cosas, lo imposible siempre es posible.

Fue entonces que la chica que me acompañaba saltó y me dijo:
-¡Los túneles!
-¿Qué túneles?- le contesté
-Los del acantilado, tal vez pueda recuperar lo que hemos perdido.
-Pero... el portal, ¿como vas a alcanzarme?
- No te preocupes, llegaré. Tu vete pronto, no aguantarán mucho tiempo.

La abracé y despeine un poco su cabello corto.
- Nos vemos pronto- le dije.
Ella se fue corriendo, yo entre por el portal y éste se cerró detrás de mi, caminé por ese puente plateado mientras veía el sol caer frente a mis ojos.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Mi nueva casa


Aún no me he mudado, pero no dejo de pensar en mi nueva casita. Estoy emocionada porque había soñado con esa avenida y muchas caracteristicas más, un sueño bastante largo de contar, pero en el que veía un sitio en el que yo vivía y el inicio de un episodio feliz.
Debo decir que me va a salir un poco más de lo que usualmente pago, me da miedo no poder mantener el pago, pero bueno... tengo 6 meses para hacer la prueba y si no mudarme de nuevo.

Lo sé... no tiene nada de coherente con mi "odio las mudanzas", pero tengo que decir a mi favor que luego de:
  • levantarme el domingo a las 7am, comprar periódico, llamar a varios sitios.

  • ver el primero a las 7.30am, constatar que era un cuchitril (decía "minidepartamento" pero compartía la ducha con 6 "minidepartamentos" más, es un concepto que no pretendía discutir, no comentaré el piso, las paredes amarillas patito, las puertas desgastadas ni los cables de sabra Dios que...)

  • caminar de Bolivar a Berlín, llegar a las 8 y esperar 20 minutos para con tristeza dejar de esperar que alguien me abriera la puerta.

  • sentarme en el primer ovalo de Pardo para seguir llamando.

  • Llamar a 8 sitios.

  • agradecer por nada a 5 de ellos que querian $500 por un 40 putos m2.

  • dar hasta mi prontuario en uno para que me digan que haga cita (que no hice obviamente, ¿tendré mal perfil?).

  • decirle no a un corretaje que me ofrece cobrarme por hacer el trabajo que yo ya estoy haciendo.

  • visitar uno en la Av. del Ejercito que fue muy lindo pero tan grande como la casita de la Barbie.

  • Volver a sentarme, esta vez el el ovalo de la Av. del Ejercito, con un poco de sol y muchas mariposas (lo cual para mi tiene un significado mágico muy personal, pero que tal vez comente en otro post).

Encontrarme con un sitio razonable pero un poco caro me pareció un milagro que debía de tomar, sobretodo cuando cumplía con tantos datos que vi en sueños (Se habrá dado cuenta de la seriedad con la que tomo esas cosas); ademas de no oler ni verse como cuchitril, tener puerta independiente, un baño decente y una ventana grande que da a la calle... y si.. hay un parque cerca. Lo ví y pensé: Uy! aquí es! fue como amor a primera vista. Pero como dije antes, voy a pagar un poco más, no se si pueda mantenerlo.

Tengo tantas cosas en mente para hacerlo lindo, que me emociona... pero a la vez me da miedo. Voy a estar solita de nuevo, pero bueno si lo miro por el lado amable, voy a poder pasearme por mi casa como me da la gana de nuevo.

Sólo quiero construir en mi casita todas las cosas lindas que quiero.




miércoles, 26 de septiembre de 2007

Mudanza


Por circuntancias ajenas a mi voluntad y a la de mis roomates... tendremos que mudarnos....


Odio las mudanzas!!!!!!!!!!!!!!!


Quisiera poder vivir para siempre en un solo lugar... un sitio que aunque tenga que viajar siempre pueda regresar y saber que es mio.

Ya empecé a buscar casa nueva.. lo cual me llega porque esperaba no tener que buscar nada en por lo menos 1 año.

Entonces, tengo que empezar a buscar un sitio que este de acuerdo a mi presupuesto, que sea lindo, que tenga ventanas pero no mirones, donde no hayan tios acosadores invitadores de chorizito, que tenga una mini cocina (o algo que se le paresca), que no huela a cuchitril, que no se vea como chuchitril, que no este en un sitio cuchitrilesco, que este cerca de las cosas que hago, si es posible que tenga un parque cerca para poder ir a sentarme los dias que me entra el autismo pero donde no haya un grupo de chibolos que me alucinen mal, un sitio donde a nadie le moleste que cante a más de los decibeles permitidos, donde no chequeen mis entradas y salidas (para eso pues me mudo con mi mamá) y si es posible (esto tal vez ya es mucho pedir) tener algún roomate que sea tan bueno(a) como los que tengo ahora y a quien pueda molestar cuando llego a mi casa y no sentirme tan solita.

Voy a extrañar al duende que nos mueve las cosas y baja el volumen de la radio... si hasta sabía su nombre.

Me gusta vivir cerca de la huaca, es un sitio recontra buenas vibras, ojalá encontrara un sitio mágico.

Si alguien sabe de un sitio asi, me avisa ¿si?.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Una historia


Entonces, erase una vez... una historia.

Un dia, que recuerdo con fecha y todo, conocí a este chico y fue como si me hubiese interceptado la onda expansiva, me dió una corazonada tan extraña al verlo que todavía puedo recordar la sucesión de eventos de esa noche... y del lunes siguiente y muchos dias subsiguientes.

La verdad es que nunca paso nada entre los dos más alla de un abrazo mientras dormiamos en un cuarto lleno de gente, los dos conociamos el gusto por el otro, pero en esa sucesion de eventos sin sentido que tiene la vida, pasaron 6 años y nunca paso más que ese dulce abrazo viajero. Sin embargo durante esos años siempre lo tenia en mi mente como pensamiento recurrente, no sabía porque, osea si... me gustaba, pero la verdad me sentía un poco tonta pensando en él. Nunca había pasado nada, ¿por qué lo tenía siempre en mi mente?

Llegaba el fin de año del 2005 y yo tenía planes de irme a USA en el verano, la verdad no lo quería tanto, no me emocionaba mucho el irme en ese momento, sin contar que tenía a un ex novio (que no era ex en ese momento) que me insistia para que no me fuera porque era su uno de sus anhelos pasar el vernao con su enamorada, eso me molestaba tanto!!! Nunca preguntó: ¿Necesitas irte? ¿que es lo que quieres hacer? Así que algunos dias, solo por darle la contra, tenia ganas de irme y dejarlo solo en su verano fantástico. Sin embargo hay algo que me decía NO TE VAYAS. Y yo que suelo hacerle caso a mis amigos imaginarios, pues no me fui.

Por razones bastante obvias, no seguí con aquel muchacho y continué una linda y tranquila vida de soltería, sin pesares, sin explicaciones, sobre todo esperando tener las mejores vacaciones de mi vida, pues aquel verano estaba trabajando y podía gastarme la plata en lo que quisiera. Estaba completamente segura de que algo maravilloso iba a pasarme y caminaba por las calles cantando canciones alegres.

Un día me encontré con aquel chico del dulce abrazo viajero en el messenger y como siempre empezamos a contarnos un poco de lo que estabamos haciendo; como siempre el me pregunto por mi novio y yo esta vez (luego de muchos años) ¡no tenia novio! y la pregunta obvia fue de vuelta: ¿Y tu novia? Yo ya no tengo novia - me contesto - y yo empecé a imaginarme un millón de cosas.

No fue hasta Febrero del 2006 en que nos juntamos en una reunión que hizo justamente la amiga que nos presentó: Va a ir a la reunión? me preguntó. Si y tu? tambien, a que hora? a las 7; nos encontramos allí entonces, OK! Nos vemos entonces. Allí empezó todo, la noche del 17 de Febrero del 2006.

Fue una reunión de esas que son cómodas para todos; ambiente conocido, gente conocida, bromas alegremente conocidas, personas karmosamente conocidas. Yo llegué un poco despues de las 7 por circunstancias ajenas a mi voluntad, cuando estaba en camino me llamó el chico del abrazo:
¿Donde estas?... En camino...¡Eres una tardona!... ¡Ya estoy llegando! .

Estaba realmente emocionada, en tantos años de conocernos nunca habíamos quedado en encontrarnos en algún sitio; siempre fueron bromas, indirectas directas, juegos de palabras, un millón de cosas, pero nunca el encontrarnos y las pocas veces que dijimos ibamos a hacerlo por alguna razón uno de los dos no podía llegar.

Llegué y allí estaba, vestidito de oficina, se le veía tan lindo!!!! y olían tan bien!!! lo saludé con un beso y recorde rápidamente las veces que lo veía en el parque, cuando conversaba con el, cuando se recostaba en mis piernas mientras todos conversabamos... mi chico del abrazo siempre ha tenido la capacidad de removerme las hormonas tan sólo con acercarse un poco. Poniendo cara de autocontrol me alejé despacito y empezamos una conversación de la clase que usas cuando no sabes que decir: ¿Cómo has estado? ¡Qué bien!... bla, bla, bla.

La gente empezó a llegar y todos a conversar, hace tanto que no nos reuniamos todos. Obviamente, como en cualquier reunión de reencuentro empezó a faltar alcohol y los mismos voluntarios de siempre se ofrecieron para ir a comprar, los mismos conversadores de siempre se quedaron conversando; yo no sé en que grupo clasificarme, me quedé sí, pero porque estaba escuchando Take a picture de Filter y esa es una canción que siempre me da ganas de moverme, pero obviamente nadie bailaba, así que me salí a bailar sola a la entrada de la casa.

No había nadie donde yo estaba, así que podía bailar con tranquilidad... cuando me conecto con una canción me vuelvo una niña autista... escucho la música pero no existe nadie más en el mundo más que ella y mi movimiento; cierro los ojos y la vibraciión me indica que hacer. Tarareaba la canción cuando escuché: ¿que haces? y tuve que regresar de mi lugar autista. Luego de volver mis sentidos a su estado natural, conteste: bailo.

Era el chico del dulce abrazo viajero; no sé si me miraba hace rato o recien salía; igual esa canción a mi me encantaba y pretendía seguir mi danza autista hasta que terminara. Buena esa canción no? me dijo, y yo si.. no se quienes son, pero a mi me gusta.

¿Te puedo dar un beso?

Allí yo regresé de mi autismo, me reí de nervios... eran 6 años que me habia pasado imaginando que lo besaba, soñando que hacía cosas con él en lugares que no conocía y así con esa simple pregunta tenía que escoger si continuaba o lo hacía realidad. Yo sabía la respuesta desde siempre, sólo había estado esperando ese momento.


Con un gesto de aceptación me acerqué y empezamos a besarnos; todo fue puro descubrimiento, la forma en que besaba, como usaba sus manos, su respiración en mi piel, su sabor en mis labios. No era lo que yo imaginé, ni si quiera remotamente cerca; no fue nada de lo que esperaba, sin embargo, mientras el corazón me latía fortísimo y solo podía pensar en que no quería dejar de besarlo nunca. Volví a sentir esa onda expansiva, esa corazonada que ya no era extraña, simplemente me decía que no me equivocaba.


Un par de horas más tarde me acompaño a mi casa caminando, no sé si fue lindo o que... lo recuerdo como algo tan confuso; tal vez sea porque pensaba en un millón de cosas, tal vez sería porque mis amigos imaginarios decían un millón de cosas tambien, cantaban, saltaban, bailaban... toda una fiesta espectral.... hasta que uno paró y me dijo: Valeria, sabes que de aquí no hay regreso; claro que no hay regreso -contesté- siempre lo he sabido.


Sin embargo, a pesar de saberlo, no reparé en lo que realmente quería decirme, no era una advertencia para el camino que empezaba con ese beso, si no para el que yo tendría que seguir sola despues.

viernes, 27 de julio de 2007

El acordeón de mi abuelita

Yo nunca aprendí a tocar ningun instrumento musical, me hubiese gustado mucho, pero nunca tuve ese tipo de dedicación; sin embargo hay algo que siempre me llamó la atención: El acordeón de mi abuelita.


Desde muy chiquita veía a mi abuelita tocar su acordeon plomo, ¡con tantos botones y dobleces! no podía entender bien por qué sonaba, pero el sonido que hacía me acompañaba todas las tardes en que yo jugaba. Mi abuelita se sentaba fuera de la casa a tocar, cerraba los ojos y se balanceaba de lado a lado, con una sonrisa chiquitita que pocas veces podías ver en ella, parecía salirse del mundo.


A mi me gustaba verla tocar, parecía que derrepente se hubiese convertido en una nota musical que se balanceaba al viento, yo no conocía de aquellas canciones de antaño, pero la melodía y su sonrisa me hacía imaginarla en un campo grande caminando. Pero mejor aún era verla tocar y cantar, eso ya era la alegría completa y como dije antes, mi abuela sonreía muy pocas veces, pero podías saber que estaba alegre porque cantaba mientras hacia todo y porque más tarde se sentaba con el acordeón hasta que empezara a hacerse de noche.


El acordeón era una cajita mágica, tantos botones y unas cuantas teclas, mi abuela no nos dejaba tocarlo, pero cuando se iba a la cocina yo corría y lo movía un poquito para que sonara bajito, para ver que me iba a decir esta vez esa cajita de sorpresas. -¿Qué podía haber dentro de ese cuadrado plomo? - pensaba -tiene unas inscripciones raras... debe ser como las cajas de los cuentos y mi abuela debe ser la encargada de cuidarla, por eso es que sólo suena bonito cuando ella la toca- pensaba a los 5 años cada vez que me sentaba en el piso a mirarla.


Un día quise aprender a tocar acordeón y le pedí a mi abuela que me prestara el suyo para aprender... ella se negó rotundamente: ¡A esta chiquita se le va a caer y lo va a hacer trizas!. Allí quedó mi afan por aprender a tocarlo, mi abuela no me lo iba a prestar y mi mamá no me iba a comprar uno... así que allí quedaron guardadas mis intenciones por varios años.


Un día, cuando yo estaba bastante grande, visité a mi abuelita y en vez de sentarse a mi lado con su albúm de fotos a contarme que es lo que hacía en cada una de ellas como todas las veces, se paró, se metió a su cuarto, trajo su acordeón y me dijo: "A ver toca".


¿A ver toca?!! -pensé- como si fuera facil sacarle alguna melodia a este cuadradote... A ver toca dice... pero ante su mirada impaciente por escuchar algo no me quedó otra que ponerme las asas y empezar a mover los brazos... mientras ella me decía: esta bien, pero tienes que aprender a usar los otros botones para hacer combinaciones... y ahí si que me la puso complicada... En primer lugar: yo no toco ningín instrumento, en segundo: No se ni leer un pentagrama, tercero: ¿De que combinaciones me estaba hablando??. Pero me seguía mirando esperando a que yo hiciera algo, así que no se me ocurrió más que tocar lo único que mis dedos se saben de pura paporreta: Do, Re, Mi. Allí se le iluminó el rostro. Entonces me dijo: ¡Ya vez que si sabes!¡ Y con esos dedos maravillosos!- decía mientras con sus manos arrugaditas agarraba las mías (y yo que me los miraba para saber que tenian de especiales).


Entonces ahora toca, me dijo cantando: Acuerdate de Acapulco... de aquellas noches, María bonita, María del alma... y yo pues solo atine a tocar las teclas de acuerdo al sonido que yo ya recordaba de mi pobre Do, Re, Mi... ¡Y no me salió tan mal! Mi abuelita sonreia y yo por fin podía tocar esa cajita mágica que tan celosamente guardaba mi abuela.


La misma canción la repetimos muchas veces, ella cantaba y yo tocaba el acordeón; la verdad es que nunca supe tocar la canción, solo seguía su voz e iba encontrando las teclas correctas. Como si con su canto ella guiara mis dedos hacía la melodía correcta. Tiempo despues mi mamá me contó que mi abuela era autodidacta, nunca nadie le enseño a tocar, ella sólo tenía un acordeón al que aprendió a sacarle mágicas notas; creo que ella esperaba que yo tuviera esa misma magia entre mis manos, ya que ninguna de sus hijas compartía esa afición con ella.


Un día en una de esas escasas reuniones familiares que hay entre mi lado Gonzalez Cueva, estaban en casa de mi abuelita sus dos hijas con sus respectivos hijos, todos hablando y riendo de mil cosas de antaño. Mi abuela se paró, trajo la cajita mágica y se sentó a mi lado, -Vamos a tocar- me dijo; como siempre ella cantó, yo toqué y cuando terminamos ella aplaudia emocionada diciendo lo bien que lo había hecho su nieta. Obviamente yo estaba más emocionada aún, parecia que volvía a tener 5 años de nuevo.


Entonces fue que ella lo dijo: "Cuando yo ya no use mi acordeón, el va a ser para ti ¿Quién más lo va a usar pues?". Mi abuela ya tenía alrededor de 80 años y sólo tenía 2 cosas que guardaba con el mayor recelo: sus fotos y su acordeón, practicamente dormía con ellos. Todos sabíamos que tarde o temprano ella iba a dejar de tocarlo, no podía creer que mi abuelita me fuera a regalar una de sus cosas más preciadas, no podía creer que el tiempo iba pasando y ella sabía que en su caso, pronto no pasaría más; por más que lo haya dicho de la forma más solapada. Mi abuela me había escogido para ser heredera de la caja mágica. No podía estar más orgullosa.


Un par de años pasaron para que mi abuela dejara de tocar el acordeón. Tuvo que empezar a vivir en un asilo pues enfermó, ya no recordaba muchas cosas, pero aún así llevaba su acordeón a todos lados. Podíoa no recordar el nombre de nadie, pero cada vez que me veía sabía que yo era Valerita y era la que podía tocarlo. Un sábado fui a visitarla, ella se sentó con la ayuda de la enfermera y me dijo: "Toca". Trate de hacerlo como siempre lo habíamos hecho, pero ella casi no podía cantar, solo tarareaba y traté de seguirla lo mejor que pude. "¡Ay!, ¡esta vieja ya no puede cantar bien!" dijo con molestia, yo la abracé y bese su cabecita blanca. Quien iba a decir que era la última vez que tocabamos juntas. Al poco tiempo ella murío, yo me llevé el acordeón a casa.


Unos meses despues, me tuve que mudar sola y no pude llevarme el acordeón conmigo, así que lo dejé en casa de mi mamá hasta que yo pudiera llevármelo y empezar a aprender como hacer brotar notas armónicas sin la voz de mi abuelita. Sin embargo, días despues regresé a casa de mi mama a sacar las últimas cosas que quedaban allí y no lo encontré, pregunte a todos donde era que estaba, pero nadie sabía nada... hasta que llegó mi mama. Me acerqué a preguntarle donde estaba y friamente me contesto:

- El acordeón es mio.
- El acordeón me lo regaló la mami.
- Eso no es cierto, estas loca, el acordeón me lo regaló mi madre a mi y ya no esta aquí, lo vendí, nadie lo usaba.

Yo no dije más, sólo camine fuera de la casa con el resto de mis cosas. ¿Como pudo hacer eso? todavía estoy tratando de entenderlo, no sé si algún día tenga una respuesta.


Estoy buscando mi cajita mágica, se que pronto voy a encontrar la manera de recuperarla; mientras tanto solo canto para recordar. Canto para recordar que sus manos en mi cabello me hacían sentir la niña más amada. Yo canto para recordarte hasta que pueda encontrar mi cajita mágica y con ella poder completar el hechizo; para que asi puedas escucharme entre las estrellas que ahora están entre tus manos.